El teporocho: La Feria

SR. LÓPEZ

Contaba la abuela Elena (la paterna, de Autlán de la Grana, Jalisco), que una prima suya, Elisa (-“Bonita en serio, no como la Félix” –aclaraba la abuela… ¡chispas!), cuando era joven, le avisó a sus papás que un tal Martín, hijo de don Tomás, les iba a pedir permiso de ponerse de novio de ella (fíjese, antes se pedía permiso para noviar… ahora avisan cuándo regresan… “¡O tempora, o mores!”). El papá de Elisa, sabía que su hija tenía el genio muy vivo, que ejercía los privilegios que le otorgaba su belleza (… sí, las damas bellas, cualquiera que sea su edad, pueden trapear con el macho de la especie… lo siento, no hay defensa ni amparo), y que ya había mandado a volar a varios pretendientes anteriores al tal Martín, solo que este doncel era hijo de “don Tomás” y “don Tomás” era el ranchero más rico de la región, con tierras infinitas, por lo que su papá le dijo: -… ‘ta bueno, pero con este no te vas a pelear, a mí no me enemistas contra tanto dinero –no hubo noviazgo y Elisa quedó para vestir santos (no es cierto, pero no va uno a andar contando todo y eso, menos).

En la mañanerade ayer jueves, un reportero del que se sospechan tendencias fifí, le preguntó a nuestro Presidente de la república, qué le parecía el editorial que el miércoles, le asestó el Financial Times (FT), diciendo más o menos, que él, nuestro Presidente, debe dejar de confiar en sus datos falsos y aceptar la realidad económica del mundo, luego de la renuncia de don Urzúa a la Secretaría de Hacienda.

Con la métrica de “el que se lleva se aguanta”, nuestro Presidente respondió:

“Ese periódico con todo respeto, debe de ofrecer disculpas al pueblo de México porque ese periódico se quedó callado mientras se imponía la corrupción en México; nunca dijo nada, al contrario, aplaudía el que se llevaran a cabo las llamadas reformas estructurales y estoy esperando que ofrezcan disculpas, podrán ser muy famosos pero no fueron objetivos, no son profesionales” (música de fondo: “… vamos a Tabasco, que Tabasco es un Edén…”; inquieto el niño y darle maracas).

El Financial Times (FT) es un diario británico fundado en 1888 (desde el 2 de diciembre de 2015 es japonés, del Grupo Nikkei), y se le considera el periódico de negocios más importante del mundo y principal fuente de información de quienes toman decisiones de alto nivel en las más grandes instituciones financieras globales.

En el mundo del dinero fuerte, en este planeta, nadie está fuera de sus cabales y por eso, antes de menear un dólar, checan el FT. En serio.

¿Qué es el FT?: el principal medio informativo de los gargantones mundiales del dinero; el FT les dice dónde invertir y dónde NO invertir. Todos los jefes del Estado del mundo, incluidos el yanqui Trump, la alemana doña Merkel y el chino Xi Jinping, se andan con cuidado con ese diario (todos no, el nuestro, no… ¡pa’ que se lo sepan!). Usted sí tenga presente: no hay país ni empresa que resista una crítica del FT. En el mundo del dinero grandote lo que hace la mano, hace la tras.

¿Qué no es el FT?: el FT NO es una entidad de auditoría o fiscalización, ni un tribunal moral.

Al FT le importa un reverendo y serenado cacahuate la soberanía de las naciones: recaba información, la analiza, informa. Si un país hipoteca su futuro y traiciona su historia, pero es buen negocio, lo recomienda. A los inversionistas, cosa más rara, les interesa poner su dinero donde ganen… qué feo ser así. Al FT le interesa la corrupción si y solo si afecta la rentabilidad de una inversión. Con lo demás, se abanican.

Las reformas estructurales realizadas en el sexenio de Peña Nieto, al FT le parecieron buen negocio para los inversionistas globales. Si fueron una afrenta a la honra de La Patria (la señora de túnica blanca de la portada de los libros de texto gratuitos), al FT le importa un pito… digo, esa era chamba de nuestro Congreso (que las aprobó silbando bajito, mirando al suelo), no de un periódico extranjero. Faltaba más.

Ayer mismo comentó Nación321: “En el texto publicado este miércoles, el Financial Times le recomendó al presidente escuchar los consejos de Arturo Herrera como secretario de Hacienda y darle espacio suficiente para reestablecer la credibilidad en los mercados. Además, señaló que AMLO debe aceptar noticias ‘desagradables’ y no seguir confiando en sus datos que según el periódico, son diferentes a los de la realidad. El diario indicó que no está claro cómo el presidente va a reemplazar las políticas económicas de los últimos 36 años que, si bien presentaron desafíos como la ‘crisis de 1994’, derivó en cambios históricos y mayor prosperidad para el país con acuerdos como el TLCAN”. Fin de la cita.

Jude Webber, corresponsal en México del FT, al saber de la respuesta de nuestro Presidente, puso (en tuiter): “Denos una entrevista, señor presidente, ¡y lo discutimos con gusto!”… pero ¡¿qué se ha pensado doña Webber?!, nuestro Presidente espera una disculpa de estos que encima de todo, “no son profesionales”.

Es más fácil que el águila del escudo nacional ponga un huevo, a que el FT se disculpe con México, los mexicanos o nuestro Presidente. Un aldabonazo del FT le espanta el sueño al más bragado… bueno, a todos menos uno.

El Financial Times nos trae de encargo. Por ahí de sexta semana de este gobierno, refiriéndose a las acciones y declaraciones de este gobierno nuestro, publicó un artículo en el que (más o menos, no es cita), decía que “la confianza se perdió”… luego, esto.

El poeta inglés John Donne escribió en 1624: “Nadie es una isla, completo en sí mismo; cada hombre es un pedazo del continente, una parte de la masa. Si el mar se lleva un terrón, toda Europa queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa señorial de uno de tus amigos, o la tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye porque estoy ligado a la humanidad; por tanto nunca mandes preguntar por quién doblan las campanas: doblan por ti”.

… y para acabarla de amolar se nos murió Armando Ramírez, autor de “Chin chin el teporocho”.

(Imagen tomada de changoonga.com)

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