El tiempo vuela: La Feria

SR. LÓPEZ

La prima Olguita, hija de los tíos Óscar y Olga, lado materno-toluqueño de este López, era pasada de guapa (bellísima), alegre y con pájaros en la cabeza. Buena persona, fue hippie y hare krishna; masona y Testigo de Jehová (terrible, predicaba las 24 horas del día); atea y deísta. Empezó y dejó tres carreras: ingeniería civil, filosofía y leyes; se dedicaba a hacer artesanías de plástico y poesías en japonés (“haiku”). Todo le celebraban sus papás. Fue vegetariana y por un novio argentino (fuertote y muy bien plantado, eso sí), devoraba carne de res (y seguramente de otros tipos de carne, no hay por qué dudarlo). Comunista y novicia carmelita (casi profesó de monja). Activista política, feminista e indigenista, pero entró a trabajar de recepcionista a un banco, se ligó a un Director de alto octano y vivió con él varios años en un Pent House de lujo oriental. Y si hablaba usted con ella, decía siempre cosas sensatas… pero en la familia siempre supimos: tenía pájaros en la cabeza (tiene, que goza de cabal salud, ahora dedicada a la protección de los animales). Hay de todo en la viña del Señor.

La 4T adquiere cada vez más, apariencia de alebrije (esos monstruos de fantasía hechos con papel periódico y cartón pintados, que con un inexplicable orgullo patrio sacan a pasear por las calles… por cierto: los alebrijes no son originarios de Oaxaca, son 100% chilangos, ahí busque por su cuenta la historia de Pedro Linares López, de oficio cartonero).

Perdón por la distracción: la 4T se hace cada vez más compleja e irreconocible, y de fantástico a monstruoso suele haber poca distancia.

La 4T aparenta o al menos algunos de sus integrantes aparentan, una voracidad por cambiar todo, por llevar todo a rumbos que no se nos acaban de explicar a los tenochcas simplex.

La 4T decreta en el discurso el fin del neoliberalismo en México, la cancelación definitiva de la economía de libre mercado, el consumismo, el alejamiento de las instituciones del gobierno del capital… y al mismo tiempo, los criterios económicos de la Secretaría de Hacienda, se ciñen con rigor a las políticas de eso que se supone ya no es y se proclama la necesidad de que los inversionistas privados y los capitalistas inviertan y acompañen al gobierno en la conversión del país, pues en palabras presidenciales: “sin ellos nada es posible” y… bueno.

La 4T va a todas, quiere pedir perdón a los pueblos originarios de nuestra patria y que nos los pida el Rey de España; quiere igualdad e insiste en distinguir fifís (y frufús), del pueblo bueno, moreno y guadalupano, al grado de estigmatizar casi a la población blanca.

La 4T nos promete que para 2024, México será un “nuevo país”, una nueva patria, paradisiaca (sin acento, tilde, pues), sin corrupción… y diagnostica que la corrupción es una enfermedad que necesita tratamiento, convocando a que se organicen centros donde se les trate de ese mal (o sea, no puede ser delito ser corrupto, es enfermedad, tal vez psiquiátrica, pero sea lo que sea no son delincuentes los que saquean al erario, están malitos); un país con desarrollo, sin desempleo y salarios justos (o menos injustos)… y al mismo tiempo, amenaza a la prensa, descalifica a los que se manifiestan oponiéndose a decisiones del Ejecutivo (“de piel blanca”, señalaron como si nos sirviera de algo resucitar pleitos que al menos en la ley están zanjados)

La 4T pregona que nada por la fuerza, todo por la razón, todo con la ley, nadie sobre la ley; y simultáneamente otorga “amnistía” a todos los corruptos del pasado, declara que no es su trabajo perseguir jefes de bandas de narcotraficantes, otorga contratos directamente e “invita” a que no firmen contratos empresas que ganaron legalito las licitaciones.

La 4T afirma que nada se hará contra la voluntad del pueblo, que será consultado siempre, para todo lo trascendente… y realiza una consulta para cancelar la principal obra de infraestructura del país, en la que con el orgullo propio de la raza de bronce, se ufana de que la población opinó y la mayoría rechazó el proyecto… pero la consulta fue privada y solo votó el 0.61% de la gente que habita este nuestro risueño país.

La 4T se propone al mismo tiempo construir una refinería de petróleo en tiempo record y plazo asombrosamente breve, que combatir el uso de popotes de plástico; construir un tren en la península de Yucatán y dar la pelea contra las bolsas de plástico no degradable; conectar mediante tren y carretera el Golfo de México con el océano Pacífico, junto con la cruzada contra la venta de cerveza fría. Exhibe su enorme satisfacción de que fueron consultados los habitantes aledaños a las obras del aeropuerto de Santa Lucía, del Tren Maya y del Istmo, y están de acuerdo… y los líderes y representantes de esos pobladores niegan a grito pelado que nadie les haya consultado nada.

La 4T sostiene que logrará consumar la hazaña de promediar un 4% anual crecimiento económico (del PIB, se entiende), y que para el sexto año de este gobierno veremos florecer un crecimiento del 6% del PIB, mientras Inegi, Hacienda y Banco de México, reportan decrecimiento, contracción, aumento del desempleo, disminución de la inversión privada, subejercicio del presupuesto federal… y ellos (los de fe que mueve montañas, en la 4T), responden airados que tienen “otra información”.

La 4T asegura contar con recursos financieros para todo lo que propone hacer y que les va a alcanzar para todo nada más con lo que van a ahorrar al no haber corrupción; afirma que la economía va bien y subejerce el presupuesto según reporta su propia Secretaría de Hacienda (solo en inversión física se desplomó el gasto del gobierno un 13%, cosa espeluznante), pero nos explican que no es subejercicio, sino ahorro (¡ah, bueno!). Todas las entidades financieras internacionales apuntan el rumbo equivocado de las finanzas nacionales y la 4T responde otra vez, que tienen otra información.

Lo terrible para la prima Olguita fue descubrirse de golpe, gorda, vieja y sola. El tiempo vuela.

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