El ‘negacionista’: La Feria

SR. LÓPEZ

En aquél Mexico ya para siempre ido en el que el ser comunista estaba en el Código Penal y era garantía de fosa común o en el mejor caso, de echarse una larga temporada preso, en ese México, tío Lucas (en serio), de los de Toluca, era más comunista que Marx, más rojo que Lenin y más radical que la Pasionaria (Dolores Ibárruri). Solo se juntaba con exiliados de la República española y en secreto muy bien guardado, era del partido comunista, clandestino, tan secreto y clandestino que se decía no tenía miembros, pero no era cierto. Estaba casado con una prima hermana de la abuela Virgen (ya sabe cuál, ¡esa!, la de los siete embarazos), la dulcísima tía Lolita, que las pasaba canutas para estirar lo muy poco que su marido ganaba con su trabajo en una imprenta. Y ahí iban tirando, entre penurias y carencias, ella y sus cinco hijitos, oyendo de su marido y papá, que su situación era por la explotación de la burguesía y la opresión del capital. Ella lo oía sin decir nada. Y ahí iban tirando. De visita en México tío Manolito, que era muy rico y vivía en Dallas, Texas, fue a verlos y se quedó impresionado por la pobreza en que estaban, aunque todo limpio, pero es que era muy fácil limpiar esa casita sin muebles. Tío Manolito, ya dormidos los niños, le propuso al tío Lucas, delante de su sobrina, ponerle una imprenta, con todo lo que necesitara y financiarlo hasta que tuviera ganancias; sin intereses y para que le pagara cuando pudiera o nunca, que solo quería verlos prósperos. Tío Lucas, respondió muy airado: -¿Yo, yo un capitalista explotador de los trabajadores?… ¡nunca! –y así fue como tía Lolita puso su negocio de banquetes y se hizo rica, no mucho pero decía tío Manolito que más que él; del tío Lucas no se supo más; sus hijos se dedicaron a lo mismo, no saben si son burgueses, capitalistas o explotadores, ni les importa.

Algo anda mal y si no mal, raro: ¿México está hoy en una lucha ideológica?… ¿el gran asunto nacional es de filosofía política?… ¿debemos decidirnos a entrar al Edén de la izquierda?

Al paraíso de la izquierda, por la machacona insistencia de nuestro Presidente en echar pestes contra ‘conservadores’, la ‘derecha’, el neoliberalismo, y por su declarada pertenencia a la izquierda (“Nosotros somos de izquierda”, dijo ayer al defender su postura de apoyo a las causas feministas).

La cosa sería saber a cuál de las presentaciones de la ‘izquierda’ se refiere o siente pertenecer: un socialismo tipo norte de Europa, no está nada mal; o a la española del PSOE; o hasta a la democracia con sentido social de Alemania… ni quien dijera nada. Pero la duda está.

Y se justifica la duda porque destacados miembros de Morena, apuestan públicamente por el ‘chavismo’ venezolano que ya ve usted qué buenos resultados da y no pueden negar el intenso amor que le tienen al difunto Chávez -la mismísima embajada bolivariana les ha agradecido el apoyo que les dan en México-, sino que lo han pregonado en tuiter; dos muestras:

Héctor Díaz Polanco, presidente de la Comisión de Honestidad y Justicia de Morena (?) declaró en video difundido en redes sociales en octubre de 2017: “(…) la integración de México en la Revolución Bolivariana. Eso haría una gran diferencia con la situación que tenemos ahora, necesitamos ampliar esa revolución”. Bueno, ha de ser.

Yeidckol Polevnsky, secretaria general de Morena: “Ayúdenos a difundir la verdad, ayúdenos a hablar de la grandeza de Hugo Chávez y de lo grande que es el gobierno Bolivariano de Venezuela (…). Yo no puedo hacer otra cosa que honrar a Hugo Chávez”. A uno no le crea, véalo por usted mismo en https://streamable.com/mr36w. Y esta dama es la que ha dicho: “El gobierno de Venezuela es un ejemplo para nuestra vida”.

No es uno nadie para desechar la propuesta de dar un viraje ideológico a la política nacional, cuantimenos para despreciar a quienes creen en el ‘chavismo’ o la versión ‘madura’ de eso… cada quien su modo de pensar. Pero lo que sí parece que podría ser prudente es que nos preguntaran a los mexicanos.

El tenochca simplex con credencial de elector que votó en 2018, no votó para que se instale en nuestra risueño país un gobierno de ‘izquierda’, ni de ‘derecha’ (si es que esa topografía política dice algo en estos tiempos), sino para que una persona ocupara el puesto de Presidente y aparte de cumplir la ley la hiciera cumplir. Pero, no seamos intolerantes: sí se vale, claro que sí… si lo votamos.

Tiene un poquito de importancia saber si vamos al castrismo, al chavismo o a qué -si fueran tan amables de decirnos-, y en lo que nos consultan y les aprobamos ser proletariado nosotros y ellos politburó, mientras, en lo que 90 millones meditamos cuál filosofía política será la nueva ruta de la nación, si fueran tan amables de ponerse a ¡HACER SU TRABAJO!

No los contratamos para que nos enredaran en su berenjenal ideológico, sino para que metan a la cárcel a los delincuentes; también para que en los hospitales haya medicamentos (¿será mucho pedir?, luego uno se engolosina); que se gasten el presupuesto (fíjese qué padre: que gasten les pedimos)… y si no pueden fomentar el empleo, que no hagan nada que lo disminuya, porque andan espantando empresarios e inversionistas por la diarrea verbal que los domina.

Asoman la cabeza cada vez más intelectuales de un marxismo que suponía uno difunto (… bueno, en el mundo sí está difunto y enterrado); son cada vez más los académicos que disertan sesudamente sobre el socialismo que necesitamos y también hay quienes afirman que son ‘negacionistas’ de la ya realizada cuarta transformación los que trinan contra el gobierno, negando lo que ya consiguió el gobierno actual (¡la 4T, se ve se siente!)

Si se van a poner en ese plan de tachar de ‘negacionistas’ a quienes piensan distinto o protestan por tanta cosa que está de cabeza, se les recuerda quién es el que siempre dice, “tengo otra información”… sí, nuestro Presidente que a este paso quedará en la historia como ‘El pertinaz patrio’, el ‘negacionista’.

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