El reparto justo de la tierra, un pendiente: De Norte a Sur

ABIGAIL A. CORREA CISNEROS

Una centuria y cinco años desde que el Presidente Venustiano Carranza  promulgó la Ley Agraria en Veracruz, el 6 de enero de 1915; con la que respondió a las demandas que llevaron a la Revolución: la restitución y la dotación de tierra a los pueblos y comunidades indígenas del país.

Cada aniversario el ejecutivo realizaba la conmemoración en el lugar donde se firmó el documento que regresó a los campesinos los terrenos que les arrebataron injustamente. Este año, el presidente  Andrés Manuel López Obrador recordó la fecha en Ayala, Morelos, donde entregó obras de mejoramiento y criticó al neoliberalismo que intentó “acabar con el agrarismo, con el ejido.”

Aseguró que hoy “más de la mitad de la propiedad agraria en México es, afortunadamente, todavía, de campesinos, millones de hectáreas son tierras comunales, pequeñas propiedades”. Y aunque un grupo de inconformes que demandaron se frene a la termoeléctrica de Huesca y que se remueva la polémica pintura que ridiculiza al Caudillo del Sur, AMLO aseguró que son unos cuantos quienes se niegan al cambio.

El presidente destacó su programa Sembrando Vida, con el que asegura que se apoya al campo a través de viveros comunitarios, o de la Secretaría de la Defensa Nacional. “Se siembra lo que se da en cada región… árboles frutales y maderables y se paga un jornal de cinco mil pesos mensuales para que el hijo del ejidatario tenga garantizado ese empleo. No temporal. No es empleo temporal es permanente. Se les está pagando ese jornal para que cultiven sus parcelas”, dijo.

La Ley Agraria significó el fin de la esclavitud en aquellos días, cuando los campesinos eran explotados por los grandes hacendados. Con esta ley se incautaron haciendas y se repartieron entre los trabajadores, mismos a quienes las tierras les fueron arrebatas por los feudales. Al paso del siglo, las cosas fueron regresando a lo mismo a pesar de la Ley Agraria de Carranza; los campesinos volvieron a ser prácticamente esclavos pues aunque se les destinaba una paga por trabajar esta era ridícula, incluso acababan endeudándose de por vida. Hoy, el gobierno intenta restructurar las condiciones justas para los trabajadores del campo, empezando por revivir al sector, porque a pesar de que en los gobiernos anteriores se habló de un crecimiento, la verdad es que fueron exprimiendo la tierra con bajo presupuesto y falta de apoyo para los campesinos.

La Ley Agraria logró que casi la mitad del territorio del país se concediera a campesinos. Se establecieron cerca de 30 000 ejidos y comunidades que comprendieron más de 3 millones de jefes de familia. En los años siguientes todo fue quedando en una ilusión surgida del Plan de Ayala, propuesto por Emiliano Zapata y adoptado en 1911; porque hoy los más pobres de México, son los indígenas y los campesinos.

Debido a la falta de apoyo ha disminuido también al paso del tiempo, la gente que se dedica a la producción del campo. En 1960 la población rural equivalía a la mitad de la población del país; poco más del 50 por ciento de esta encontraba ocupación en las labores agropecuarias, para el año 2000 la proporción descendió al 25 por ciento.

Ojalá que el crecimiento que vivió el país entre 1945 y 1960 se retome este sexenio, en el que AMLO promete revivir al sector, que los mexicanos consuman sus propios productos y no los productos importados que afectan la industria nacional, también el apoyo con fertilizantes que estuvo en discusión hace unos meses porque no llegaba a quienes se les destina.

Otro de los obstáculos que se debe tener presente para el desarrollo del campo es la edad de los agricultores, al igual que la falta de seguridad social y de pensiones para los trabajadores. En 1992, ya en el umbral del neoliberalismo, nos prometieron una competencia justa con otros países, pero la historia demostró la inviabilidad de este modelo que tanto nos ha costado a los mexicanos.

Regresando a la conmemoración de la Ley Agraria de 1915, quienes no perdieron oportunidad para hacerse presente en Veracruz fueron los miembros de la Confederación Nacional Campesina, los que estuvieron presentes hablan de un encuentro desangelado, con la presencia insípida del líder Ismael Hernández Derás, y una aburrida Beatriz Paredes Rangel, en primera fila. Cuentan que de los exdirigentes ni sus luces, podríamos decir que es la debacle de la organización que en sus buenos años aseguró ayudar al sector, pero nunca sacó al campo del hundimiento en que décadas de gobiernos saqueadores lo dejaron.

El gobierno de AMLO tiene la encomienda de que los ideales del zapatismo y lo promulgado en 1915 por fin se cumpla como es debido, lo justo no sólo para los campesinos mexicanos, sino también para los ciudadanos que merecemos ver la riqueza de nuestro país antes de que otra década se vaya.

DESDE EL CENTRO

La política del presidente estadunidense Donald Trump, tiene a la población mundial en vilo, con miedo a que se liberen misiles de una y otra parte del planeta. Trump insiste en que “todo está bien” después de que Irán lanzó misiles contra dos bases iraquíes que albergan a tropas estadounidenses, en respuesta al ataque de un dron estadounidense en el que murió el general iraní Qassem Soleimani…El EZLN convocó a una marcha para el 21 de febrero “en defensa de la tierra” y en memoria de los activistas asesinados, como Samir Flores…La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural y el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) reportaron que su programa MasAgro impactó positivamente en más de 300 mil productores y más de un millón de hectáreas. Según los resultados, las innovaciones desarrolladas en 44 plataformas de investigación y la difusión de prácticas agronómicas sustentables —a través de más de 500 módulos con parcelas demostrativas— permitieron sumar más de dos mil nuevas áreas de extensión en todo el país.

abicorrea79@hotmail.com

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