Demandan aumentar penas para delitos sexuales cuando se cometan bajo efectos del alcohol

La senadora Josefina Vázquez Mota impulsa un proyecto para incrementar las sanciones que se prevén en el Código Penal Federal para los delitos relacionados con el hostigamiento, abuso sexual o violación, cuando éstos se cometan bajo los efectos del alcohol.

Destacó que la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares 2016 reveló que 20.5 por ciento de las mujeres mexicanas, que sufrieron violencia de pareja a lo largo de una relación, declararon que el maltrato que reciben o recibían de su esposo o pareja inicioì o empeoroì debido a que él toma o tomaba alcohol.

La legisladora de Acción Nacional señaló que, aunque es un tema poco explorado, es posible presumir que el consumo excesivo de alcohol y de otras sustancias, en espacios en los que comúnmente se reúnen y conviven adolescentes y jóvenes, aumentan el riesgo de que se cometan ilícitos de índole sexual.

El exceso en el consumo de este producto no necesariamente deriva en una conducta transgresora de carácter sexual, subrayó Vázquez Mota, pero hay elementos suficientes para sostener que incrementa el peligro de que se ejerza violencia sexual, pues disminuye la capacidad de juicio, de autocontrol y genera un efecto desinhibidor de la personalidad.

Bajo los efectos del alcohol, indicó, las y los adolescentes presentan cambio de consciencia que interfieren en su toma de decisiones, pueden perder la autonomía y el consentimiento, lo que trae riesgos como violencia sexual, embarazos no planeados e infecciones de transmisión sexual.

La senadora propuso reformar los artículos 259 Bis y 266 Bis del Código Penal Federal, para que las penas para estos delitos aumenten, hasta en una mitad de lo que ya se prevé, cuando se cometan bajo el influjo de bebidas alcohólicas, y para que los agresores tengan la obligación de someterse a tratamiento.

En la iniciativa, que fue turnada a las comisiones unidas de Justicia y de Estudios Legislativos, Josefina Vázquez Mota advierte que el exceso en el consumo de alcohol incrementa el riesgo para la potencial víctima, al afectar su autonomía y consentimiento, lo que en muchas ocasiones es inducido o aprovechado por sus agresores.

“La propuesta no pretende estigmatizar a las personas, coartar su libertad o criminalizar el consumo de alcohol -enfatizó la senadora-, pero es necesario que, además de intensificar las acciones para generar conciencia sobre los riesgos que produce el abuso de este producto, se asuman las consecuencias de un consumo irresponsable y de los graves daños provocados por actos de violencia sexual”.

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