Barato: La Feria

SR. LÓPEZ

A tía Marcia le decíamos tía Macha, casada con tío Martín, a quien decíamos tío Mártir Ella era un cuerpecito de león marino e imbatible ganadora del premio anual a la ‘Peor esposa del mundo’. En apego a las espeluznantes costumbres de entonces, nunca se divorciaron ni separaron, se conformaban con no hablarse y de vez en cuando, se echaban un pleito a tres caídas sin límite de tiempo. No tuvieron hijos. Enviudó tía Macha y lloró como una Magdalena en el velorio (entonces eso se hacía en casa del fiambre), para asombro de todos, sabido como era lo mal avenidos que fueron. Semanas después, Tía Macha seguía con cara de desconsuelo y este menda de usted, siempre curioso e imprudente, le preguntó la razón y la respuesta fue de ‘¡y-retiemble-en-sus-centros!’: -Estoy triste porque tu tío nunca valoró mi fidelidad… él siempre moliendo con tonterías como la comida o su ropa, que si la casa no estaba limpia o si no quise darle hijos… ¿y mi fidelidad, qué?… ¿no valía? -¡ah!, bueno…

Nuestro actual gobierno federal, por buenas razones, ha hecho del combate a la corrupción uno de sus principales objetivos. Muy bien.

Parece que este actual transformador régimen, por corrupción entiende el saqueo en metálico a las arcas del erario, recibir comisiones de proveedores y contratistas y toda otra variante de enriquecimiento en dinero proveniente del fisco.

Una de las maneras que parecen preferir para abatir ese terrible mal es pregonar a los cuatro vientos la austeridad presidencial, su modesto salario, su vida sencilla, su sobriedad de costumbres, su humilde hospedaje en Palacio Nacional. Muy bien.

Pero el juramento al cargo no es ‘Juro no robar ni dejar robar’, sino muy otro: cumplir y hacer cumplir la Constitución y las leyes. Cuando alguien contrae nupcias no se compromete a no poner cuernos, eso se da por sabido, es consustancial al estado matrimonial en que vivirá hasta que el Buen Dios se apiade de él, pero nadie es buen consorte por ser fiel a su contraparte. Es mucho más lo necesario para quedar en el Cuadro de Honor de buenos esposos.

Que un Jefe de Estado y de Gobierno, como lo es nuestro Presidente, no sea ladrón, importa pero no es ni de lejos lo más importante (tío Daniel era un santo pero si no le hubiera dado el infartazo que le dio, tía Elenita apestaba a autoviuda: era bueno, pero era tonto; era muy decente, pero era muy flojo; la tía vivía con ojeras de rabia).

Hay no pocos ejemplos de líderes y jefes de estado, austeros y honestos, a pesar de lo cual sus biografías constan en el capítulo de los horrores de la historia universal.

Un villano favorito de este López es el Pancho Franco, 36 años dictador de España, de quien durante su nada ejemplar régimen, diariamente, en las escuelas se repetía a los niños: ‘Nuestro líder es austero’… y lo era: su sueldo equivalía a 177 mil pesos mensuales de ahora (cobraba por chambear de Dictador, 600,000 pesetas al mes, ya descontados impuestos; aparte recibía pensión militar, como Capitán General y Generalísimo de los Ejércitos; entonces un dólar valía 64.47 pesetas; o sea, el Pancho ganaba 9,306.65 dólares mensuales… más o menos, 177 mil pesos mensuales). Nuestro Presidente este 2020, de sueldo se asignó 111 mil 990 pesos mensuales peronos costará lo que nadie sabemos, pues sus gastos con cargo al erario, son un misterio (en los EUA los paga de su peculio el Presidente, comidas oficiales incluidas).

Hay una sabandija que renunció a su salario y viáticos al llegar al poder: Fito Hitler, quien hizo una propaganda arrolladora de eso, que fue cierto, pero nomás un año pues ya  después empezó a cobrar su sueldo mensual: 3,150 marcos, más 10 mil para gastos (a comprobar, muy alemana la cosa), en total: 13,150 marcos mensuales (2.54 marcos eran un dólar; o sea: 5,177.16 dólares al mes, 98,366.14 pesos de hoy, pero de sueldo, dinero suyo de él, poco más de 23,500 pesos de hoy). Entre los no pocos horripilantes defectos de Fito, no estaba la deshonestidad (además: ganaba carretadas de dinero con su libraco ‘Mein Kampf’, que se vendía como pan caliente… y se sigue reeditando), pero, igual, honesto con el dinero sí fue, jamás tuvo una propiedad, todo era, antes de llegar al poder, del partido y luego, del Estado alemán… y no por eso, por honesto, deja de ser el monstruo que fue.

La corrupción no es solo no robar. En general, corrupto es lo descompuesto (un cadáver se corrompe), y en política es toda violación o desviación del orden legal vigente. Lo demás es música de viento. La ética, la moral, el pudor, el decoro y la decencia, que las defina el más macho. El respeto a la ley es el límite, por eso hay grados de corrupción.

No es cinismo, pero si nuestro Presidente de veras no toca un peso, es lo de menos. Ruiz Cortines (presidente de 1952 a 1958), mantiene su fama de acrisolada honestidad… y créale a este menda, no pocos millones tomó del erario antes de entregar la presidencia, según él ‘para hacer política y cuidar al país’ y dicen -vaya usted a saber si es cierto-, a su muerte todo se devolvió a la Tesorería de la Federación… pero igual, santo no fue y sí un buen Presidente.

Alguien de las confianzas del Ejecutivo le debe hacer ver la realidad: su lugar en la historia no se lo dará el progreso económico, de sombrío futuro; ni recuperar la seguridad pública que con su método, es una quimera; menos sus inmensas obras públicas que ni siquiera se sabe si podrá culminar; o tirar dinero a manos llenas en apoyos sociales que ya se sabe jamás resuelven la pobreza… y tampoco veremos el prodigio de que erradique la corrupción.

Su única esperanza de quedar decentemente en nuestra historia es que abandone la estrategia de debilitar a los partidos políticos, que fortalezca las organizaciones civiles y respete los órganos autónomos, y con eso, a la larga o a la corta, veríamos que en serio, la corrupción política bajaría a los niveles aceptables, los imposibles de evitar. Si esto sigue así, nomás por cobrar poquito solo será lo mismo pero más barato.

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