Contener el Diluvio: La Feria

SR. LÓPEZ

Los papás de Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda, ya no se asustaban por ningún reclamo de vecinos o conocidos; ya ni lo regañaban, todo habían probado y Pepe era incorregible. Vivían en santa paz, aceptando que su vástago era terror de azoteas y algunos maridos; de jugadores de billar esquilmados por él; de maestros a los que les ganaba en el póker las notas en la Preparatoria y algunas otras travesuras que no son para contarse. Solo una vez, tía Jose (Josefina) y tío Agustín, estaban con el alma en vilo y ataques de ansiedad porque Pepe llevaba un mes sin hacer una de las suyas y a dúo decían: -¡Algo va a hacer!… ¡Dios nos guarde!… ¿qué estará pensando? –y no, no hizo nada, fue un experimento de él para ver la reacción de sus papás si se comportaba; ya luego reinició sus bellaquerías y respiraron aliviados sus progenitores y el barrio.

Los generales que son buenos estrategas, si ven a su enemigo disponer mal sus tropas, equivocar el emplazamiento de su artillería y hacer obvio por dónde piensa iniciar la ofensiva… no se la tragan: se cuidan más, revisan bien sus posiciones, alertan a su Estado Mayor, redoblan las patrullas de vigilancia y duermen con un ojo abierto. La política se parece en eso a la guerra (y en otras cosas, otro día comentamos).

Los políticos no se hacen, nacen; algunos nunca tienen la oportunidad de participar en escenarios estelares, porque en esto como en todo, existe el factor suerte; pocos son los que parece labran por sí mismos su destino, pero siempre hay una dosis de azar en el éxito, aunque sea poquito.

Ver cometer tantos errores a un político 100% político como nuestro Presidente, es para preocuparse, porque no es creíble: Messi,  a balón parado, a un metro de la portería, sin portero ni defensas, no falla; si no mete ese gol, no quiso, algo se trae entre manos.

La semana pasada, por tercera ocasión, Andrés Manuel López Obrador le echó la puerta en las narices al empresariado nacional, que no lo anda buscando para pedirle fiado, no pagar impuestos, ni facilidades de pago, sino para proponerle estrategias que permitan resucitar la economía del país, con menores pérdidas para ellos, claro, pero con menor costo social reduciendo algo la masa de nuevos pobres que inevitablemente tendremos por el camino que nos lleva el gobierno federal (el viernes pasado el Inegi informó que en febrero la inversión fija -la que produce, no la que especula-, cayó -10.2%, su peor nivel en 11 años… en febrero -tiempos precovid 19-… y sin compasión, indica el informe que es el décimo tercer mes consecutivo que baja, o sea: desde que asumió el cargo nuestro actual Presidente). No va bien el asunto, no es pesimismo, es realismo.

Pareciera que las decisiones del gobierno federal estuvieran bajo el influjo maligno del Diablito de Derbez: ¿qué gana el gobierno federal negando que desde el inicio del relativo confinamiento nacional, ha aumentado la violencia doméstica contra las mujeres? Nadie piensa que el Presidente sea responsable de semejante barbaridad y a nadie parece bien que lo niegue nomás porque sí, nomás por sostener dos sacros principios del presente sexenio: el pueblo es bueno y está feliz, feliz, feliz.

¿A qué atribuir la defensa implícita que hace el Presidente de un proveedor respiradores mecánicos a precio de escándalo?… ¿a qué se debe que la denuncia pública de esa extraña compra, él la interprete como un ataque a su gobierno?… ¿por qué calificar de perversos a los que señalan el abuso?… y eso hizo, tachando de corruptos a los que exhiben actos muy probablemente corruptos (y es con intención que este su texto servidor no escribe el nombre del papá del proveedor, pues no existe el delito de portación ilícita de hijo… hasta que lo diga un Juez).

Son muchos frentes los que abre el Presidente, muchos errores como para pensar que así nomás se volvió idiota… cuando hay prueba sobrada que de tonto no tiene un pelo aunque tenga tantos síntomas de neurosis narcisista, lo que no lo obliga a equivocarse tanto, tantas veces.

Mal harían sus opositores políticos (nota: no es delito ni desdoro ser oposición, al revés: la ausencia de opositores suele probar la corrupción estructural e institucional de un régimen), mal harían sus opositores, repito, si se confiaran: no señores, su adversario es formidable y de las cañerías del poder sabe todo.

Sin hacer pronóstico, solo como suposición, imaginen ustedes, damas y caballeros opositores, que el Presidente está jugando otro juego y que mientras ustedes están necios en ahorcarle la mula de seises, él juega damas chinas en otra mesa: su juego –posiblemente, insisto: no se tome como vaticinio-, es ganar las elecciones de la Cámara de Diputados en 2021, vía nuevos partidos, que es casi un hecho serán cuatro, de los que tres van con él y solo uno, el de la señora Zavala, no. El Presidente sabe que mientras no se coaliguen todos los partidos de oposición, lleva las de ganar. Si consigue mantener el control político de la Cámara de Diputados, van a tener que medicarlo para que pare de reírse.

Y luego viene lo de la Consulta de Revocación de Mandato en marzo de 2022. Para que se realice la tiene que solicitar el 3% de la lista de electores de cuando menos 17 entidades del país (unos 2 millones 700 mil ciudadanos)… pero, esas firmas se pueden recabar solo de noviembre de 2021 al 15 de diciembre de ese año… o sea: casi imposible; pero si se obrara el milagro, para que la consulta valga, tiene que votar cuando menos el 40% del padrón, unos 36 millones de alegres tenochcas… y eso sería prodigio, aunque no es imposible.

Puede ser que por eso el Presidente esté todo el tiempo dirigiéndose al graderío, sin hacer caso a nada. Puede ser. Que no se confíen sus opositores, este señor sabe rato largo de esas lides.

Lo que puede echar por tierra el proyecto presidencial (si fuera este), sería que la crisis económica sea de proporciones bíblicas, porque con propaganda y mentiras no se logra contener el Diluvio.

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