El sexo en la menopausia

Quizá las etapas críticas de la mujer se puedan marcar por cómo actúa la menstruación en su vida. La menopausia, ese cese de la menstruación de manera definitiva, marca el inicio de otra etapa sexual, más no de la vida en general de la mujer.
No por llegar a la menopausia las mujeres son viejas y mucho menos si se considera que en promedio la mujer mexicana (según datos del Consejo Mexicano de Ginecología y Obstetricia) enfrenta este cese a los 47.9 años.
Curiosamente, es en la década de los 40 cuando las mujeres tienen mayor capacidad de vivir una vida sexual más plena; son más conscientes de lo que en realidad quieren, qué les gusta y tienen menos miedo a obtenerlo. Así que parece una paradoja que en este preciso momento llegue la menopausia.
Ésta es molesta, incómoda y muy sufrida en algunas condiciones, ya que los bochornos, los sentimientos a flor de piel y algunos otros síntomas, como el dolor de cabeza y el cansancio o el cambio en la textura de la piel y el cabello pueden hacerla insoportable; y en el sexo, específicamente, hay una resequedad vaginal.
Con todos estos factores, no son pocas las mujeres que dan un receso a su vida erótica y dejan de tener relaciones; esto, aunado a la idea de que la vejez llegó, hace creer a algunas mujeres que, con el cese de la fertilidad, también le llegó su hora al sexo o incluso hasta al amor. Sin embargo, llegar a la menopausia no debe de ser fatal si lo hacemos con información, preparadas y convencidas de que simplemente será una etapa y como toda etapa, tiene un principio y un fin.
Es muy importante que en ese momento se hable claramente con la pareja, exponer las nuevas necesidades afectivas y establecer otras estrategias de romance y sexo para continuar con la vida sexual de una manera sana.
Por lo anterior, es fundamental cuidar y fortalecer la zona genital. Lo más aconsejable es asistir al ginecólogo y checar cuáles pueden ser los posibles tratamientos a seguir para superar los malestares.
También es necesario tomarse un tiempo a solas, pues en muchas ocasiones la rutina deja poco espacio para la sexualidad y en esta etapa es fundamental que haya momentos para los dos, en los que no haya más preocupaciones que la de dedicarse por completo el uno al otro.
Otra cosa importante es no forzar la situación. Al igual que el dolor físico provoca una actitud menos receptiva, la mente también es vital en las relaciones sexuales.
Y finalmente, se debe tener una mente abierta a la experimentación. Hay que probar y conocer cosas nuevas, esto ayuda a mantener el deseo sexual con la pareja o, incluso, a aumentarlo.
Nunca es tarde para aprender y el sexo no entiende de edades, sino de etapas a reestructurar para vivir la sexualidad lo mejor posible.

Cecilia Rosillo
EL UNIVERSAL
seccionlatarea@hotmail.com

 

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