Trump baja impuestos en EU: ¿nos afecta?

Vivir al lado de un gigante tiene sus ventajas y sus inconveniencias. México es vecino de la economía más grande del mundo, cuyo tamaño supera al nuestro en casi 18 veces. Nos beneficia cuando crecen las actividades productivas de Estados Unidos (EU) porque demanda más de nuestros productos y servicios; nuestros connacionales envían más remesas; recibimos más turismo, por citar algunos ejemplos. Sin embargo, también somos sujetos a efectos adversos. En lo económico, expectativas de alza de tasas de interés hacen que la cotización del dólar suba y baje durante un día bruscamente y por tiempo prolongado.
Después del triunfo electoral de Donald J. Trump (DJT), en enero de este año el dólar llegó a cotizarse casi a 22 pesos, hoy fluctúa entre los 18 y 19 pesos. Sus amenazas de campaña contra el Tratado de Libre Comercio de Norteamérica (TLCAN) han provocado esa volatilidad. Ahora parece que DJT va a poder concretar su primer logro legislativo importante. El Congreso de los EU está a punto de aprobar una reforma fiscal que baja los impuestos. Y cuando EU estornuda a nosotros nos da, cuando menos, un resfriado con la obligación de atender. El pago de impuestos no es la excepción: si EU baja las tasas impositivas, México no podrá quedarse cruzado de brazos.
En esencia la promesa de campaña de DJT es bajar las tasas impositivas tanto a empresas como a las personas. Considera que lo que pagan los negocios y las personas en impuestos al ingreso es muy alto en comparación con el resto de los jugadores relevantes en el mundo. Los datos de la Oficina de Presupuesto del Congreso de EU (CBO) dan evidencia de ello para el caso de las empresas. En virtud de que hay deducciones al pago de impuestos, el porcentaje relevante para pagar gravámenes es la tasa efectiva. De acuerdo con la CBO, EU tiene una tasa en ley del 39.1% y una tasa efectiva del impuesto al ingreso de las empresas de 18.6%; sólo Reino Unido, Japón y Argentina lo superan. Alemania tiene una tasa efectiva del 15.5%; México del 11.9% y Canadá del 8.5%.
Para las personas físicas la discusión radica básicamente entre reducir o mantener los intervalos de las tasas impositivas, y en permitir a las personas deducir de la declaración anual del pago de impuestos montos mayores para las familias de ingresos medios y bajos. La deducción más importante es la que se refiere a los intereses sobre créditos hipotecarios y la deducción de impuestos estatales y locales sobre la propiedad. En ambos casos se mantienen las deducciones, pero se topan a 500 mil dólares anuales para créditos hipotecarios en la compra de la casa nueva principal, y a 10 mil dólares para los impuestos locales y estatales sobre la propiedad.
De llegar concretarse este primer triunfo legislativo de DJT, ¿a México como le afecta? Esta reforma fiscal estadounidense tiene dos tipos de impacto en la economía mexicana. El primero se observará en los mercados financieros y cambiarios. Así como se ha planteado, es muy probable que la baja de impuestos ocasione un incremento en el endeudamiento público de EU; además la baja impositiva fomenta la inversión y consumo de bienes y servicios. En consecuencia, al ya estar en crecimiento la economía de EU, la Reserva Federal tendrá más elementos para acelerar el alza en las tasas de interés, lo que provocará volatilidad en los mercados cambiarios.
Esta situación complica el escenario económico de México en 2018. El gobierno federal mexicano tendrá que responder con medidas que le devuelvan la competitividad tributaria. Esto significa que lo que cobra por Impuesto Sobre la Renta (ISR) después de todas las deducciones permitidas, debe mantener atractivo el sistema fiscal para que las empresas domicilien en territorio mexicano. Si las grandes empresas mexicanas o extranjeras perciben que México se vuelve caro fiscalmente después de la reforma, preferirán establecer los domicilios fiscales en EU. Esto implicaría una menor recaudación fiscal y, por lo tanto, se harían necesarios tres tipos de ajuste: uno, recortes al gasto público; dos, ajuste a la tasa del ISR a personas morales o aumento en deducciones, y tres, incremento en las tasas impositivas de los IEPS y el IVA. Todo esto es complicado en un año de elecciones presidenciales y de renegociación o posible cancelación del TLCAN. No hay alternativa: México tendrá que actuar rápido e incluso anticiparse a la baja de impuestos en Estados Unidos.

Por: Jorge A. Chávez Presa
(Economista)

Twitter: @jchavezpresa
EL UNIVERSAL

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