El inminente ajuste fiscal

Jorge A. Chávez Presa
(Economista)

Hay un dicho popular que dice: “con agua, tierra y tractor cualquiera… es agricultor”, que tiene su adaptación a las finanzas públicas: todo gobierno con precios altos de petróleo y producción de hidrocarburos al alza, puede presumir de finanzas públicas sólidas.
Pues ahora, con la estrepitosa caída del precio del petróleo crudo, le toca al gobierno del presidente Peña Nieto (EPN) pagar los platos rotos. Me explico:
1.—De 2000 a 2012 —esto es, del año en el que dejó de gobernar el PRI, al final de los dos sexenios del PAN— el llamado gasto programable del gobierno federal pasó de 9.1% del valor total de la producción nacional de bienes y servicios (PIB) al 14.2%. Contagiado por la euforia de los precios petroleros y las expectativas de altos ingresos por la reforma energética, en su regreso a Los Pinos, el gobierno de EPN elevó aún más el gasto para acercarlo a 15% del PIB.
2.—Esta expansión fiscal sin precedente no se cubrió con más recaudación de impuestos. En los primeros años del presidente Fox se financió con los beneficios de la estabilidad macroeconómica, al disminuir el costo financiero, y un aumento sin parangón en la producción de petróleo, más de un millón de barriles diarios, más un aumento en el precio del petróleo. El presidente Calderón financió la expansión del gasto con reducción del superávit primario y los beneficios de los elevadísimos precios del petróleo que se registraron durante su administración. Tan altos estuvieron los precios, salvo en 2009, que opacaron por completo el desplome de la producción del yacimiento de hidrocarburos Cantarell. Luego, durante 18 meses la administración del presidente EPN disfrutó también de los altos precios del petróleo. Sin embargo, recurrió a mayor endeudamiento público y a expandir el gasto.
3.—Recordemos que durante los últimos tres años del presidente Zedillo se registraron precios bajísimos del petróleo: 10.17 dólares por barril (dpb) en 1998; 15.62 dpb en 1999 y 24.62 dpb en 2000, con una producción de petróleo creciente por el inicio de la expansión de la producción de Cantarell. Los mercados internacionales obligaron a “despetrolizar” las finanzas públicas. Por la negativa del Congreso de la Unión de aprobar una reforma fiscal amplia, se recurrió al clásico “gasolinazo” y a una austeridad draconiana. Previamente en 1995, el presidente Zedillo, para hacer frente a la crisis financiera, recurrió a elevar el IVA de 10% a 15% con la oposición de todos los partidos.
En breve, los mexicanos sostuvimos un tremendo “pachangón” que duró casi 14 años, sin una auténtica reforma de la hacienda pública. Eso sí, se subsidió la gasolina desde los dos últimos años de la administración Fox hasta los primero 18 meses de EPN; un incremento muy fuerte en subsidios de todo tipo a través de programas a nombre del desarrollo social, el campo, la micro y pequeña empresa, así como el creciente gasto en pensiones.
Y el destino nos alcanzó el último trimestre de 2014 sin querer darnos cuenta, pues el proyecto de presupuesto de egresos para 2015 se envió en septiembre de 2014 con un precio de la mezcla mexicana de 82 dpb y sin haber adquirido previamente las coberturas petroleras.
Ahora ya sabemos que el precio del petróleo rondará los 40 dpb y que su recuperación no va a ser muy rápida. La cobertura es sólo para 2015 y no se comparte a los gobiernos de los estados. Es tiempo de reconocer que los parámetros bajo los cuales se formuló el Plan Nacional de Desarrollo y el Programa Nacional de Financiamiento al Desarrollo 2013-2018 ya cambiaron. La reforma fiscal de EPN se ha quedado lejos. Sus aspectos positivos en términos de recaudación por homologar el IVA en todo el país son impresionantes: una tasa de crecimiento de 15.6% en términos reales con respecto al año anterior. Sin embargo, por lo que se refiere al sistema ISR, que incluía hasta diciembre de 2013 el IETU y el IDE, la recaudación cayó en 2.5% en términos reales. El haber derogado el IETU y el IDE, no sólo dio menos recaudación, sino que las disposiciones para recaudar más sólo por ISR no compensaron lo que pidió el sector privado, sino que afectó severamente el crecimiento económico.
Se habla ahora mucho de ajuste al gasto. Sí, pero no es suficiente. El ajuste fiscal debe corregir los impuestos que espantaron al crecimiento económico. Son tiempos de tomar decisiones ya. Después de las elecciones de junio será demasiado tarde.

vía EL UNIVERSAL

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *