La Feria: “Me canso ganso”

Sr. López

En la institución penitenciaria en que este menda cursó Primaria y Secundaria, daban boleta de calificaciones cada viernes, arruinando al del teclado todos sus fines de semana de nueve años seguidos, porque para el señor y la señora López, 8 era la nota mínima aceptable y un 7, uno, era bronca segura. El problema básico de su texto servidor no eran las materias académicas, sino el temido rubro de “Conducta”, pues para alcanzar el maldito 8 había que ser paralítico, mudo y dócil como novicia del Verbo Encarnado: muuuy difícil (vivía castigado). Aparte había un tablón grandote, en el patio principal, en el que ponían, cada mes, el “Cuadro de Honor”, con el nombre del mejor alumno de cada salón. Y cada mes iba doña Yolita a revisarlo para rendir parte a la hora de la comida: -No salió en el Cuadro de Honor –y el “pater familias” siempre decía entre dientes, negando con la cabeza, cosas como: -No tiene remedio… ni cheques… ya no te fijes… así le irá en la vida -y otras frases motivacionales por el estilo. Maldito “Cuadro de Honor”.
“Palacio Legislativo, 20-09-2018 (Notilegis).- La Cámara de Diputados aprobó por unanimidad, con 453 votos a favor, un decreto por el que se ordena inscribir con letras de oro (que no son de oro), en el Muro de Honor del Palacio Legislativo de San Lázaro, la frase “Al Movimiento Estudiantil de 1968”, a 50 años de esos trágicos acontecimiento (…) El Pleno aprobó tramitarlo como de urgente resolución y con la dispensa de todos los trámites (…) En la exposición de motivos se señaló que el movimiento estudiantil de 1968 y los hechos del 2 de octubre de aquel año, son un punto de inflexión en el México contemporáneo a partir del cual el país caminó hacia la apertura democrática (…) Es, por tanto, un hecho cuya memoria debemos perpetuar (…)”. Tcht!
El bolón de diputados presentes, sintiendo que por las venas les corrían torrentes de patriotismo, conscientes del momento que les tocó vivir, corearon cinco veces: “¡2 de octubre, no se olvida!” Bonito hacer historia.
Lo del 68 fue un despelote que no sabemos, ni sabremos, quien organizó -no fue espontáneo-, con un Pliego petitorio de chisguete que en nada se cumplió (la “disolución social” sigue en el código penal, con mejores palabras, pero ahí sigue, ni modo que no; a los Granaderos les cambiaron de nombre pero siguen, nomás faltaba que el estado estuviera inerme). Ese despelote sirvió para que lo capitalizaran algunos gargantones que jugaban en las grandes ligas de la política nacional… con beneficiarios a la vista.
Y de lo del 2 de octubre sí debe decirse que fue un planeado absurdo sin justificación moral posible, sean 40 o 350 los muertos: uno ya es exceso. Pero planeado para que el ejército se balaceara con el ejército, aunque muriera gente: urgía matar el Movimiento. Brutalidad imbécil que amarró la candidatura a la presidencia de la república del que cargó con la responsabilidad: Luis Echeverría (cargó con la responsabilidad porque era el Secretario de Gobernación, pero tampoco crea que lo agobia la conciencia… tan tranquilo).
El hermano mayor de este tecladista -medio amigo de algunos líderes de medio pelo del IPN-, desde el día anterior informó: -“Mañana no dejen salir a este -“este” era éste-, hay un mitin en Tlatelolco y va a haber muertos, esto –“esto” era el Movimiento-, ya se acabó –y a este le asignaron marcaje personal y de zona -ni las narices asomó-, y hubo muertos y “eso” se acabó. Si lo supo un mocoso de 19 años, lo debían saber otros menos mocosos. Hubo muertos y encarcelados y nadie de los convocantes al mitin ha dado nunca la cara, ellos están instalados en héroes y mártires que vivieron largas vidas. Hay responsables de los dos lados.
Con algunas dignas excepciones, entre las que destaca el valiosísimo Luis González de Alba quien escribió y dijo muchas verdades incómodas a los aspirantes a próceres, los principales líderes del Movimiento después fueron mediocres vividores del mismo sistema político. Casi todos.
Con perdón de los que sufrieron en 68: al 68 le falta mucho para ser la gesta histórica que se pretende; el régimen político sí cambió pero no por el Movimiento, nomás piense que conservó el poder 32 años más. O sea.
Y eso de que fue el punto de inflexión “a partir del cual el país caminó hacia la apertura democrática”, quedó en eso, en punto: le debe más el país la apertura democrática a los socialistas, comunistas y guerrilleros de la época (esos sí pusieron mucha sangre), y a la reforma política de 1977 de Jesús Reyes Heroles. Mucho más.
Igual: el Movimiento va a estar en el “Muro de Honor” de la Cámara de diputados, donde se anotan, dice el Congreso, “los nombres de personajes, instituciones y héroes nacionales reconocidos por sus méritos a la Patria”; muy bien. Que anoten al Movimiento.
Igual estaba Iturbide y lo borraron por canallas; y están Cuauhtémoc y Nezahualcóyotl, que ni mexicanos fueron (no hicieron cosa meritoria por la patria porque no había patria). Y está la enorme sor Juana, que murió 126 años antes de que existiera México. Igual están los que firmaron los Tratados de Guadalupe-Hidalgo que vendieron más de medio territorio; y Obregón, que se limpió con la Constitución recién terminando apenas la Revolución y se reeligió presidente (insisto en lo de Iturbide, a fin de cuentas lideró la independencia y diseñó nuestra bandera, digo), para ya ni mencionar los nombres de otros que provocaron discusiones muy acaloradas cuando los propusieron, por sus famas personales de bandoleros, oportunistas o malas personas… pero ahí están. No pasa nada.
¡Ah! y también están con letras de oro (que no son de oro), las frases atribuidas a Juárez y Guerrero: “Entre los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz” y “La Patria es primero”. ¿Sabe qué?, aprovechando, para dejar testimonio de nuestros tiempos, que agreguen la que consagra el punto de inflexión a partir del cual se acabó la corrupción en nuestra risueña patria: “Me canso ganso”.

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