Campesinos marginados de la 4T: Facetas de México

PASCACIO TABOADA CORTINA

A pocos días de que se cumpla el primer año de gestión del Presidente Andrés Manuel López Obrador al frente del Poder Ejecutivo de México, es momento de evaluar su desempeño y de confirmar si los electores tomaron la mejor decisión a favor de un hombre con un carácter particular en su forma de gobernar a un país con múltiples facetas relacionadas con el combate a la corrupción, desarrollo económico y social, políticas de distribución presupuestaria, intercambio comercial internacional y, en este caso, la firma pendiente del nuevo T-MEC y la renovación del TLC con Europa.

Un punto sobresaliente en el diseño y planeación para el desarrollo de un país, consiste en la convocatoria a los distintos sectores sociales y productivos para participar en el modelo y estrategias para el desarrollo nacional; que nadie quede fuera y que todos aporten su granito de arena. Hidalgo y Morelos tuvieron que compartir sus ideas libertarias y despertar el deseo de que México fuera una nación independiente; entonces, más del 80 por ciento del país era rural, de tal forma que el apoyo de campesinos a la causa, fue esencial.

Don Benito Juárez y sus seguidores, tuvieron que exponer sus motivos y convocar a los mexicanos para luchar juntos en la “guerra de tres años”. Así pudo hacer realidad las Leyes de Reforma vigentes hasta nuestros días. Los campesinos jugaron un papel muy relevante en esta etapa, lo mismo que durante la guerra con Francia que culminó con el fusilamiento de Maximiliano, Miramón y Mejía en Querétaro.

En el movimiento de 1910, la “Primera Revolución Social del Siglo XX en el mundo”, la hicieron los campesinos. Emiliano Zapata y Francisco Villa siguen siendo los luchadores por la tierra más significativos, e incluso en otros planos Francisco I. Madero, Venustiano Carranza, Álvaro Obregón, Emilio Portes Gil hasta llegar a don Lázaro Cárdenas, siempre tuvieron presente y dieron la debida prioridad a la participación de los campesinos como una fuerza social y económica invaluable en el desarrollo de México.

Llama poderosamente la atención de observadores, el por qué los campesinos de este país no son incluidos en las prioridades del Proyecto de Nación –o de la Cuarta Transformación— ya no digamos por su alta responsabilidad como proveedores de alimentos que todos consumimos –lo han hecho siempre—sino por su protagonismo aportando su fuerza de trabajo, su inteligencia e incluso su vida en los movimientos sociales que cambiaron el rumbo en el modo de vida de los mexicanos.

La comunicación entre el Presidente de la República y la sociedad, se caracteriza por una forma diferente, novedosa e intensa, aun corriendo los riesgos derivados de la frecuencia con que en tiempos modernos el Jefe del Ejecutivo y su gabinete dialogan casi todos los días con periodistas de prensa escrita, medios electrónicos y portales por internet.

También asisten corresponsales de medios nacionales y extranjeros interesados en múltiples temas de política, economía, desarrollo social, inversiones públicas y privadas, seguridad, infraestructura, migración extranjera y, en los últimos días, sobre la activa participación del Gobierno de México al aceptar el exilio en nuestro país del expresidente de Bolivia, Evo Morales.

No es casual que la administración de López Obrador sea el blanco de críticas positivas y negativas al mismo tiempo, frente a un auténtico ‘monstruo’ que el mismo Presidente AMLO calificó de “benditas redes sociales”. Como en pocas ocasiones, al menos en los últimos 50 años, un gobierno entrante es criticado o alabado, según sea el caso, a través de millones de aparatos celulares que, en unos cuantos segundos, son capaces de transmitir mensajes y noticias a todo México e incluso al mundo. “Es el riesgo de la modernidad”, dicen algunos.

Una gran parte de la población mexicana está enterada “de lo que hace o no”, el gobierno de este país. Desde meses antes de asumir la muy alta responsabilidad de la Presidencia de México, se conoció su intención de cancelar el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM).

Desde el inicio del periodo gubernamental, se empezó a especular con la reducción del Producto Interno Bruto, al pasar de la perspectiva de aumento del 1.7 por ciento, hasta llegar a un índice del 0.2 por ciento al cerrar 2019. La economía mexicana está en receso, en depresión, le llaman algunos economistas, o como se le llame, lo cierto es que se perdió la dinámica en el empleo, el ingreso y tendremos que “apretarnos el cinturón”.

El gobierno de AMLO no dejó de señalar en cada conferencia, en cada participación pública por los diversos estados y eventos especiales, anuncios espectaculares de proyectos de gran magnitud, que implican cantidades de dinero en pesos y en dólares contados en miles de millones, como el Tren Maya, las Refinerías de ‘Dos Bocas’ y otras tres, la inyección de recursos públicos para el fortalecimiento y desarrollo de Petróleos Mexicanos, infraestructura ferroviaria para impulso del sur-sureste mexicano, la construcción del Aeropuerto de Santa Lucía… y, por supuesto, los programas sociales dirigidos a adultos mayores, “Sembrando Vida”, Becas a estudiantes y Capacitación a los jóvenes.

Así es, dinero contante y sonante para todos. Menos para impulsar el desarrollo del campo mexicano, ávido de aumentar productividad, calidad, sanidad, tanto en condiciones de temporal como de riego. En esto último, urge usar mejor, con tecnología de punta, el agua superficial y subterránea, al mismo tiempo que aprovechar el potencial de agua de ciertos ríos en la vertiente del Golfo de México y en la región del Pacífico que aún desembocan en los océanos. Se requieren tecnologías que aumenten la eficiencia del 40 por ciento que se tiene actualmente en el uso del agua.

La cancelación de las reformas que había impulsado la administración pasada, empezando por la Energética y la de Educación, provocó grandes manifestaciones, sobre todo de maestros que, finalmente, “se salieron con la suya” al lograr beneficios similares a los que mantenían desde tiempos ancestrales. También se ha manejado discretamente la creación de 100 universidades en todo el país.

No deben quedar en el ostracismo los temas relacionados con la Seguridad Nacional. Lo ocurrido en Culiacán, Sinaloa, fue un hecho que trascendió a gran parte del mundo y, pocas semanas después, la terrible masacre de la familia mormona LeBaron en los límites de Sonora y Chihuahua, sin que, en ambos casos, se haya explicado a la sociedad de manera certera y suficiente, quiénes y porqué ocurrieron tales hechos.

La iniciativa privada se ha mantenido estática en cuanto a inversiones se refiere. El anuncio de la preparación y desarrollo de 1,600 proyectos de inversión con capital mayoritario privado, no ha aterrizado a lo largo del primer año del nuevo gobierno. Los empresarios afirman que sí, pero “no sueltan”.

Recientemente el Presidente de la República y empresarios mexicanos presentaron el primer paquete de 147 proyectos de infraestructura en el marco del Plan Nacional respectivo, el cual involucra una inversión de 859 mil millones de pesos, con un ejercicio contemplado en un periodo de cinco años.

Por otra parte, la presentación del Presupuesto de Egresos de la Federación para 2020 por el Ejecutivo ante el Congreso para su análisis y aprobación, desató una serie de inquietudes y protestas, principalmente de organizaciones campesinas, por considerarlo austero e insuficiente para lograr las metas y objetivos propuestos por el Gobierno Federal en prácticamente todos los sectores productivos, entre los que destacan en alimentos, servicios educativos, salud y de infraestructura.

En un marco de restricción de recursos económicos, los sectores que pudieran considerarse beneficiados en el ámbito del presupuesto federal, están los de Energía, concretamente Petróleos Mexicanos y Comisión Federal de Electricidad, así como los programas de Desarrollo Social.

Los recursos federales para impulso de la producción de alimentos, quedó prácticamente igual que la propuesta original del Gobierno Federal, con un monto de alrededor de 47 mil millones de pesos que ejercerá la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural. Esto significa casi el 30 por ciento menos respecto de los recursos ejercidos en 2019 en el sector primario.

En estas condiciones, el sentimiento en el medio rural es que continuará la pobreza y aumentará la pobreza extrema. Esta perspectiva se traducirá en una mayor dependencia alimentaria. Crecerán las importaciones de granos, carne de diversas especies y leche.

Con respecto a la firma del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, ahora llamado T-MEC, ha quedado sujeto a un proceso de investigaciones del Congreso de EU de corte político entre los partidos Demócrata y Republicano, teniendo de por medio intenciones de reelección de su presidente, Donald Trump que, en condiciones normales, nada tendrían que ver, en apariencia, con la firma del referido Acuerdo de Libre Comercio. En tanto, continúa el proceso de exportaciones mexicanas a EU y Canadá, haciendo valer los términos del anterior TLCAN.

Con relación al Tratado de Libre Comercio con Europa, desde hace meses funcionarios mexicanos y de la Unión Europea están en negociaciones para su renovación. Se estima que no habría problemas trascendentes para que continúen las relaciones de intercambio comercial con esa comunidad de naciones.

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