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Reformas estructurales, lejos de lo previsto, dice CEESP

Ciudad de México. El sector privado criticó que las 11 reformas estructurales impulsadas y puestas en marcha en el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto no han dado los primeros resultados que se prometieron.

“A casi dos años y medio de haberse aprobado las reformas estructurales, el ritmo de crecimiento de la economía y su expectativa se mantienen alejados de lo previsto. En el Plan Nacional de Financiamiento para el Desarrollo 2013- 2018 (Pronafide) se anticipaba que con las reformas la economía podría crecer a un ritmo promedio anual de 5 por ciento en el periodo 2015- 2018, incluso sin ellas la economía mantendría un avance promedio de 3.7 por ciento, es decir, las reformas aportarían 1.3 décimas de punto porcentual al ritmo de crecimiento”, sentenció el Centro de Estudios Económicos el Sector Privado (Ceesp) en su análisis semanal.

Nada de eso ha sucedido y recordó que con el Pronafide se mencionó que las reformas tendrían la capacidad de incrementar el potencial de crecimiento de México, porque al madurar, la actividad económica y productividad serían impulsadas “por una mayor competencia en sectores clave, un incremento en la inversión, un mercado más flexible, una mayor penetración del sector financiero y una ampliada infraestructura que permitirán un uso más eficiente de los recursos”.

Si bien el organismo reconoció que existen factores externos que han afectado al país y que van desde la debilidad de la economía mundial y el desplome en la producción y precios del petróleo hasta  la debilidad del peso y ahora la incertidumbre por las políticas fiscal y comercial anunciada por el gobierno de Estados Unidos, consideró que las reformas debieron anticiparse a acontecimientos que pudieran afectar o limitar sus esfuerzos para dinamizar la economía nacional. Es decir tener un carácter proactivo y también activo para que se actuara “sin dilación y de manera permanente”, pero en cambio las reformas sólo han tenido un sentido reactivo que han limitado su eficacia.

“El impulso proveniente de las reformas ha sido limitado, cuando se esperaría que contribuyeran a estimular un mejor desempeño de la actividad productiva del país. Es cierto que han ayudado a mantener la estabilidad macroeconómica, pero esto no es suficiente mientras no se tenga un impacto más definitivo en la capacidad productiva de la economía a través de su efecto sobre la productividad, la inversión y el empleo”, indicó.

Como ya lo ha manifestado en otras ocasiones, el Ceesp insistió que el récord de puestos de trabajo formales registrados ante el IMSS y cuyo ritmo de crecimiento es ponderado por el gobierno federal como superior al producto interno bruto del país (PIB), no significa necesariamente que son nuevos empleos, sino la formalización de trabajos que ya existían. Así que “la generación de empleo, de acuerdo con las cifras del Inegi, sí ha crecido al mismo ritmo de la economía, alrededor de 2 por ciento anual”, puntualizó.

Sobre la reforma hacendaria o fiscal, en vigor desde 2014, señaló que fue cuestionada porque se consideró que su objetivo era meramente recaudatorio y no un instrumento para incentivar la inversión.  Reconoció que cumplió uno de sus objetivos, aumentar los ingresos públicos, acotó que aunque las autoridades han hecho esfuerzos por reducir el gasto público y parecen ir en el camino correcto, “es temprano afirmar que la situación financiera del sector público se ha corregido”.

El Ceesp no duda del beneficio que en el mediano y largo plazos generarán las 11 reformas estructurales, entre las que destacó la hacendaria, la financiera, la energética, transparencia y de competencia económica.

Sin embargo, sentenció que deben ser complementarias y adicionalmente a ellas remarcó que se requiere “respetar las reglas del juego”, el Estado de Derecho y la legalidad, así como eliminar entre todos, autoridades, empresas y hogares, la impunidad, inseguridad y corrupción, y también la disparidad que existe en el país en materia de crecimiento y bienestar económico, para lograr un estímulo constante a la inversión y creación de empleos.

Vía La Jornada

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