El eterno recomenzar: La Feria

SR. LÓPEZ

Tía Magda (lado materno-toluqueño), tuvo la desdicha de casarse con tío Martín, señor tipo estándar, sin nada peculiar (que se sepa), quien resultó parrandero, mujeriego y jugador. Tía Magda se separó de él y después de mucho dudarlo, se divorció. Antes de año y medio se supo que volvieron a vivir juntos y después de mucho dudarlo, la tía aceptó casarse otra vez con él. Tía Magda alegaba en su favor que era muy bueno hablando (eso decía, vaya usted a saber a qué se refería). Se repitió el divorcio a los pocos meses, pues no llegó el tío con la camisa manchada de lápiz labial, sino el cuello, el pecho, la panza y sin camisa. La tía puso tierra de por medio y se fue a vivir a la Ciudad de México (entonces D.F.), pero allá fue tras ella el salaz tío y de repente se supo… volvieron a vivir juntos y a casarse. Repitió el número completo una vez más y cuando se divorció por tercera ocasión, sus hijos (tres) y la familia, la veían feo. Ya nunca volvió con él y explicaba: -Me volvió a buscar, sí, pero empezó a repetir mentiras y cayó de mi gracia –bueno, por lo que sea.

Ayer publicó la prensa nacional que Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano (Seneam de la SCT), presentó a especialistas en aviación el plan de rediseño del espacio aéreo para el sistema que compondrá el aeropuerto de la CdMx (AICM), y los de Toluca y Santa Lucía, garantizando la seguridad operacional, añadiendo que las aerolíneas actualizarán sus equipos para las nuevas condiciones de vuelo. Estuvieron presente directivos y operadores de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), la Cámara Nacional de Aerotransportes, el Colegio de Pilotos Aviadores, el Colegio de Ingenieros en Aeronáutica y la Agencia Federal de Aviación Civil. Bueno.

Pero el mismo día de ayer, los medios nacionales le dieron vuelo al resumen del dictamen que emitieron las empresas contratadas por el actual gobierno, la NavBlue y Grupo Aeropuertos de París Ingeniería, en el que sostienen que sí es viable el aeropuerto en Santa Lucía, con las siguientes advertencias: rediseño amplio del espacio aéreo (el que entregó al rato la SCT); que se disponga de ‘herramientas’ más avanzadas a las existentes; que las pistas 1 y 3 de Santa Lucia no se usen simultáneamente (esto lo desmintió la Defensa Nacional, explicando que la 1 y la 3 operarán, una, solo para despegues, la otra, solo para aterrizajes y esas dos, simultáneamente con la pista 2… o sea: se confirma que no pueden operar al mismo tiempo las pistas 1 y 3, que no nos revuelquen la gata).

Aparte, Grupo Aeropuertos de París Ingeniería -contratada por el gobierno de la 4T-, advierte que ‘Santa Lucía tendrá un desempeño reducido comparado con el AICM’ y que ‘todas las aeronaves tendrían que despegar con al menos ocho toneladas de peso menos que en el AICM. En el caso de aviones tipo Boeing B777-300 y el B747-400F, modelos que utilizan las principales aerolíneas comerciales del país, ni siquiera sería capaz de despegar en cualquier dirección’.

En resumen: de poderse se puede pero con limitaciones y condiciones que no se sabe si se podrán cumplir y en todo caso, limitaciones y condiciones que el aeropuerto de Texcoco no presenta (en presente de indicativo).

Cancelar Texcoco y hacer lo de Santa Lucía y Toluca es “Porque así lo decidió la gente (…)”, como remachó nuestro Presidente el 8 de noviembre del año pasado. O sea, porque me canso ganso: aunque no sea la mejor opción, tenga o no limitaciones, sea o no rechazado el plan por todos los especialistas del mundo, la asociación de pilotos y sin contar con la autorización de la autoridad mundial en la materia (la  Organización de Aviación Civil Internacional, OACI, de la ONU), organización que advirtió desde el año pasado:  ‘el proyecto del Aeropuerto Internacional de Santa Lucía (AISL) no cuenta con las características recomendadas por el Manual de planificación de aeropuertos (de la OACI), el cual establece las características que debe tener un complejo aéreo para garantizar su operación eficiente y segura’.

Y esa OACI, le aclaró a nuestro Presidente, desde la segunda semana de octubre del año pasado, antes que tomara el cargo, que ‘Santa Lucía es claramente insuficiente’… y no es cosa de tontear con la OACI que desde la ONU controla los aeropuertos de 192 países (de los 197 que forman parte de la ONU), y con la que México tiene compromiso firmadito, lo que le da fuerza legal a la organización, pues como reza el Artículo 4 de la Ley de Aeropuertos: ‘Los aeródromos civiles se rigen por lo previsto en la presente Ley, por los tratados internacionales (…). ¿Sí?… pues no, lo que diga mi dedito.

Agregue usted la insistencia del Colegio de Pilotos acerca del plazo en que sería útil Santa Lucía (de cinco a 10 años). O sea… ¿por qué la necedad?

¿Qué va a pasar con Santa Lucía?… nada, inaugurarán la obra, echarán cuetes, pregonarán que es la octava maravilla… y terminará siendo terminal de carga y volveremos a ver cómo, sin que a nadie se le mueva el copete, nuestros gobernantes (los que estén), saldrán con la embajada de que ‘ahora sí, va la buena’ y chairos nostálgicos (siempre quedará alguno), harán alguna marcha defendiendo la buena fama de su gigante, desgañitándose contra lo que sea que no coincida con los designios de la 4T, que entonces no será sino un tenue recuerdo, como lo es Solidaridad de Salinas de Gortari, la Alianza para el Cambio de don Chente Fox, o el lema fallido de Calderón quien según él sería ‘el Presidente del empleo’ (qué risa).

Y no hay que tomárselo a la tremenda, México ha pasado por brechas mucho más accidentadas, sin daños permanentes (la presidencia de Lázaro Cárdenas puso a temblar a muchos por su abierta militancia de lo que llamaban ‘izquierda’ y su sucesor salió de derechas y rezandero); y con Echeverría y López Portillo pareció que se nos desfondaba el país y ya ve.

Lo que da muina y murria es que esto sea el eterno recomenzar.

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