El Retorno de los Brujos: La Feria

SR.LÓPEZ

Allá por 1916, un tío bisabuelo, Joaquín, en una jugada de cartas perdió rancho y casa grande; el ganador, Coronel revolucionario y tahúr en sus ratos libres, quería otra cosa y le propuso devolver todo si apostaba a un albur a su hija, la mayor, Lucero, que hacía honor a su nombre… tuvieron once hijos y el Coronel, ya General retirado era un viejito apacible, pero Lucero de su papá no quiso volver a saber. Ni modo.

Peligrosa por decir lo menos, es la extradición de Emilio Lozoya a México.

Peligrosa para el acusado (presunto culpable, aparentemente responsable, probablemente inocente, temporalmente imputado, o como se deba llamar a don Lozoya, por aquello del ‘debido proceso’ y el nuevo sistema penal acusatorio, en el que parece increíble, prevalece aquello de que ‘hay hijos y entenados’, pues llegando a México por estar anémico y en riesgo de un grave ataque de caspa -don Raúl ‘dixit’, y de derecho sabe-, no pisó ni el vestíbulo del Reclusorio y lo alojaron confortablemente en un sanatorio particular, igualito que los tenochcas estándar a los que nos tocan años de cárcel en lo que probamos no haber robado una bicicleta… ¡viva México!)

Más peligrosa es para el gobierno federal que apostó a destiempo y a caballo que nomás no sale del arrancadero. A destiempo porque anticiparon vísperas y será magro el rédito electoral de esta jugada maestra: para cuando sean las elecciones en julio de 2021, esto será cuento viejo. Y nomás no arranca el caballo, el tiempo corre y si para el 27 próximo no lo declaran testigo colaborador para otros procesos o si no lo presentan ante el Juez, con todas las pruebas, se da lugar a la nulidad de todo o actuado y… ¡libertad divino tesoro!

No lo sabe el Presidente pero en esto se juega su diploma dado a sí mismo por sus puras pistolas, de valedor y campeón de la república, titán anticorrupción que puede hacer el papelazo de su vida, si se le va don Lozoya de entre las manos… y se le está yendo.

Hasta donde se sabe, los delitos por los que fue extraditado no son graves y no ameritan prisión preventiva; los afamados videos que probarían la implicación de otros peces gordos (o charales, nadie los hemos visto), no sirven de nada: no hace prueba, fueron obtenidos ilícitamente y solo valdrían si los que aparezcan en ellos lo autorizan (¡sí, cómo no!).

Y por cierto: por corrupción no lo pueden juzgar, pues ese delito se tipificó hace un año y no se puede aplicar retroactivamente.

Para meterse con gallos de esos espolones, como los de don Lozoya, hay que hacer muy bien las cosas: no es el jicamero de la esquina (don Juan ‘dixit’, y de política sabe, mucho). Llegó extraditado (por delitos que ni sabemos y por los únicos que lo pueden juzgar, salga lo que salga después), y de inmediato, ahí mismo en el aeropuerto, consiguió constancia de que venía malito, lo que en caso de apuro puede alegar en su favor, pues la autoridad internacional no debió treparlo al avión en España estando anémico (se le nota), y dicen los chismosos que además traía una uña enterrada (nada respetan).

Ahora encima de todo, parece que ni siquiera vino a su tierra don Lozoya como presuntamente culpable de nada sino como ‘testigo colaborador’ con compromiso de la Fiscalía General de la República (FGR) de otorgarle los beneficios del ‘criterio de oportunidad’ (reforma penal constitucional de 2008; publicada en el Diario Oficial de la Federación el 18 de junio de ese año), que faculta a la FGR (al Ministerio Público), a no ejercer la acción penal total o parcialmente, a cambio de información de otro delito más grave cometido por otro o por otros, y que el inocente-mientras-no-le-prueben-lo-contrario, debe garantizar la reparación del daño de los delitos por los que se le consideró ‘probablemente responsable’ (¡qué enredo!, no es culpable, es probablemente inocente, ¿por qué va a reparar nada?)… pero esa ‘reparación’ habitualmente se manda al archivo definitivo (el basurero). Si ya antes había enjuagues, con esto de los ‘testigos cuates’, ahora quedamos peor: estas transas son legales.

Así las cosas, don Lozoya podría librar este toro, legalito y sacar del ruedo a su mamá, su esposa y su hermana, porque el gobierno federal así lo dobló, a la mala, metiéndose con las mujeres de su familia y eso, ni la mafia… en fin, ya hemos visto tanto que nada es para tanto.

Otro rumor es que eso de ‘testigo colaborador’ es solo para uno de los casos, el de la compra de la planta de Agro Nitrogenados, otro fétido asunto que solo a las chuecas podrían probarle (si se toma usted un ratito en buscar información de eso, se le va a dislocar la mandíbula, parece ser un gran cuento, permite suponer-sospechar que todo esto es una ‘vendetta’ cuyo fuego avivó el Torquemada de la 4T, el tal Santiago Nieto, fallido titular de la  Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales, de la entonces PGR y hoy flamígero coleccionista de errores judiciales desde la Unidad de Inteligencia Financiera de Hacienda… y lo dice el Fiscal General de la República, a uno ni le reclamen).

Y para acabarla de amolar, el Presidente no deja de hablar de esto, pone en riesgo el ‘debido proceso’, le abre puertas a don Lozoya y ni siquiera está bajo la presidencial responsabilidad el asunto: es de la Fiscalía y luego de los jueces. ¿Qué pitos toca en esta orquesta don Presidente?

Apenas el pasado 30 de junio, el Presidente presumió cuatro cosas como primeros logros de su gobierno, que hacen indiscutible que la 4T está en marcha triunfal:

La atención a los pobres; la no represión del pueblo; que hay libertad y no censura; y el combate a la corrupción.

Los primeros tres son de humorismo involuntario: tenemos más pobres; a la gente no se le reprime hace varias décadas; hay libertad desde el 27 de septiembre de 1821; no hay censura hace casi 40 años… y el combate a la corrupción hace agua: si quieren dejen a Lozoya en paz y pongan orden en su casa, porque este gobierno es la puesta en escena del Retorno de los Brujos.

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