¡Así se forjó el acero!: La Feria

SR. LÓPEZ

Como ya sabe, tía Amelia, de las de Autlán de la Grana, Jalisco, tuvo 12 hijos varones. La ausencia absoluta de marido en esa casa, pasó desapercibida a este menda porque nunca lo conoció; sin embargo, ya mayorcito, se enteró se llamaba Emilio y que aparte de ser guapo como de película de Hollywood era tacaño como de novela de Dickens, cosa que según la abuela Elena, la tía llevaba bien, como probaban los 12 críos. Ya más grande preguntó el del teclado a la propia tía si su marido se había ido o muerto y respondió críptica: -No… no tiré a matar -como no dijo más y la cosa prometía, ahí fue su hoy texto servidor de vuelta con la abuela a saber qué había pasado. Resultó que una vez habían caído enfermos siete de los doce y el tío se resistía a llamar al médico. La tía lo hizo y recibió al marido con la receta en la mano. El tipo fue a la botica, regresó con medicina para uno nada más, para ver si servía y no ir a malgastar dinero que fue cuando la tía fue a su ropero, regresó revólver en mano, le balaceó los pies, le quitó la cartera, lo echó con recomendación de que no volviera y se fue a surtir la prescripción completa para los siete hijos. Pues sí, no tiró a matar.

Ayer la prensa consignó que el gobierno federal instalará en todos los estados de la república, 10 mil centros de vacunación contra el Covid-19, para aplicar a partir del 11 de enero próximo, los ‘millones’ de dosis que llegarán. Calificaron esto como un ‘titánico plan’. Muy bien.

A pesar de lo ‘titánico’, dados los antecedentes, parece recomendable tener reservas pues este gobierno ha probado sobradamente ser la apoteosis de aquello de ‘del dicho al hecho hay mucho trecho’, ya por ineficacia, improvisación o falta de voluntad.

Si piensa que es pasarse de receloso se le recuerda que el sector salud ha sufrido recortes desde el primer año de la presente administración. El 23 de mayo del año pasado, Joel Ayala, secretario general de la Federación de Sindicatos de Trabajadores al Servicio del Estado (FSTSE), contradijo al Presidente de la república quien en la mañanera del día acababa de afirmar que no había recortes de personal en el sector salud y don Ayala declaró: “En la Secretaría de Salud tenemos entre médicos y enfermeras alrededor de 10 mil bajas entre los que están en los institutos nacionales de salud, Hospital Infantil, Hospital General, Hospital de la Mujer, están documentados”; con la pena pero así fue.

Poco menos de una hora antes del mentís de don Ayala, 89 líderes de organizaciones agremiadas a la FSTSE, acordaron “utilizar toda la fuerza obrera” para exigir la reinstalación inmediata del personal despedido, liberar el presupuesto del ISSSTE y de los institutos y hospitales de alta especialidad, y agregaron, “nos encontramos en una situación de crisis, nunca antes vista”, y añadieron “peligra la vida de las personas”. Crisis nunca antes vista… ¡zaz!

El mismo día, Luis Miguel Victoria Ranfla, presidente del Sindicato Nacional de Trabajadores del ISSSTE, dijo que carecían del mínimo de material de curación para atender a 13 millones de derechohabientes: “Esto es reflejo evidente de que estamos en una severa crisis” –remató.

Usted que es bien nacido, pensará “bueno, eso fue el año pasado, sin pandemia; ahora seguro ya no pasa eso”… ¿sí?, pues no, sí pasa. Ayer el Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados, informó que este año 2020, hay un subejercicio presupuestal “inconsecuente con la emergencia sanitaria” en la Secretaría de Salud, el IMSS y el ISSSTE, de 37 mil 19 millones de pesos, en “materiales, accesorios y suministros médicos, medicinas y productos farmacéuticos”. Así de grave. La casa ardiendo y los señores ahorrando agua.

Y a mayor INRI, ese subejercicio (por ‘ahorro’, ‘austeridad republicana’, ‘combate a la corrupción’, insensibilidad, estupidez, lo que sea pero no maldad, eso no, aunque resulte lo mismo, nomás pasa de doloso a culposo), esos 37 mil 19 millones de pesos que no gastaron en la salud de los mexicanos, son algo más que los 33 mil millones que disque para atender la contingencia y comprar vacunas, el gobierno federal con aprobación de su mayoría de diputados, tomó del Fondo de Salud para el Bienestar, para enfermedades catastróficas. Bonita cosa, ahora tienen un guardadito de poco más de 70 mil millones de pesos, sigue la escases de medicamentos, de equipo, de todo y no hay un peso para cubrir los gastos de enfermedades de esas muy caras… y el inocultable moridero de personal sanitario y enfermos. Algo está peor que pésimo.

Como todo se olvida pronto, a riesgo de que le suba un sabor amargo a la boca, recuerde que este año se le recortó el presupuesto a la Dirección General de Epidemiología, la mera encargada de la vigilancia y las medidas preventivas ante brotes infecciosos (le quitaron el 9.48%)… y a los 18 institutos nacionales de salud y hospitales de alta especialidad les asignaron 4 mil millones de pesos menos que en 2019.

Por eso y tantas cosas más es que se recomienda tomarse con reservas el plan ‘titánico’ y ya en estas, para ratificar el optimismo general, se le recuerdan las siguientes afirmaciones presidenciales:

Junio de 2019, en Yucatán: “(…) ya hablé con Bartlett (…) para que no haya apagones (…)”

Agosto de 2019, desde Palacio: “(…) Se garantiza el abasto de gas en la industria eléctrica para que no tengamos apagones en muchos años”.

Diciembre de 2019, de gira: “No va a haber apagones, no vamos a tener problemas de apagones”.

Febrero de 2020, desde Baja California Sur: “(…) se va a garantizar que no falte la energía eléctrica, es decir que no haya apagones”.

Agosto de 2020, también en Baja California Sur: “No va a haber apagones, ese es el compromiso (…)”.

Ayer en la madrugadora: “No se va a repetir. Que la gente tenga la seguridad de que no va a volver a pasar (…)”.

Del ‘se garantiza’ y el ‘compromiso’ al ‘no vuelve a pasar’… ¿y ya?… sí, ya, total, no somos rajones y es un honor estar sin respirador. ¡Así se forjó el acero!

(Foto: The Washington Post)

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