Caprichos y revanchas: La Feria

SR. LÓPEZ

En la toluqueña y muy católica familia materna de este menda, Rosario, una tía abuela, se enamoró de un coronel, tío Guillermo, ateo sin bautizar, masón 12 grados Richter, con el que se casó nada más por lo civil, razón por la que dejó de comulgar. No muy vieja se puso grave, se sintió morir y pidió un cura. Tío Memo tragándose su disgusto mandó por el párroco, quien  hizo su entrada triunfal al domicilio del impío, mirándolo con altanería, pero cenizo se puso cuando el tío le murmuró rechinando los dientes: -Encárguese de que se muera tranquila y luego yo le pago la visita a usted –sí, primero lo primero.

Tenga muy presente que el doctor López Gatell dijo que el desabasto de medicamentos para niños con cáncer es mentira y que tras las protestas por ello, anida una intención golpista de las derechas internacionales. Nada más.

A resultas de lo anterior, ayer en su cotidiana matiné, el Presidente de la república aclaró:

“Ya estamos consiguiendo todos los medicamentos. (…) Antes, yo no sé cómo le hacían porque no había abasto (…) queremos que tengan sus medicamentos y que ya muy pronto lo vamos a lograr. (…) ahora se están comprando los medicamentos en el extranjero para romper el monopolio y ya estamos a punto de lograrlo (…)”. Palabras desoladoras:

Ya estamos consiguiendo los medicamentos (o sea: todavía no los han conseguido). No sé cómo le hacía antes porque no había abasto (¿cómo le hacían para que la gente no protestara o para curar niños sin medicinas?). Ya muy pronto lo vamos a lograr (muy pronto… ¿a dos años y medio de iniciada la administración?). Se están comprando (?) en el extranjero para romper ‘el monopolio’ (o sea, ¿todo este tétrico circo es para romper ‘el monopolio’?; ¿cuál monopolio si según dijo el Presidente no había abasto?, ¿monopolio del desabasto?).

Este tristísimo asunto es un claro ejemplo de la importancia que tiene respetar la ley especialmente de parte de quien gobierna:

No se respetó la ley cuando el Presidente ordenó concentrar todas las compras y contrataciones del gobierno federal en la Oficialía Mayor de la Secretaría de Hacienda, donde todo se atoró.

No se respetó la ley cuando por orden presidencial se vetó a tres empresas mexicanas de medicamentos (Distribuidora Internacional de Medicamentos y Equipo Médico -Dimesa-, propiedad de Pisa, empresa con 75 años de funcionar; Grupo Fármacos Especializados; y Farmacéuticos Maypo), acusadas de concentrar 60% de las compras de gobierno para el sector salud (parece que vender mucho es delito).

No se respetó la ley cuando el 9 de mayo de 2019, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios -Cofepris-, de la Secretaría de Salud, suspendió a Pisa su línea de producción de ‘metotrexato’ por problemas de carácter documental en el proceso de producción, a resultas de permisos vencidos de la misma Cofepris (acta de verificación sanitaria de la inspección a Laboratorios Pisa número 19-MF-3309-01748-MO).

No se respetó la ley cuando se asignaron de manera directa pedidos a farmacéuticas extranjeras, como anunciaron en comunicado conjunto las secretarías de Marina, Salud y Hacienda, el 21 de septiembre de 2019, informando de la compra de 38 mil 200 unidades y 29 mil 230 de 50 miligramos de metotrexato, al laboratorio francés Mylan, con un ahorro al erario de (redoble de tambores): 17,739 pesos (lo que permite concluir que no son unos abusivos ladrones los laboratorios mexicanos).

No se respetó la Constitución cuando se modificó en la Cámara de Diputados el artículo primero de la Ley de Adquisiciones, Arrendamientos y Servicios del Sector Público, excluyendo al Gobierno de la obligación de realizar licitaciones públicas.

Y así, entre arbitrariedades y manotazos autoritarios se desquició a la industria farmacéutica nacional (probadamente eficaz y profesionalmente poderosísima), provocando desabasto de medicamentos y vacunas generalizado, no solo de lo que necesitan los niños con cáncer sino muchos otros enfermos. El año pasado la aplicación de vacunas a infantes contra la tuberculosis, difteria, tos ferina y tétanos, cayó 41% debido al desabasto de biológicos; el IMSS dejó de surtir 16 millones de recetas (en 2019 no surtió 5 millones); el ISSSTE, un millón; el Insabi, el 25% de sus recetas; los estados hasta el 50% sin surtir.

Hay que tener en mente que todo esto es por la lucha a brazo partido del gobierno de la 4T contra la corrupción y los monopolios del sector salud… pero hasta el momento no se ha denunciado a ningún laboratorio. Todo se justifica por eso y todo es discurso vacío, ‘flatus vocis’… y flato también es la desagradable acumulación de fétidos gases que suelen emitirse por vía rectal.

Si de verdad fuera un océano de corrupción y un juego de monopolios el suministro y distribución de medicamentos y materiales de curación, no era razón para el desabasto. Si se decidiera con sentido común, lo primero era continuar adquiriendo todo con los proveedores habituales, asegurar el abasto, cumplir con la inmensa responsabilidad de procurar salud o en el peor caso, los paliativos a muertes de otro modo plenas de dolor, y ya luego revisar con calma, con toda calma, a cada empresa y sancionarla, al tiempo que se organizaba una nueva cadena de suministros.

Lo que no se debía hacer es lo que se hizo: llegar y tirar todo, parar todo, empezar de cero desdeñando decenios de experiencia y resultados por arriba de aceptables. Así fue la desaparición del Seguro Popular el 1 de enero de 2020, a la entrada en funcionamiento del Insabi, dejando en el limbo los derechos adquiridos por 69 millones de mexicanos, desapareciendo su Fondo de Gastos Catastróficos, cerca de 66 mil millones de pesos que ya se esfumaron para sostener el gasto del Insabi, puesto al mando de Juan Antonio Ferrer Aguilar, egresado de la Universidad Olmeca, con amplia experiencia profesional en arqueología.

Lo más importante: estas cosas no pasan si se respeta la ley, si no se legisla para legitimar caprichos y revanchas.

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