La Feria: ¡Qué emoción!

Sr. López

Tío Juan Diego y tía Lupita (de los de Toluca), eran católicos modelo siglo XVI, mochos era piropo. Eran buenas personas pero en cosas de religión y lo que entonces eran las buenas costumbres, espantaban a Torquemada. Nueve hijos varones y cuatro niñas, daban fe de que en su alcoba se ejercía el débito conyugal como manda la santa madre iglesia. Y así, entre misa diario y rosario a rodilla todos los días después de comer, iban creciendo hijos e hijas, en esa casa que parecía sacristía con todos los muros retacados de santas, santos, crucifijos y bendiciones papales. Todo bien y nunca daban de qué hablar, hasta que la panza de una de las nenas empezó como a crecer, pasando de leve inflamación a turgencia que evolucionó a ojos vistos, a un abultamiento de indudable  origen. La abuela Virgen (la de los siete hijos), una tarde y con la discreción que exigía el embarazo de más de ocho meses de la señorita, preguntó a su prima hermana, tía Lupita, si ya estaba avisada la partera (eran los tiempos), porque la cosa estaba de dar un susto en cualquier momento y para su sorpresa, taconeando muy enojada, tía Lupita fue a su recámara por un papel que a su regreso le plantó en las narices: -Mira lo que dice el médico -le dijo recitando furiosa-: ¡retención de líquidos!, ¡gastritis!, ¡inflamación de intestino!… mira bien, ¡lo dice el médico! –bueno, sí, eso decía el papel, pero igual hubo parto, bautizo y el chamaco (fue niño), se tituló de ingeniero civil.

Nuestro Presidente electo difundió el lunes en las “redes sociales”, un video en el que aclara paradas sobre el trepidante asunto de la continuación o cancelación de las obras de construcción en Texcoco del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México (NAICM).

También dice que se suponía que el NAICM no necesitaba dinero del erario, pero que “cuenta con información respecto de que en días recientes el Grupo Aeroportuario de Ciudad de México, encargado de la obra, se reunió para solicitar 88 mil millones de pesos del presupuesto para financiar la terminal”… o sea: le dijeron. ¡Vaya!

Pero que si los empresarios le entran a financiar toda la obra, entonces “podría considerar la posibilidad de continuar la construcción”. Por sus gónadas.

Que tiene un documento de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), elaborado desde antes del inicio de las obras, en el que se concluye que sí es compatible la opción de que operen simultáneamente el aeropuerto actual (el Benito Juárez) y el de Santa Lucía ampliado (y da lectura a un párrafo del documento).

Y sí, efectivamente, la OACI, una organización de la ONU, concluyó que las trayectorias principales de operación son compatibles entre ambos aeropuertos (el de Santa Lucia y el actual de la CdMx), sí, pero dice clarito que “para crecer en principio de manera moderada”. Y también dijo la OACI que la mejor opción es Texcoco, donde ya se está construyendo. Que le den completa la información al Presidente electo, por favor, por favorcito.

Resulta que para determinar dónde rayos era más conveniente construir el nuevo aeropuerto, se hicieron estudios durante 20 años. Se analizaron varios lugares y opciones, como Zumpango, Tizayuca y la ampliación del actual aeropuerto Benito Juárez de la CdMx. Todos los estudios, incluidos el de la OAIC y el de MITRE (máxima autoridad mundial en el tema), coincidieron en que lo mejor era Texcoco. Y es donde se está construyendo.

Ahora, por las necedades de don Jiménez Espriú quien parece será el próximo secretario de Comunicaciones y Transportes, el Presidente electo está enredado en este berenjenal; y lo de las necedades no es invento: don Jiménez dijo el 2 de septiembre pasado: -“Santa Lucía sí es viable, dudamos de Mitre” –y dudar de MITRE es ir muy lejos: MITRE, considerada la líder mundial en aeronáutica, entre otras chambas, fue contratada por el gobierno de los EUA, para el diseño del sistema de radar para la defensa aérea de los EUA… poquita cosa.

Bernardo Lisker Melman, director internacional del Centro para el Desarrollo de Sistemas Avanzados de Aviación de MITRE (nota de Notimex), informó sobre la propuesta de don Jiménez Espriú:

“Estudiamos con mucho cuidado (…) las soluciones que propone el partido Morena, del que no tengo absolutamente duda que lo hacen de buena fe. Propusieron algunas ideas de cómo resolver el problema del lado tierra, sin embargo, lo que nosotros hemos visto y vimos en ese entonces, es que carecía del análisis aeronáutico, que es el que no permite la solución que ellos están proponiendo”.

Otro, no don Jiménez, nomás con eso, dicho por la reconocida autoridad mundial en el tema, se pondría morado de vergüenza y se bajaría del ring.

Como sea, el Presidente electo ya dejó claro que los 88 mil millones que “cuenta con información” se pidieron para la obra del NAICM, no los va a poner. Si los empresarios le entran, adelante; si no: se cancela el proyecto. Por sus puros chones.

Suponga que los empresarios se negaran, entonces, por ahorrarnos 88 mil millones de inversión, se perdería lo ya gastado en la obra, más indemnizaciones a las constructoras, unos 120 mil millones… No hace falta ser Sócrates: 120 mil millones de pérdida en lugar de 88 mil de inversión recuperable…

Además, informó AMLO, el próximo 15, complementará la información sobre la viabilidad del proyecto Santa Lucía-Benito Juárez con un estudio que están haciendo “unos especialistas franceses”. ¿Y los chilenos…  sí, el estudio que se nos dijo el 17 de agosto pasado que “un grupo de chilenos” iban a entregar en cinco meses?

Está bien: que sigan pidiendo estudios hasta que encuentren uno que diga que sí, que muy bien, que abandonen Texcoco, total, cuando reviente el problema, ni AMLO ni don Jiménez van a estar en el gobierno. El que sí va a estar es el país, el país se queda.

Pero, igual, al final de todo, dejó muy claro nuestro Presidente electo: la decisión será la que resulte de la consulta ciudadana a realizarse este mes: “Al final la gente va a decidir (…)”. ¡Qué emoción!

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