Aprender con sangre: La Feria

SR. LÓPEZ

El marido de tía Beatriz tuvo todos los defectos, incluido lo sano… murió por accidente, a los 87 de edad; a nadie nos caía bien y si se retacó la funeraria fue por la tía tan sufrida (y con fama de tonta por aguantarlo). En pleno velorio este menda le preguntó cuánto tiempo estuvieron casados, respondió que ¡69 años! y se me salió: -Lo aguantaste mucho, tía –y con sus ojitos (nada tristes), dijo: -Ya sé que tengo fama de tonta, pero tuve con él once hijos… ¿si lo dejo, quién me los iba a mantener, hijito, o luego, ya vieja me divorcio… y después qué? –enmudeció el palenque… sí, quién, qué.

De diciembre de 2018 a septiembre de este 2019, en todo el país se han registrado 29 mil 629 asesinatos, cifra superior al mismo periodo del año anterior. Imaginemos que el Presidente de la república fuera otro (sea serio)… imagínelo… podemos suponer -con fundamento-, que la cifra sería muy similar. Nada contiene ‘ipso facto’ esta ascendente espiral criminal. No hay relación directa entre los homicidios y quién sea el propietario de las posaderas que se acomodan en La Silla.

Ya en plan de imaginar cosas, imagine también qué estaría declarando quien sí es nuestro Presidente (si estuviera en su rancho rumiando otra derrota electoral); claro que esto es jugar con ventaja de parte de su texto servidor, porque no hay que imaginarlo, nuestro actual Presidente durante el sexenio anterior, pidió la renuncia del Presidente de entonces:

La primera vez: el 4 de junio de 2014, en acto público, llamó a Peña  Nieto a dejar la presidencia de la república ‘para que la situación en el país no siga empeorando’. Bueno, pues ahora no parece que se dé cuenta de que este año las cosas sí están empeorando, y en varios frentes más que cuando el tal Peña de triste memoria.

La segunda vez: el 19 de octubre de 2014, desde Morelia, Michoacán, ‘exigió’ las renuncias del presidente Peña Nieto, ‘‘por ser responsable de la situación de inseguridad que padece México’’; del Murillo Karam (procurador General de Justicia), ‘‘porque representa al PRI y a la mafia del poder, mas no al pueblo’’; y del gobernador de Guerrero (imposible teclear su nombre, se tuercen los dedos) ‘‘debido a que perdió autoridad para administrar a esa entidad’’. O sea: el Presidente de la república, según nuestro Presidente, es el responsable de la inseguridad… bueno, el movimiento se demuestra andando… ándele.

Luego, cuando la fuga del Chapo, él, AMLO, escribió un tuit el 14 de julio de 2015: “Si cuando menos no renuncia el gabinete de seguridad, va quedar la idea de que hubo complicidad al más alto nivel en la fuga del Chapo”. (O sea, por dejar escapar a Ovidio Guzmán, sobre el que pesa orden de aprehensión con fines de extradición, ¿qué toca?…  no se escapó, lo soltaron… ¿qué sigue: destitución, proceso y cárcel?… cuidado, porque andan bailando varios: don Durazo, el representante vivo de Carlo Lorenzini (autor de ‘Pinocho’); el general titular de Sedena, Luis Crescencio Sandoval; el almirante secretario de la Marina Armada, José Rafael Ojeda Durán; el mero mero de la Guardia Nacional, Luis Rodríguez Bucio; y el director del Centro Nacional de Inteligencia, Audomaro Martínez. ¡Órale!, que renuncien… quiero ver dijo el ciego.

¿Debería renunciar nuestro Presidente?… NO, por supuesto que no. Nomás faltaba una crisis política encima de todo el tiradero. NO.

¿Él es responsable de tanto asesinato?: NO.

¿Es responsable de sus palabras?: SÍ.

No se puede sostener la teoría de seguridad pública del afamado tratado (12 tomos), titulado “Abrazos no balazos”, escrito anónimo (es que da pena). No se puede decir -si vamos a seguir siendo un país de leyes… o un país, a secas-, que no se va a detener a líderes de la delincuencia organizada: “No se han -sic- detenido a capos porque no es esa nuestra estrategia. Ya no es la intención armar operativos contra capos, lo que queremos es reducir la inseguridad atendiendo las causas (…) vamos a seguir atendiendo las causas, dando programas sociales, escuchando, atendiendo; eso es lo fundamental para nosotros: ir a la raíz para garantizar la paz y la seguridad, no lo espectacular, las detenciones espectaculares” (30 de enero de este año, conferencia de prensa mañanera).

Nuestro Presidente debe valorar el peso que tiene la palabra presidencial, en este país en especial. Lo mismo rifa para los gobernadores. Particularmente las declaraciones del Titular del Ejecutivo federal deben ser muy meditadas, prudentes, siempre fundadas… y escasas: que cuando hable, llame la atención. Solo algo muy grave o especial, justifica una declaración presidencial. Ahora, todos los altos funcionarios están atentos a la declaración diaria actual, tienen que llevar el paso, saber qué se va a bailar cada día; todos los gobernadores van tomando nota de sus promesas en las giras de fin de semana… no se puede concebir tal capacidad verbal ni tal facilidad para comprometerse a imposibles.

El crimen infame de los integrantes de la familia LeBaron, es tan triste y tan indignante como cualquiera de los otros miles asesinatos que se han cometido. Lastima ver que hasta en muertos hay clases. Han muerto en servicio, centenares de inocentes, centenares de policías, centenares de militares… ¿Va a ir Marcelotzin Ebrard a informase de primera mano en cada caso?… ¿va el Presidente a presentar su más sentido pésame en cada caso?… ¿los mexicanos estándar con una sola nacionalidad nomás nos bebemos nuestro llanto?… Es gravísimo lo sucedido, lo sucedido en todos los casos.

Urgen varias cosas: diseñar profesionalmente una real estrategia de seguridad pública. Cerciorarse, muy en serio, de que el Presidente de la república está bien custodiado (esto es importantísimo). Y la renuncia -indispensable y de urgente necesidad-, del inmensamente irresponsable don Durazo; no por el incremento en los crímenes, sino porque no puede seguir a cargo nadie sin amplia (mucha), experiencia en labores de Seguridad Pública. Literalmente es aprender con sangre.

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