América, campeón del Apertura 2014    

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GMx

México, D.F.- El América es el equipo más ganador en la historia del balompié mexicano. El baile que le pusieron a Tigres decreta esa superioridad en el escenario más emblemático, el Estadio Azteca, al concederle a su afición el duodécimo título, único equipo en alcanzar -a la fecha- esa cifra. El título de Apertura 2014 lo levantan los cremas en una batalla que es ensuciada por cuatro expulsiones, tres contra los felinos.

La coronación azulcrema prospera gracias a que los del norte se quedan cortos en defender la mínima ventaja que se trajeron de la Sultana del Norte. Y a que en un tormentoso segundo lapso para ellos, se quedan con ocho jugadores en el césped, víctimas del localismo de Paul Delgadillo, pero sobre todo de su pobre apuesta en pos del título. De parte de América tendría que haber repartido más rojas, pero sólo envía a las regaderas al “Quick” Mendoza, cuando la historia ya estaba resuelta a favor del América.

La tormenta inicial promovida por las Águilas queda en dos avisos. Uno de Michael Arroyo, de media distancia, cerca del poste izquierdo de Nahuel, sobre el minuto 8. Enseguida, al 15′, Miguel Layún suelta un centro por el corredor derecho, cerrado, que Guzmán resuelve de puños.

Antonio Mohamed acomoda al equipo a su gusto. La última línea de cuatro se mantiene, con Paul Aguilar oficialmente fuera de la gran final, por una sanción interna de la agonizante disciplina del “Turco”. Así las cosas, ubica de vuelta a Ventura Alvarado en su lugar y éste recibe el respaldo de Goltz y Pablo Aguilar, así como Osmar Mares.

La recuperación es de Molina. Layún volantea por los dos lados, pero se le ve más por derecha y a Arroyo en la otra banda. El cerebro es Sambueza y su ataque lo conforman Peralta y Martín Zúñiga, éste último en sustitución de Rey, quien se queda en la banca.

A lo largo de toda la contienda, un lasser se dedica a molestar la visibilidad de los jugadores Tigres. En una de esas, el silbante detiene el juego. Apenas para una tibia “solicitud” de no molestar, que nunca prospera.

De a poquito, la visita consigue bajarle las revoluciones al asunto. La tarea de la tercia de recuperadores resulta valiosa en la primera media hora de juego. Pizarro, Arévalo y el “Gringo” Torres amarran la media cancha. El primero somete a base de pataditas a Rubens Sambueza, quien en plena calentura se gana una amarilla y minutos después le suelta una patada a la “Chilindrina” Álvarez que era para otra amonestación. A partir de ahí, el argentino juega de a gratis en Santa Úrsula, cortesía de Paul Delgadillo.

Atrás, Ricardo Ferretti hace un ajuste. Banquea al “Guty” Estrada y recorre como lateral por derecha a Dueñas. El resto son los mismos: Ayala, Rivas y Torres Nilo. Ofensivamente, “Tuca” no asume riesgos. Lugo y Álvarez volantean y disparan a Guerrón en busca del contragolpe decisivo.

En una de esas, al 33′, Damián Álvarez se la vuelve a recetar a Ventura Alvarado y su centro, a segundo poste, no alcanza a ser completado por Guerrón.

No obstante, América no deja de ofender. Tiene a la gente para sorprender en cualquier momento. Zúñiga atreve un disparo lejano que pasa cerca de la meta norteña. Y al 35′, Damián falla al servir mal, lo que compromete a Egidio Arévalo y provoca el error. Michael Arroyo gana la carrera, se lleva a Dueñas y conecta el zurdazo, con el que vacía el esférico en el fondo de las redes.

En la última acción del primer lapso, Jesús Dueñas cobra un tiro libre y coloca el esférico en el travesaño. Todo queda en susto para el desorientado Moisés Muñoz.

Enterado de la urgencia de arriesgar, aunque sea tantito -debido al empate global-, Ferretti sacrifica a Lugo y devuelve su posición natural a Guerrón, como volante extremo por derecha. De tal suerte que el ingreso del “Tito” Villa le permite, al fin, contar con un centro delantero natural.

El atrevimiento muestra a unos Tigres más peligrosos y así lo ensayan las piernas de Joffre Guerrón, cuya escapada es frenada por la oportuna salida de Muñoz, quien incluso barre para limpiar su área. Mas poco a poco, el América endereza de nuevo la nave y al 55′, en el cobro de una falta, Sambueza proyecta al centro del área y ahí Oribe Peralta suelta el cabezazo que con reflejos salva Nahuel Guzmán.

Poco después, al 61′, la tormenta continúa en el área norteña. Otro cobro, ahora de Arroyo, encuentra el área y el testarazo de Pablo Aguilar significa la voltereta en el marcador. Para colmo, el recién ingresado, Hernán Darío Burbano, se va expulsado al cometer falta sobre Layún, quien ya escapaba solito de frente a Nahuel. El único genuino ajuste ofensivo del “Tuca” se va a la basura y la historia se decreta en favor de las Águilas.

Enloquecidos, los norteños entregan rápido la contienda. Esta vez, Damián Álvarez se va a las regaderas (66′), tras una falta sobre Ventura Alvarado, quien termina por ganarle la batalla. Dos hombres menos le dan a las Águilas una ventaja decisiva a favor.

No conforme, el árbitro le dispara una tercera roja al conjunto visitante. Esta vez Michael Arroyo sigue la jugada, cuando el árbitro había detenido las acciones. Nahuel sale, lo barre y el nazareno lo expulsa y ni siquiera reprende a Arroyo. La tercera, y así, imposible…

Por increíble que parezca, el silbante tendría que haber expulsado a Osmar Mares, al 77′, por una agresión contra Ayala. Mas ésta sí no la ve Paul Delgadillo. Localista a morir.

Así, inevitable la goleada. Que por fin comienza a gestarse al 78′, gracias a un gol de Oribe Peralta. Mas, en otra gresca, termina por expulsar al “Quick” Mendoza, con lo que deja a las Águilas con 10 elementos.

Los ocho Tigres que quedan evitan una lluvia de goles. Porque dadas las condiciones, el 3-0 (3-1 global) resulta barato.

En términos generales, Delgadillo tendría que haber expulsado, al menos, a Sambueza y Mares. Otra habría sido la historia.

 

 

Vía EL UNIVERSAL

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