Asco : La Feria

Sr. López

Los países tienen características que se exageran hasta hacer el estereotipo, la caricatura, con que otras naciones los identifican. En México, Francia es una señora “con pasado” y música de acordeonista; Alemania es precisión, salchichas, cerveza, maquinaria pesada y goles; Gran Bretaña es una vejancona aristócrata (y cleptómana); Brasil es samba y tanga; Italia es monumentos, pizza y gigolós muy simpáticos; Estados Unidos es deportes, hot dogs, baños públicos en los que se puede comer y Disneylandia; Grecia, señores sin rasurar que bailan en la playa con señores sin rasurar.
Sobre México nuestra imagen ante el mundo nunca fue la del tipo ensarapado, dormitando sentado contra un cactus, eso se lo compramos a los caricaturistas yanquis. Y tampoco somos mariachi y tequila; María Félix y Cantinflas; Xochimilco y las pirámides; los muralistas y el Chapulín Colorado. No.
Si a México se le reconoce por algo es por su vis cómica. Damos risa, no se ofenda. Somos como el tío simpático de una familia que por dar un buen rato a los demás, no tiene reparos en hacer el ridículo. Nadie sospecha que hacemos y decimos cosas con mucha seriedad, y con cierta frecuencia, provocamos carcajadas. No cualquier país se echa nuestras puntadas. Unos ejemplos:
Nuestro escuadrón 201. Combatió en la Segunda Guerra Mundial al lado de la Fuerza Aérea de los EUA (USAAF), en el Pacífico contra Japón. México declaró la guerra a Alemania, Italia y Japón el 28 de mayo de 1942. Luego de juntar valor casi dos años, el 10 de febrero de 1944 se creó la Fuerza Aérea Mexicana (FAM) y en junio de 1945 entramos a la guerra con 30 pilotos y aviones prestados (los propios llegaron hasta julio; les mandaron 25). Los del escuadrón adoptaron como sobrenombre, ‘Águilas Reales’ y como mascota el dibujo de Disney de Pancho Pistolas (¡gallardos!). Participaron en cuatro “barridos” a tierra y un bombardeo. Fueron recibidos como héroes el 18 de noviembre de 1945 y les otorgaron las siguientes condecoraciones: “Servicio en el Lejano Oriente”, “Legión de Honor de México”, “Medalla de la Liberación de la República Filipina”, y gafete de “Recomendación Presidencial”. Tiempo total en la guerra: mes y medio (de junio al 14 de agosto de 1945); bajas: dos pilotos durante el entrenamiento en los EUA; otros tres durante los entrenamientos en el Pacífico; tres más que cayeron al mar (por falta de combustible), y UNO derribado por el enemigo. La Fuerza Aérea de los EUA mandó 2 millones 400 mil efectivos, 79,900 aviones y sufrieron 52 mil bajas en combate. Y nosotros nos dimos la “Medalla por la Liberación de Filipinas”. Humorismo involuntario.
Otra humorada mexicana es la frase que de niños se nos enseña como desplante bizarro del general Pedro María Anaya (dos veces presidente de México), cuando en agosto de 1847 perdió la batalla de Churubusco ante el general yanqui David E. Twiggs, quien le pidió entregara las municiones, y contestó: “Si hubiera parque, no estaría usted aquí”, cuando la verdad es que sí tenía pero le habían surtido de calibre equivocado. Carcajadas de Twiggs.
En Corea todavía sonríen al recordar la visita en junio de 2001, del entonces presidente Fox, quien ofreció en la cena de gala con el Presidente Kim Dae Jung, arreglar el problema entre las dos Coreas, separadas desde 1948: “Promoveré acciones con congresistas y senadores de Estados Unidos e inclusive, con el presidente George W. Bush, para lograr la reunificación”. Todavía les duele el estómago de la risa.
El 24 de septiembre de 2014, Peña Nieto era nuestro presidente y en su discurso ante la Asamblea General de la ONU, anunció “la decisión de México, de sumarse a las operaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz”. Hubo quien se hizo pipí en la Asamblea General.
Ahora mismo nuestro actual Ejecutivo juega en las ligas mayores de los ‘estandoperos”, en su programa mañanero de variedades. Mientras el mundo se preocupa por la invasión rusa a Ucrania y mide si Putin va en serio en lo de usar armas atómicas, nuestro Presidente declaró que México no enviará armas a Ucrania (fuentes del Kremlin que pidieron el anonimato, informan que Putin escupió el buche de thé de la carcajada que soltó al enterarse: ¡uf, qué alivio!, estaba preocupadísimo). Y antier se inconformó nuestro Presidente porque el Congreso de los EUA autorizó miles de millones de dólares de apoyo a Ucrania contra la invasión rusa, y no han aprobado un centavo para apoyar a Centroamérica. Risotadas en Washington… y en Centroamérica, digo, tienen sentido del ridículo y no suponen que los EUA va a atenderlos primero y luego van a tratar de atajar la tercera guerra mundial.
Y ayer, compitiéndole a su líder en comicidad, la Cámara de Diputados instaló el Grupo de Amistad México-Rusia (sin participación y protestas del PAN y de Movimiento Ciudadano).
Una de las varias maneras de hacer una gracejada o contar un chiste y en lugar de divertir o causar risa, quedar mal o provocar molestia, es ser imprudente, como el que cuenta un chiste de viudas a una señora que viene del sepelio de su marido; y también el que agrede el buen gusto o los valores elementales: nadie hace chistes de judíos en los campos de concentración nazis.
Los diputados que tuvieron la idea de formar ese grupo, se ganaron la aprobación del embajador de Rusia, Viktor Koronelli, quien asistió a su instalación en la Cámara y dijo que agradecía la “muestra de apoyo, de amistad y solidaridad”… a eso expusieron al país esos diputados tan amistosos, a que México quede como solidario del país que invadió a Ucrania y lo machaca con bombas.
La posición oficial de México se fijó en la ONU condenando la invasión rusa. Si el Presidente no quiere apoyar las sanciones a Rusia ni mandar armas a Ucrania, es otro cuento de otra comedia, es hacer equilibrios para no involucrarnos, aunque ya nos la cobrará el tío Sam. Pero de eso a establecer una política de abrazos al oso ruso, hay una gran distancia.
México ha dado risa muchas veces, pero nunca asco.

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