Cuidado con la enfermedad que te puede poner a temblar

Según el estudio Diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Parkinson inicial y avanzada en el tercer nivel de atención, realizado en 2010 por la Secretaría de Salud, en el mundo hay alrededor de 4.6 millones de personas mayores de 50 años con este padecimiento y se prevé que para 2030 esta cifra se duplique debido al aumento de la esperanza de vida.

En México, el panorama no es alentador, ya que se ha estimado una prevalencia de entre 40 a 50 casos por cada 100 mil habitantes por año y se prevé que la cifra se duplique e incluso se llegue a triplicar en las próximas décadas, cuando un gran porcentaje del bono poblacional se encuentre en el rango de la tercera edad, según el estudio ya citado.

Con el incremento de personas con Parkinson, en los próximos años México podría presentar una crisis en el sistema de salud, debido a que es una enfermedad costosa y difícil de detectar en sus primeras etapas. A 200 años de que se describió por primera vez, los científicos aún no encuentran la causa, y mucho menos la cura.

Además, como es una enfermedad altamente discapacitante, sobre todo en las últimas etapas, y cada vez se registra en edades más tempranas, cuando las personas todavía están en edad económicamente activa, también podría impactar en el sistema económico, ya que de todo el costo de la enfermedad, la pérdida de la productividad representa 49.4 por ciento, de acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Difícil de detectar en etapas tempranas

Los síntomas no motores pueden presentarse hasta 10 años antes de que aparezca el temblor, así lo reporta el artículo “Diagnóstico premotor de la enfermedad de Parkinson”, publicado en la Gaceta Médica de México.

Una vez que los pacientes presentan los síntomas motores tardan entre 2.4 y 2.6 años en ser diagnosticados con este padecimiento, según información del artículo “Caracterización de la enfermedad de Parkinson en México: estudio ReMePARK”, publicado en la Gaceta Médica de México.

Tratamiento integral

En esta enfermedad, como en otras crónicas y neurodegenerativas, algo que es fundamental es el tratamiento que se suministre desde el primer instante en que se diagnostica.

“Esto hace la diferencia entre qué tanto se controla el padecimiento y se mantiene la calidad de vida del paciente”, indicó la doctora Mayela Rodríguez Violante, titular de la Clínica de Enfermedad de Parkinson y Trastornos del Movimiento, del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía (INNN) “Manuel Velasco Suárez”.

En la actualidad, el tratamiento es, principalmente, farmacológico. En etapas más avanzadas se aplican terapias de electroestimulación profunda y, más recientemente, una bomba subcutánea de apomorfina, la cual es muy fuerte y rápida.

No obstante, para tener mejores resultados es necesaria una terapia integral. “Nosotros insistimos mucho en medidas que los pacientes pueden hacer como el ejercicio, ya que los estudios nos indican que los ejercicios que requieren coordinación como bailar, hacer yoga o natación, ayudan a mantener la plasticidad neuronal, además de contribuir a tener una mejor respuesta a los tratamientos y a mejorar el estado de ánimo”.

 “De hecho, hay pruebas de que si el paciente recibe un tratamiento integral que incluye educación nutricional, actividades física y lúdicas, rehabilitación, terapias psicológicas y de tanatología, puede mejorar hasta 40 por ciento más que aquellos que solo llevan tratamiento médico”, indicó Héctor Ramón Martínez Rodríguez, director del Instituto de Neurología y Neurocirugía del Hospital Zambrano Hellion de TecSalud.

El catastrófico costo del Parkinson

Pero esta terapia holística tiene un costo, que usualmente es absorbido por el paciente, lo cual se vuelve complicado financiar ya que es adicional al medicamento que, por sí solo, ya es costoso; de hecho, esta enfermedad puede ser considerada catastrófica, indicó la neuróloga Mayela Rodríguez Violante.

En promedio, un paciente que no cuenta con seguridad social invierte alrededor de seis mil pesos al mes en el tratamiento de su enfermedad, de acuerdo con el estudio Costo de la enfermedad de Parkinson en el Noreste de México que realizó el Instituto de Neurología y Neurocirugía del Hospital Zambrano Hellion de TecSalud, el cual está por publicarse.

“Son cinco las fases de esta enfermedad y, conforme avanza, el costo de los medicamentos se incrementa en forma exponencial; por ejemplo, el costo general de un paciente con tratamiento solo farmacológico es de aproximadamente seis mil pesos al mes (de acuerdo con costos de 2016)”, señaló el neurólogo Héctor Ramón Martínez.

“Conforme avanza el Parkinson aparece la comorbilidad, es decir, surgen otros padecimientos como la alteración en la presión arterial, los niveles de azúcar e infecciones de las vías urinarias y respiratorias, entre otros. De tal manera que el costo del tratamiento se incrementa al doble e inclusive al triple”.

De tal manera que si en las primeras etapas un paciente destina alrededor de seis mil pesos al mes para su tratamiento, en las últimas etapas destinará hasta 18 mil pesos mensuales, ya que además de los medicamentos también requiere de un cuidador.

Es por eso que esta enfermedad es considerada como catastrófica para la economía familiar, principalmente para aquellas personas que no cuentan con seguridad social o seguro de gastos médicos.

El costo social del Parkinson

Además del costo económico, el Parkinson también tiene un impacto social bastante fuerte, aseguró el matemático mexicano José Antonio de la Peña, quien desde hace 10 años fue diagnosticado con este padecimiento.

“A pesar de que mucha gente en el mundo y en México padece esta enfermedad, muchas personas no la conocen, no saben cuáles son los síntomas, muchos individuos piensan que uno ya no puede trabajar o, en el caso extremo, que se está fingiendo la enfermedad”.

México vs. el Parkinson

En México, se realiza investigación respecto a esta enfermedad desde diversas disciplinas como la genética, medicina, química, psicología y biología, entre otras.

Tan solo en el INNN, desde hace cuatro años se conformó una cohorte o muestra de pacientes, la cual cumple con estándares internacionales y actualmente ya tiene relevancia a nivel mundial.

“Esta cohorte cuenta con información de casi 500 pacientes mexicanos, principalmente de la Ciudad de México y el centro del país, lo cual pone a la vanguardia al país ya que solo naciones como Estados Unidos, Inglaterra, España y Holanda cuentan con este tipo de estudios”.

Contar con esta cohorte ayudará a entender mejor esta enfermedad en México, además le ha abierto la puerta al INNN para establecer colaboraciones con centros de investigación de otros países; por ejemplo, acaban de establecer una colaboración con la Universidad de Harvard para hacer un estudio genético de dicha enfermedad.

En tanto, en Monterrey se encuentra el Centro de Parkinson, Movimientos Anormales y Neurorestauración, en el cual se hace ciencia básica y estudios clínicos para atender esta enfermedad.

Actualmente, “se realiza una investigación de cultivos de neuronas para que produzcan dopamina; además se trabaja en la transformación de células madre a células dopaminérgicas para ver si en un corto plazo se pueden hacer trasplantes y, de esta manera, atender la enfermedad”, indicó Héctor Ramón Martínez, director de dicho centro.

En la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), también se realizan diversas investigaciones y se desarrollan nuevos tratamientos. La doctora Anahí Chavarría Krauser, de la Facultad de Medicina, trabaja en un fármaco herbolario para detener la muerte de neuronas dopaminérgicas, que son las células encargadas de producir la dopamina.

Mientras tanto, en el Banco Nacional de Cerebros, perteneciente al Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), un grupo multidisciplinario de científicos desarrolla biomarcadores moleculares para el diagnóstico de algunas enfermedades neurodegenerativas como el Parkinson.

Estas son solo algunas de las investigaciones que se realizan en el país, lo que estaba pendiente, como sucede en general con la ciencia en México, es que existiera más colaboración multidisciplinaria entre investigadores mexicanos para atender un problema, señaló el investigador José Antonio de la Peña.

 

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