¿Cómo me beneficiarán los juicios orales?

Hoy, cualquier persona que tenga un conflicto de cualquier índole contigo, con decisión y dinero te mete a la cárcel, sin que un juez te vea, te escuche, a ti y a tu abogado; sin oír las razones de la policía que te detuvo.
Imagínate que esta infamia la perpetra una persona para no pagarte una deuda. ¿Te platico qué sucederá cuando entren en vigor los juicios orales, en junio de 2016?
Me referiré sólo a algunos aspectos torales de la detención. La reforma establece que la policía, tras aprehender a una persona con motivo de una orden de aprehensión, debe poner “de inmediato” al acusado, a disposición de un juez de control, en vez de llevarlo a una cárcel y encerrarlo. Se celebrará una Audiencia Inicial, en la que este juez decidirá sobre la legalidad de la detención e inclusive recibirá pruebas relacionadas. Imagínate en los zapatos del acusado. Te puede suceder. En tal caso, tú y tu abogado tendrán derecho a recibir y revisar, antes de la celebración de la audiencia, los registros de la investigación (conducida por el Ministerio Público y la policía bajo su mando) y las pruebas que se vayan a presentar en tu contra. Esto te dará la oportunidad de analizarlas, para poder defenderte ante el juez. La audiencia será pública. Personal técnico del juzgado la videograbará íntegramente. En ella las partes y abogados harán uso de la palabra. Familiares, amigos y los medios podrán estar presentes. El juez decidirá dentro de las primeras 72 horas a partir de que seas puesto a su disposición (o su duplo, si tú lo solicitas), si hay elementos para retenerte en prisión preventiva o si puedes seguir tu proceso en libertad.
Estos aspectos de la reforma se han obtenido con “sangre, sudor y lágrimas” de la ciudadanía cansada de injusticias; pero hoy urge dar una voz de alarma: recientemente el Senado aprobó una minuta cuyo propósito es enmendar la reforma, para que las pruebas se rindan, no ante el juez, sino ante el Ministerio Público u otra persona que informe al juez. Esto es absurdo y se antoja mal intencionado. De aprobarse, se dará un paso atrás en la necesaria presencia y cercanía del juez a las pruebas. Se trata de una pirueta de regreso al pasado, al negarse al juez ejercer su más elemental función: ver, presenciar y ponderar las pruebas. Además, se le dará al Ministerio Público (temible presencia que la reforma intenta mejorar), la posibilidad de presionar la eliminación de algunas o todas las pruebas.
Ya basta de que quienes desean detener el avance del país para beneficio propio se salgan con la suya. Que le den entrada a la injusticia y la componenda. Evitemos que de nuevo nos manden al rincón de los apestados. ¿O qué? ¿Quieres que toda persona con la que tengas un conflicto, te pueda meter a la cárcel? ¿Inclusive, para no pagarte lo que te debe? No lloremos después, lo que no quisimos defender hoy.
http://www.juiciosorales.org.mx

Por Ignacio Gómez-Palacio
(Escritor, presidente honorario del Instituto Mexicano Para la Justicia y miembro de la Red Nacional de Juicios Orales)
EL UNIVERSAL

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