24 de agosto, un parteaguas en la educación en México

RICARDO AGUILAR

El anuncio del reinicio del ciclo escolar 20-21 que dio a conocer esta mañana el secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, es de celebrarse por dos razones:

Por un lado, privilegia la salud de millones de niñas, niños y jóvenes, además de trabajadores de la educación, lo que genera confianza en las autoridades educativas al valorar la vida de las personas por encima de cualquier cosa.

Por otro lado, porque en una decisión inteligente no se sacrifica el ciclo escolar, sino todo lo contrario, se hace sinergia con los medios de comunicación masivos, como los concesionarios privados de radio y televisión y, por supuesto de la televisión abierta, desde donde se transmitirán contenidos académicos con valor curricular.

Es de reconocerse la posición de algunos partidos políticos que han optado por ceder sus tiempos de propaganda que son una prerrogativa que les asiste, para que los horarios televisivos escolares no sean interrumpidos por sus spots publicitarios.

Ahora, una vez que los medios de comunicación, la autoridad educativa, además de otros actores políticos y sociales como el Movimiento Nacional por la Transformación Sindical, Maestros por México y la CNTE, es tiempo de que las y los padres de familia, con la sociedad en su conjunto, hagamos un esfuerzo por salvaguardar la educación de millones de niños, niñas, y adolescentes que siguen todavía en sus casas guardando el confinamiento en lo que el COVID-19 cede, al menos un poco más a nivel nacional e internacional.

Sin duda, el 24 de agosto es un día que debemos celebrar todas y todos porque ingresaremos a un momento clave en la educación nacional que es la apertura de un ciclo escolar a distancia, quizá el primero en la historia y por supuesto esperemos que no sea el último, pues las herramientas digitales a partir de esta pandemia ya son un elemento pedagógico imprescindible.

Esta práctica educativa, digital y comunicacional, debe generar una sociedad que aprenda a subsistir aún en los momentos difíciles, capacitándose y haciendo un uso racional de ellos.

Esto será parte de nuestra cultura y cotidianidad, quizá por largo tiempo; tenemos que aprender a vivir con la pandemia y con el uso adecuado de la tecnología.

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