Chuntás: noche loca; arranca la Fiesta Grande

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GMx

Chiapa de Corzo.- Jorge, un cubano radicado en el Distrito Federal, que anda de feria en feria en el interior del país, recibe a los visitantes con un mojito de la tierra de Fidel.

Le pone azúcar, hierbabuena y el ron de su preferencia. Los precios varían de acuerdo con la calidad del licor.

—Del mejor, por favor—

El carisma del hombre se combina con la hospitalidad de los chiapacorceños que esta noche viven su primer día de feria, su primer día de la Fiesta Grande.

El parque, bajo una tímida luna que se esconde detrás de unas nubes, es un ir y venir de gente que recorre los puestos: hay juegos de canicas, de rifles, brincolines, tlayudas, tacos, garnachas y trago, mucho trago. Cualquiera te invita una cerveza o un buen trago en “pumpo”.

Son las 10:30 de la noche y las chuntás ya recorren las principales calles de la colonial ciudad, cuya fuente o pila ahora está en un proceso de rescate.

Los hombres vestidos de mujer, algunos de ellos, evidentemente homosexuales y transexuales, se contonean con absoluta libertad, quizá como ningún otro día en el año.

Los cuetes que surcan el aire y la explosión que producen indican por donde va caminando la muchedumbre, a la que acompaña el tambor y el pito, además de una banda de viento.

Las calles están alegres. Algunas mujeres vestidas de chiapanecas acompañan a las chuntás que han gastado mucho en maquillaje y en el salón de belleza.

Caminar por las calles empedradas con tremendos tacones ya es un triunfo esta noche en la que el viento sopla frío.

Durante varias horas recorren las ermitas e iglesias principales, como dicta la tradición. Al paso de los minutos ya es evidente el efecto de las bebidas, que se ofrecen y se toman sin tapujos.

Un hombre vestido de mujer, pero en silla de ruedas, va un poco rezagado de la multitud, pero en su rostro también está presente la alegría, esa alegría que solamente los chiapacorceños entienden.

Algunos fuereños con cámara y micrófono en mano intentan captar la esencia de esta fiesta, apenas la primera parada de casi un mes de festejos. Todas quieren salir en la foto, nadie se niega.

Son casi las dos de la madrugada y algunas chuntás ya han sido dobladas por el tequila, la cerveza y el ron.

Algunas señoras y señores miran con recelo desde sus ventanas el paso de las entaconadas, pero al mismo tiempo hay una sonrisa de complicidad.

La noche es larga y para algunos apenas comienza…

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