Crece la población no católica en Chiapas

Es la entidad más pobre del país (76.2 por ciento, según datos del Coneval), en la que el descenso de creyentes católicos ha tenido una correlación con la presencia de iglesias cristianas y pentecostales, ortodoxas, judías, budistas, sijs y grupos musulmanes, así como población que dice no tener religión.

¿Cuáles son las razones que provocan los cambios en la afiliación religiosa en la población indígena chiapaneca? Interesada por este fenómeno, la doctora Gabriela Robledo Hernández, académica del Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), ha realizado diversos estudios que le permitan comprender qué significa para esta población sumarse a una u otra religión.

A principios de la década de los 80, recién egresada de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH), llegó a Chiapas en la búsqueda de un tema de investigación para realizar su tesis de licenciatura y se encontró con el conflicto religioso y las expulsiones de indígenas hacia las ciudades, por lo que analizó el caso de los expulsados tzotziles y tzeltales de San Juan Chamula a la ciudad de San Cristóbal de Las Casas.

Desde ese momento, sus intereses de investigación han incluido tradiciones religiosas entre la población maya de Chiapas, sus procesos de movilidad y estudios de género. Actualmente su mirada está enfocada en el trabajo de inculturación del evangelio de la iglesia católica —particularmente en la diócesis de San Cristóbal de Las Casas— es decir, en el diálogo del cristianismo con las culturas de los pueblos.

La también directora de la Unidad Sureste CIESAS comparte con la Agencia Informativa Conacyt el trabajo que ha realizado en las últimas tres décadas que le han permitido entender que la identidad religiosa en estas comunidades indígenas tiene componentes sociales, ideológicos, de devoción y costumbre heredada de sus antepasados, así como de apropiación, reinterpretación y resistencia para sobrevivir como pueblo.

Y es que, señala, las congregaciones religiosas han tenido un papel importante en la organización de la población indígena tras los movimientos de desplazamiento derivados de los conflictos inter e intracomunitarios, y la guerra de baja intensidad que siguió al movimiento zapatista. Las redes religiosas se convierten en fuentes de capital social y ayuda internacional, pues se trata de redes transnacionales que les vinculan a comunidades globales.

Agencia Informativa Conacyt (AIC): ¿Por qué el fenómeno del cambio religioso está tan presente en Chiapas?

Gabriela Robledo Hernández (GRH): Influyen varias cuestiones, una de ellas es el campo vacío que, de alguna manera, deja la iglesia católica cuando es expulsada por los gobiernos liberales. A principios del siglo, la iglesia Reformada norteamericana decide que América Latina es tierra de misión y el área maya es elegida para hacer ese trabajo en México y Guatemala. A Chiapas empiezan a llegar los primeros misioneros que lo primero que hacen es aprender las lenguas nativas para traducir la Biblia a sus lenguas. Junto con ello les llevan también respuesta a los problemas de salud que agobian a la población.

Las identidades religiosas son dispositivos que tienen los pueblos acá, porque estamos hablando de un territorio en las márgenes del estado, una población mayoritariamente indígena, con altos índices de marginación y pobreza, de baja escolarización y pocas oportunidades de empleo.

Por otra parte, la población indígena es ajena tanto a la iglesia católica como a la protestante, porque tiene una religiosidad propia que le viene “de costumbre”, aquí hay una devoción y reverencia a los antepasados y su legado. En este legado juega un papel importante los componentes que vienen de su cultura, de su manera de entender su relación con las deidades; pero también su costumbre tiene la impronta de la religión impuesta por los colonizadores, de tal manera que ellos no identifican su espiritualidad con ninguna religión, sino solo como su costumbre, la herencia de los antepasados.

La verdad es que los pueblos mayas no han sido católicos al estilo de la iglesia católica romana, no lo fueron, trataron de imponérselo pero los historiadores han dado cuenta de cómo aquí se seguían haciendo rezos en la montañas o en las cuevas, y todo eso era muy combatido por los religiosos.

La religiosidad tradicional, la manera en que el maya se relaciona con la idea de lo sagrado sigue perdurando. La religiosidad popular es fuerte y eso cada vez está más presente, porque el hombre maya es sumamente religioso, es un campesino vinculado a su milpa, a su tierra, a su montaña y manantial del agua, y si no le rezas a las fuerzas y espíritus que moran en estos lugares, a lo mejor hay sequía y no podrá tener su “maicito”. Con la influencia de estas misiones evangelizadoras, la población dialoga porque así es la manera en que la población indígena se interna al mundo moderno global que llega a tocar a su puerta.

AIC: En la actualidad, centra sus estudios en el trabajo pastoral de la iglesia católica…

GRH: Así es. El cambio religioso lo sigo considerando a través de la diócesis de San Cristóbal de Las Casas, que es un tipo de misión porque prácticamente la iglesia católica desapareció a fines del siglo XIX. Se trata de una diócesis muy particular por la figura de don Samuel Ruiz, el obispo que participó en el Concilio Vaticano II, un prelado que fue influido por un pensamiento teológico crítico que emergió en un sector del sacerdocio latinoamericano y de todo un movimiento cristiano en donde está presente el pensamiento marxista, las utopías sociales y la justicia social, además de las corrientes de la educación popular en América Latina.

Los promotores de este pensamiento latinoamericano, entre ellos el obispo Samuel Ruiz, se plantean la importancia de estar al lado de los pobres, de los que sufrían injusticia. A don Samuel le tocó hacer su labor entre los mayas de Chiapas, es así que se da cuenta de la importancia del elemento cultural para hacer una iglesia autóctona, una iglesia indígena y empezó a ponerla en marcha con acciones pastorales y un grupo que integraba a varias comunidades religiosas al interior de la iglesia.

Ese pensamiento se sembró en las órdenes religiosas que actualmente están trabajando. Uno de los elementos que puede distinguir a esta diócesis es la importancia de lo que llaman “la misión profética de la iglesia”, que es entendida como la denuncia de injusticias. En la diócesis hay una organización de laicos vinculada a la iglesia llamada Pueblo Creyente, que tiene como misión encabezar luchas ciudadanas, es una poderosa organización que incluye 54 parroquias y abarca varias partes del estado.

Por: Conacyt

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