Combatir la corrupción

No hay persona que manifieste desacuerdo con la necesidad de combatir la corrupción. Es punto de unión entre los mexicanos, sean empresarios, políticos, estudiantes o amas de casa. Coinciden: en México falta cultura de la legalidad.
México ya no aguanta que servidores públicos hagan uso de recursos que les son “prestados” por su cargo, para su usufructo y goce personal o familiar, sean estos helicópteros, coches o personas —sí, personas como choferes pagados por las dependencias que llevan los niños a las escuelas y a las esposas al súper—. No más casas blancas ni rojas, ni “negocios” para “beneficiar” amigos.
Hay políticos que tienen “alma de mantenidos”; que consideran que por tener tal puesto, pueden pedir que a su oficina les manden carpinteros porque necesitan un librero en su casa, o bien pintores para darle una “repasadita” a las paredes.
Pero, qué decir de empresarios que buscan “regalos” ideales para quedar bien con tal o cual: obras de arte, relojes elegantes y carísimos o “señoritas” que les ayudarán a librarse un poco del estrés que les provoca su trabajo.
Y nosotros, los seres comunes; qué decir cuando por estar utilizando celular al manejar nos detiene un agente de tránsito y con un guiño le preguntamos: “¿Cómo podemos arreglar esto oficial?”. O bien cuando accedemos a entregar dinero al “responsable de la ventanilla única” de la Delegación para obtener una licencia.
Un sobrino me pidió dinero porque “alguien” le “conseguiría” plaza del ISSSTE. No se lo presté. Además, después supo que era una estafa.
¿Cómo cambiar a nuestro México y crear una real cultura de la legalidad?
La respuesta somos nosotros: cambiar lo que parece insignificante; no mentir a nuestros hijos, ni enseñarles con el ejemplo que engañar es redituable; no llevándonos a nuestras casas clips o papel de la oficina (sea pública o privada), ni sacarles ahí sus copias. Comenzar desde lo pequeño, no permitir que nuestro concepto de “lo legal” se haga laxo. Hay que recordar que se es o no se es honesto; tanto como se está o no se está embarazada.
Somos genios en eso de saber mentirnos a nosotros mismos. Aceptémoslo, la corrupción somos todos.
La jornada electoral del próximo 7 de junio es una buena oportunidad para comenzar a pensar con cultura de la legalidad. Exijamos a los candidatos se muestren de verdad, hagan pública su declaración impositiva, digan cuál es su patrimonio (y de sus cónyuges), señalen las empresas con quienes tienen vínculo, ya que eso puede desembocar en un conflicto de intereses.
Emprender un combate a la corrupción y ganarlo depende de ti, de mí, de nosotros, de todos. Así tendremos el México que “declaramos” querer.

Por Sylvia Pérez Campuzano
(Presidenta de Por lo Derecho A.C.)
Colaboración especial
EL UNIVERSAL

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