Abyección

JOSÉ ANTONIO MOLINA FARRO

“Los políticos no debemos ser como un sofá. No tomar la forma del último que se sentó con nosotros”.

1 Churchill

“Nadie puede negar que la idea es fascinante… la idea de someter el fenómeno de la política a las leyes de la causa y el efecto; de resolver el misterio de su transformación; de simbolizar la trayectoria de su vida futura, en una palabra, de tomar el destino por los cabellos y postrarlo en el suelo. La sola idea, por sí misma, es digna de los dioses inmortales… aunque nada surja nunca de ella, su sola existencia fertilizará el pensamiento y enriquecerá la imaginación”. Charles A. Beard.

El proceso electoral camina presuroso. Hubo fracturas, conjunciones, disyunciones, frustraciones y decepciones; nada excepcional, es  consustancial a la política electoral. Decía Gómez Morín, “En política no debe haber ilusos para que no haya desilusionados”. Se dice fácil, pero qué difícil asumirlo. Precandidatos humillados, sobajados, ninguneados, derrumbaron ánimo y  moral; desfallecieron unos, otros más, los más, cambiaron de chaqueta como única opción, con la convicción de que el ciudadano, hombre o mujer, votará por el candidato no por las siglas partidistas. Hay razón, así lo revelan las encuestas, más allá del voto duro y clientelar, y el poder avasallante de los programas sociales y la popularidad del presidente. Ante la cerrazón y el faccionalismo de politicastros, nada se  puede reprochar a quienes cambian de partido, pues con muy contadas excepciones, quién puede hoy invocar certificados de linaje impoluto o de virginidad ideológica. Lo que sí resulta vergonzante es ver a candidatos de partidos de oposición, que cuando ocuparon cargos de elección popular no tuvieron la dignidad ni la vergüenza de señalar alguna  política errática del gobernante en turno, ni una sola, fuere del presidente o del gobernador, por el contrario, aplaudían como focas o callaban como momias todo lo que hacía o decía el Oráculo, así se tratase de iniciativas contrarias al interés de sus propios partidos y del interés general. Con esa desfachatez piden hoy el voto ciudadano.

Anclados en nuestro primitivismo, y muy lejos de prácticas democráticas y méritos partidistas, en varias entidades las decisiones se tomaron, ex ante, por el gran elector, con base en los afectos y la lealtad a ciegas, tanto para alcaldías como para diputaciones locales. Intentaron, incluso, cerrar el paso a candidatos de su propio partido, con relativo éxito. Hay ejemplos documentados por la prensa nacional. En Chiapas es notorio el caso de Raúl Bonifaz, a quien se le negó el registro por un cuestionable tecnicismo jurídico. Es de esperarse una impugnación. Vale decir que Raúl es un miembro prominente del partido Morena y jugó un papel relevante y muy reconocido en la Cámara de Diputados como Presidente de la Comisión de Asuntos de la Frontera Sur. Su capacidad y lealtad al proyecto del presidente  nadie la cuestiona, ni siquiera opositores a su partido. ¿Su debilidad? pertenece al establo de un sólido precandidato al gobierno del estado.  Por su parte, vemos enfrente a candidatos de “oposiciones”, en su mayoría genuflexas al poder político local.   Hundidos en el pantano de la sumisión, hubo liderazgos que pidieron la venia del mandamás para postular a sus candidatos. El pasado vivito y coleando. Apenas con pálido disfraz se reeditan los ayeres. Al gobernante nada puede reprochársele, está en su papel cuidar la plaza, dentro de los límites que impone la legalidad. Ya abundaré sobre ello. Hay, por fortuna para la política,  rostros frescos y también experimentados, hombres y mujeres de distinto signo,  con propuestas, buena fama pública y predispuestos al diálogo y la confrontación de ideas, tanto en distritos locales y federales, como en alcaldías, y  que, en la visión hegemónica, no representarán amenaza alguna a su dominancia.

Habrá sorpresas, pues falta el voto decisivo, despierto, informado y consciente, de un electorado inconforme con el estado de cosas y ávido de cambios para avanzar. La gran prioridad, lo sabemos bien,  es el Congreso Federal, sin desestimar alcaldías importantes y diputaciones locales.  Lo lamentable y llamativo es que en Chiapas la historia se congeló desde hace décadas, aún más, vamos como el cangrejo, no sólo  en lo económico y lo social. Un estudio del INE, el Colegio de México, la Fundación Konrad Adenauer y una docena más de organizaciones sociales dieron a conocer el último reporte anual de su Índice de Desarrollo Democrático, que ubica NUEVAMENTE a Chiapas con uno de los peores registros, al igual que otras cinco entidades del país. La cultura política de nuestros ciudadanos es precaria y de muy baja intensidad. Y algo lamentable, los que pueden hablar, denunciar con fuerza, callan sin pudor. Cuidan sus muy particulares intereses.

P. D. Dice el presidente que con la 4T se acabó el espionaje telefónico. Eso debieran escucharlo gobernadores de varias entidades del país. Algo más, se escuchan con frecuencia lamentos sobre la improvisación y fracaso de funcionarios y programas. ¡Cuánta desmemoria! el presidente ha reiterado, en referencia a sus colaboradores, “Medido en términos cuantitativos, 90% honestidad y 10% capacidad”. Más claro ni el agua. Y eso de honestidad pues…

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