Desaparecieron en Veracruz, hace 2 años; sus hijos y mujeres los siguen buscando

El Nanche es un pueblo montado en la punta de una loma al que se llega por un camino sinuoso y lleno de piedras y polvo. Debajo del caserío corre un gran canal de agua de riego que se distribuye en los municipios aledaños a Paso de Ovejas y que en temporada de calor, es usado como un balneario al que acuden casi todos los habitantes a refrescarse. La vida económica está ligada a las empresas y fábricas ubicadas en el puerto de Veracruz y a la migración.

Pero en este poblado de aparente calma hay una familia cuyas mujeres han tenido que aprender a realizar las labores de los hombres, pues sus esposos, hijos y hermanos, desde hace casi dos años, están desaparecidos. Todos. Seis en total. Ellas trabajan, cuidan la casa, hacen los pagos, ponen el garrafón del agua, se encargan de los niños y ven por los más viejos. En las noches, solitarias, lloran amargamente la ausencia forzada de; sus seres queridos.

A los niños, las mamás les cuentan historias poco creíbles y fantásticas sobre la falta de sus padres; a los adolescentes y a los ya jóvenes, les han dicho la verdad: que lo seis fueron privados de su libertad el pasado 13 de mayo de 2014 en el poblado vecino de Cantarranas, ubicado a una hora y media del puerto de Veracruz.

Desde esa noche del 13 de mayo, no se sabe nada de Rommel O’relling Carranza (de 39 años de edad), Francisco Javier Murrieta Acosta (33), Juan Carlos Carranza Ramírez (33), Jonathan Rodríguez Flores (31), Rigoberto (47) y Fabián Flores López (41), señalados como desaparecidos en el expediente 744/2014 de la Agencia Séptima del Ministerio Público del puerto de Veracruz.

“Ya va para un año, y de mi hijo no sé nada, ni de mis sobrinos, la Fiscalía tuvo un año tirado el expediente de mi caso, en un rincón, arrumbado, sin hacer nada”, dijo la madre de una de las víctimas.

Esa noche, los seis parientes habían llegado a la feria del pueblo para arreglar un negocio; sin embargo, en pleno festejo fueron sorprendidos y sometidos por sujetos fuertemente armados que los privaron de la libertad.

Pueblo chico, infierno grande, el silencio reinó entre los presentes, habitantes de los poblados cercanos de Paso de Ovejas y autoridades de ese ayuntamiento que presenciaron el hecho violento, docenas de personas que se percataron de la golpiza y sustracción y no comentaron nada. La fiesta siguió con normalidad. Tal vez motivados por el miedo o acostumbrados a la violencia que concurre en esa región desde hace una década.

La madre que hoy habla se congregó en uno de los colectivos de madres en busca de sus hijos y esposos, ya que las autoridades no le hacían caso. Cuenta que le toc&oacutoacute; ver en una ocasión en el MP como yacía su expediente en el suelo, empolvado.

Hasta hoy su caso es uno de los más terribles pues los seis son miembros de una misma familia que ahora literalmente se quedó sin hombres. Las esposas de los ausentes han tenido que aprender a criar a los hijos de manera individual, con la esperanza de que un día se los regresen.

LA DESAPARICIÓN

De los seis, cinco formaban parte de la recién electa Junta de Mejoras para la comunidad de El Nanche. Rommel O’relling Carranza, aunque era del pueblo, tenía tiempo viviendo fuera del estado de Veracruz por su trabajo como jefe de Seguridad para el Grupo Salinas en el sureste. Constantemente se encontraba de viaje visitando tiendas y empresas de esa marca.

El resto, habían decidido ingresar a las labores de servicio de la comunidad para empujar el desarrollo del terruño, y ese día estaban organizando las fiestas patronales en honor a María Auxiliadora, la cuales se cubrieron de dolor ese 2014 a la fecha por que los integrantes de la junta no aparecen.

La hermana de uno de ellos relata que ese día se habían trasladado al municipio de La Antigua para firmar un contrato con el dueño de una feria que se iba a presentar para las festividades. Allí no le encontraron, les dieron razón de que se hallaba en Paso de Ovejas, en la localidad de Cantarranas, que en ese entonces estaba celebrando sus festividades con una gran feria, comida para los visitantes, bailes y regalos por parte del ayuntamiento, que era presidido por Ana Rosa Valdez Salazar, esposa del legislador Adolfo Ramírez Arana, quien heredó ese cargo a su mujer, y ahora también se apresta a colocarla como legisladora local.

Rommel O’relling Carranza era el que los traía en su vehículo a todos. Cuando llegaron al poblado de Cantarranas a buscar al dueño de la feria para concretar el contrato para El Nanche, algo extraño pasó que hasta el momento no ha sido aclarado, y es clave en la desaparición de las seis personas.

Las versiones a las que han accedido los familiares, es que varios sujetos arribaron a la fiesta buscándolos, iban en varias camionetas y fuertemente armados. El terror se apoderó de los presentes, que comenzaron a replegarse de los fuereños. Cuando los ubicaron, los encañonaron y comenzaron a golpear delante de los asistentes a la feria. Nadie dijo nada ni abogó por ellos ante la presencia de los pistoleros, que los tomaron en vilo y se los llevaron con rumbo desconocido, también el coche en el que llegaron los de El Nanche, y que días después apareció calcinado en el vecino pueblo de El Hatito.

“Desde entonces no sabemos nada de nuestros familiares, todos son hermanos y primos, puros parientes que estaban buscando llevar una feria al pueblo, no entiendo qué ocurrió allí o porqué los vieron sospechosos”, contó la madre.

Al presentar la denuncia de la desaparición de los seis, las autoridades veracruzanas desde el principio se mostraron renuentes a investigar el caso. La familia tuvo que efectuar pesquisas por cuenta propia y las pistas se pierden en esa feria de Cantarranas. Hasta el momento no hay ningún avance considerable en la desaparición de la familia completa y el Fiscal Luis Ángel Bravo Contreras ha hecho todo a su alcance para entorpecer las averiguaciones.

No se ha mandado llamar a declarar a nadie, ya que por un lado, los testigos sienten miedo y no desean hablar porque están seguros de que los agresores están cerca de la zona; además, las investigaciones no avanzan.

Juan Carlos Carranza Ramírez trabajaba en Aurrerá; Jonathan Rodríguez Flores era asesor de créditos; Francisco Javier Murrieta Acosta y los hermanos Rigoberto y Fabián Flores López se dedicaban al comercio. Ninguno tenía problemas pendientes con la ley.

Con el arribo de Javier Duarte de Ochoa al poder, y el de Rodolfo Ramírez Arana a la Alcaldía de Paso de Ovejas, en el periodo pasado, la violencia se asentó notoriamente en esa región, que conforma un triángulo con el municipio de Veracruz, Manlio Fabio Altamirano, Puente Nacional y La Antigua.

Las ejecuciones, ajustes de cuentas, balaceras y enfrentamientos ya no son ajenos para los pobladores de la región. Uno de los hechos más violentos que marcó la zona, se dio en octubre de 2005, once miembros de una familia –parientes del Diputado Ramírez Arana, precisamente- fueron asesinados de manera sumaria frente al panteón municipal, a un costado de la carretera federal Veracruz-Córdoba.

Los pistoleros sacaron a las víctimas, entre ellas un bebé de ocho meses de nacido, de un poblado cercano en Paso de Ovejas, y los trasladaron la carretera citada, en donde los acribillaron después de haberse apoderado de la cabecera municipal colocando autobuses en las entradas y salidas para evitar el ingreso de otros delincuentes o de la policía.

Esa ejecución con el tiempo fue atribuida al cártel criminal de Los Zetas, “a uno de los pistoleros, un chamaquito delgado, que ni podía con el arma, le tocó matar disparar contra la mamá y el bebé, no quería, le temblaba todo. El que iba con ellos, creo que de jefe, le dijo, ‘sino le jalas, vamos por tu familia y les haremos lo mismo’, y tuvo que disparar”, relató en esa ocasión uno de los pobladores que presenció el desastre.

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