La Feria: Gobierno barato

Sr. López

Al tanto está usted del cociente de inteligencia de caracol de jardín con el que el primo Danielito enfrentó la vida; pero por justicia, se le hace saber que tal baldón lo heredó directamente de su señor padre, tío Daniel. Entre ellos se entendían muy bien. Estos caballeros (ambos muy educados y de trato cortés), una vez fueron juntos al taller a ver qué tenía el coche del tío, que algo serio debe haber sido, para que el dictamen fuera cambiar medio motor. Daniel papá, sin ser avaro, era dado a cuidar de más lo no poco que heredó (casas y edificios de apartamentos; una inmobiliaria cobraba las rentas y se las depositaba: mérito, nulo; esfuerzo, cero), por eso, al oír el presupuesto que en la palma de la mano elaboró el “maestro” del taller, sufrió un sofoco del que se repuso al ver ahí mismo un carro casi igual al suyo, con el signo el pesos pintado en el parabrisas. Preguntó el precio y era una ganga, casi un regalo: -Se lo compro -dijo- ¿y cuánto me da por el mío? -a lo que respondió el “maestro”: -El suyo no lo compro y ese no tiene motor ni suspensión, si lo quiere es nomás para “deshuesarlo” (desarmarlo y vender las piezas, por si ignora usted los términos técnicos de las artes automotrices). Papá Daniel pidió la opinión de Daniel hijo, quien con cara de esfuerzo intelectual, comentó: -Pues… cuesta menos, papá –pero no cerraron trato porque le deben haber dado compasión al “maestro”. Lo contaba el tío muy molesto. La familia lo oía como poniendo atención. Tía Elena arqueaba las cejas alzando la vista al cielo. Los Danieles.
Sigue sin comentar nada don Jiménez Espriú (ni AMLO, ni nadie de su equipo), sobre el dictamen de antier del Colegio de Ingenieros Civiles de México: el proyecto de aeropuerto en Santa Lucía, combinado con el actual de la CdMx, cuesta un 66% más que el que ya se construye en Texcoco (incluidos en el sobrecosto los 100 mil que se dejarían perdidos en Texcoco).
Sin embargo ayer, el diario El Economista, en primera plana, como nota destacada, publicó que la Academia de Ingeniería informó que: “Sin considerar la factibilidad aeroportuaria, donde no hay argumentos a favor de Santa Lucía, este último podría ser más barato que el NAIM, pero es altamente probable que los costos reales sean mucho mayores (…)” O sea, según la Academia puede ser más barato el proyecto inservible de don Jiménez Espriú y aun así, “es altamente probable que los costos reales sean mucho mayores”. Bueno… que hagan bien el presupuesto (cuando exista el proyecto), y ahí nos dicen después, aunque esté claro que de “factibilidad aeroportuaria (…) no hay argumentos a favor de Santa Lucía”. ¿Saben qué?… ni lo coticen: si no va a funcionar como aeropuerto ¿cómo para qué el esfuerzo? Digo. Quiera el Buen Dios que no haya un solo periódico extranjero que repare en que en serio, traen este debate los del próximo gobierno federal. Por piedad.
Ya va siendo hora de que AMLO le sugiera a sus corazoncitos que cierren la boca. Él confía en ellos y lo andan empinando todo el tiempo. No se vale.
Mire si no: el diputado federal de Morena, Manuel Rodríguez González, declaró antier, refiriéndose a la iniciativa de “ley de austeridad republicana”, que los recortes presupuestales a los mandos superiores del gobierno federal (a sueldos, prestaciones y gastos), “logrará ahorros por 450 mil millones de pesos”. ¡Ajúa!
El pasado 13 de julio se publicó (nota de Leonor Flores, El Universal): “La reducción a la mitad de sueldos y prestaciones de la administración pública federal que pretenden proponer en el paquete económico de 2019 generará un ahorro de 132 mil millones de pesos, que representa 11% del total del capítulo 1000 denominado servicios personales del Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF)”… mmm, algo anda mal… Colonia Roma, tenemos un problema.
Fíjese: en el Decreto de Egresos de la federación 2018, se asignaron para pagos a todos (TODOS) los servidores públicos del gobierno federal, un billón 220 mil y pico de millones de pesos (para TODOS, ya quedamos: policías de crucero, enfermeras, afanadoras, edecanes, mensajeros, maestros, doctores, archivistas, secretarias, todos, todos). Si gusta, ahí consulte la “Clasificación Económica Administrativa del Gasto Programable; tomo I del Presupuesto de Egresos de la Federación 2018.
De ese total, los mandos superiores -directores de área, directores generales adjuntos, jefes de unidad, oficiales mayores, subsecretarios y secretarios-, suman 53 mil 997 personas: 48 mil 222 de la Administración Pública Centralizada (APC) y 5,775 gargantones del sector paraestatal (IMSS, CFE, Pemex, etc.). Estos, que son a los que les van a recortar las barbas en el siguiente sexenio, integran una “nómina bruta” (ya con todo), de 75 mil 164 millones de pesos (a uno no le ande creyendo, véalo por usted mismo en el tomo IX del Presupuesto de Egresos de la Federación 2018, Analítico de Plazas). Si les bajan el sueldo bruto a la mitad, se dejan de gastar 37 mil 582 millones.
La puntada de don Rodríguez (450 mil millones), incluye los gastos y parece muy difícil que de gastos sean los 412 mil 418 millones que le faltan a sus alegres cuentas, tan festivas como los 132 mil millones que consignan en el proyecto de paquete económico los del equipo de AMLO. No da. Punto.
Si consiguen que trabajen gratis todos los altos funcionarios federales del país, se ahorran 75 mil 164 millones de pesos… y ni siquiera, porque habría que descontar lo que dejan de pagar de impuestos los altos mandos: si nomás les rebajan la mitad del sueldo, dejan de gastar 37 mil 582 millones, MENOS 8 mil 513 millones que dejan de cobrar de impuestos: el ahorro real (no hay que ser genio), es la diferencia: 29 mil 69 millones. Necesitan 500 mil para sus proyectos. De ahí no van a salir.
Lo que va a salir es mucha gente que no se va a resignar a ganar la mitad y entre ellos, los primeros, serán los más preparados. Perdemos todos: en lugar de tener un gobierno austero, vamos a tener un gobierno barato.

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