A duras penas, América vuelve a la senda triunfal

Gustavo Matosas es el primero en rendirle pleitesía a Darío Benedetto. Y cómo no hacerlo, si el argentino salva con un gol a su técnico de una crisis de resultados en el América, que llega a siete unidades de un máximo de 12 en el presente torneo.
El estratega águila le da una palmadita en la espalda y en la cabeza cuando lo releva de cambio al minuto 64, por Michael Arroyo. Los asistentes en el Estadio Azteca aplauden cuando ven la salida del calvo futbolista. El autor del 1-0 final sobre Tigres, en la reedición de la gran final del Apertura 2014, agradece el gesto de su entrenador y ocupa tranquilo su lugar en la banca, por regresar a su equipo a la senda del triunfo.
Suspiro de Matosas. América resucita, luego de dos partidos inciertos ante Tijuana y Puebla. Sus delanteros fallan cuantas ocasiones tienen, pero bastó con sólo una anotación para que los azulcrema ganen su segundo partido en el Clausura 2015.
Benedetto firma la tranquilidad en el Nido apenas a los 20 minutos de juego. Aprovecha que los felinos regios regalan un balón en la salida a Osvaldo Martínez, quien sirve a Carlos Darwin Quintero. El colombiano centra y el ex de Xolos cruza a Nahuel Guzmán con la testa. Así, Darío rompe la sequía de su escuadra de 224 minutos sin marcar.
Las Águilas se ven mejor que en el par de duelos anteriores. Matosas hace un cambio que le funciona. En vez de mandar a Michael Arroyo al campo, decide colocar en el 11 titular a Osvaldo Martínez. Modificación que le da más salida al América y fortaleza en el mediocampo, porque Cristian Pellerano ya no está solo en la recuperación.
“Osvaldito” permite que Rubens Sambueza tenga libertad para crear, además de que Oribe Peralta y Darío Benedetto se muevan por el eje del ataque sin tener que regresar demasiado por los balones que se encuentran en el círculo central.
A partir de ese movimiento, los azulcrema mejoran y dominan la primera mitad. No se ven como una aplanadora, pero controlan a unos Tigres que se notan chatos, intrascendentes y diminutos ante el campeón. Los felinos del norte fallan para encontrar respuestas. Son un equipo sin chispa, sin pasión, por lo que nunca exigen a Moisés Muñoz. Ricardo Ferretti manotea, pero su equipo es frío, gris y vulnerable.
Esa versión de su rival le permite a los atacantes emplumados irse con mayor confianza al ataque. Es hasta después de un concierto de fallas que América se va al frente, hasta encontrar la anotación de Benedetto.
América mantiene el ritmo y control durante la segunda mitad. Quintero y el “Pipa” vuelven a ponerse frente al marco. Darwin se topa con Nahuel Guzmán y Darío manda el balón desviado de la meta norteña. Los Tigres se ven inermes, como si se tratara de un equipo sin nombres millonarios, de medio pelo y sin pegada.
De poco le sirve al “Tuca” mandar a la cancha a Rafael Sóbis y a Damián Álvarez. Insinúa un poco más hacia el frente, pero Muñoz no deja pasar los embates visitantes. El meta águila detiene hasta el último tiro de Darío Burbano, cuando el partido agonizaba.
América se va entre algunos vítores de sus fans. Gustavo Matosas mira de reojo a Benedetto, sabe que su delantero lo rescató, porque su equipo sigue en deuda con la promesa de espectáculo que hizo el uruguayo cuando llegó a Coapa.

vía EL UNIVERSAL

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