Eraclio Zepeda
Eraclio nota

Eraclio Zepeda, el cuentista; captó un Chiapas que no volverá

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Uno de los géneros por el que más se recuerda al chiapaneco, Eraclio Zepeda, es el cuento. Benzulul es uno de las mejores recopilaciones que narra la vida en su estado natal. Aún en la actualidad emociona a los niños y adultos que lo leen con detenimiento, pues hace imaginar una época en la que Chiapas era lento, muy lento. Ir de un lugar a otro era cuestión de días viajando a caballo.

Es como si hubiese atrapado en una imagen lo acontecido en el ayer que todos añoran y que no volverá.

El autor, que en 1994 ese convirtió en miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte, incursionó en la literatura infantil con obras como: Un tango para hilvanado (1987), Ratón-que-vuela (1999) y Horas de vuelo (2005), era sobrado de imaginación. Don Chico que vuela es uno de los más graciosos.

“Te paras al borde del abismo y ves al pueblo vecino, enfrente, en el cerro que se empina ente tus ojos, subiendo entre nubes bajas y neblinas altas: adivinas los ires y venires de su gente, sus oficios, sus destinos. Sabes que en la línea recta está muy cerca. Si caminaras al aire, en un puente de hamaca, suspendido entre los cerros, podrías llegar como el pensamiento, en un instante”, dice en Don Chico que vuela.

“Y sin embargo el camino real, el camino verdadero, te desploma hasta los pies del cerro, bajando por vericuetos difíciles, entre barrancas y cascadas, entre piedras y caídas, hasta llegar al fondo de la quebrada donde corre espumeando el gran caudal del río que debes cruzar a fuerza, para iniciar el ascenso metro tras metro. Muchas horas después llegas cansado, lleno de sudor y lodo y volteas la cabeza para ver tu propio pueblo a distancia, como antes viste la plaza en la que estás ahora”, en el que cuenta la historia de Don Pacífico, don Chico…

Pero no hay mejor que Benzulul, una recopilación de los mejores cuentos que le ha valido el reconocimiento nacional e internacional.

“Benzulul”, “El Caguamo”, “El Mundo”, “Vientooo”, “Quien dice verdad”, “La Canada del Principio”, “Patrocinio Tipá”, “No se asombre, sargento”, forman parte de ese libro que permite echar a volar la imaginación.

En los cuentos “Vientooo” y en “Partocinio Tipá” la naturaleza y los hombres establecen enigmáticas correspondencias.

En “No se asombre, sargento”, la estructura circular del relato y su sorpresivo final subrayan las cualidades de una historia entrañable, el relato minucioso y comprometido de una relación entre padre e hijo, vista desde la perspectiva de la muerte inminente.

Aquí, en el marco del primer aniversario luctuoso del cuentista chiapaneco, presentamos algunos cuentos leídos por el mismo, con su peculiar estilo chiapaneco que se reconoce enseguida…

Cuentos en voz de Laco Zepeda

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