El voto femenino

Ayer se conmemoró el 63 aniversario del reconocimiento del derecho al voto de la mujer en nuestro país, una ocasión que no podemos pasar desapercibida, reservando el próximo artículo para continuar con el tema del Tribunal Electoral del que venimos tratando.
La Constitución de 17, calificada como de vanguardia en muchos aspectos, dejó escapar la oportunidad de reconocer a la mujer plenitud de derechos, al establecer en el artículo 35 el derecho de votar a los ciudadanos, sin precisar en el diverso artículo 34, que éstos comprendían a hombres y mujeres, pues se redactó también en género masculino: “son ciudadanos”. De modo que hasta 1953 en que esta última norma se modifica, llegó a estar en tela de duda que la mujer siquiera gozara de la ciudadanía mexicana.
Esta ambigüedad que parece nimia, fue bien aprovechada en la Ley Electoral de 1918, que atendiendo a una interpretación letrista de la Constitución, estableció que el sexo masculino era un requisito para participar en las elecciones.
Frente a las movilizaciones, manifestaciones y conferencias de mujeres organizadas, el presidente Cárdenas cede y promete enviar una iniciativa de reforma del artículo 34 constitucional. La iniciativa prosperó, aunque nunca llegó a publicarse. Se dice, entre otras especulaciones, que temían que las mujeres votaran por Monseñor Luis María Martínez, obispo de aquella época.
En 1947 el presidente Alemán confiere a las mujeres el derecho a participar en las elecciones municipales.
El presidente Ruiz Cortines, cumpliendo un compromiso de campaña, presentó la iniciativa de reformas al artículo 34, que fue aprobada y publicada el 17 de octubre del año siguiente, reconociendo expresamente que “son ciudadanos de la República los varones y las mujeres…”.
En 1955, por primera vez, las mujeres acudieron a las urnas a emitir su voto para diputados federales a la XLIII Legislatura; 5 mujeres son electas diputadas.
El Senado tendría que esperar una década para integrar a 2 mujeres, María Lavalle Urbina y Alicia Arellano Tapia (madre de la actual gobernadora de Sonora), electas en 64.
En estos 63 años, tan sólo 7 mujeres han ocupado el cargo de gobernadoras: Griselda Álvarez en Colima, Beatriz Paredes en Tlaxcala, Dulce María Sauri e Ivonne Ortega en Yucatán, Rosario Robles en el gobierno del Distrito Federal, Amalia García en Zacatecas, y Claudia Pavlovich Arellano en Sonora.
Como candidatas a ocupar la Presidencia de la República, apenas 5, en el 82 Rosario Ibarra de Piedra fue postulada por el Partido Revolucionario de los Trabajadores; en el 94 el Partido del Trabajo postuló a Cecilia Soto González y el Partido Popular Socialista a Marcela Lombardo Otero; en 2006, Alternativa Socialdemócrata y Campesina a Patricia Mercado, y en 2012 Acción Nacional a Josefina Vázquez Mota.
En la SCJN, Cristina Salmorán de Tamayo fue la primera mujer designada Ministra en el 61 por el presidente López Mateos, a casi una década de reconocido su derecho al voto. Desde entonces sólo 11 mujeres hemos integrado el Máximo Tribunal.
En 74, se reconoce la igualdad jurídica del hombre y la mujer, con la reforma al artículo 4º constitucional, en preparación de la Conferencia Internacional con motivo del Año Internacional de la Mujer a celebrarse en México en 75.
Con la reforma constitucional al artículo 4º en 74, que reconoce la igualdad jurídica del hombre y la mujer, inició un proceso de adecuación a la legislación secundaria, proceso que ha sido lento, si vemos por ejemplo que el artículo 7º de la Ley de Amparo hasta 1986 que se derogó, todavía prescribía que la mujer casada podía pedir amparo sin la intervención del marido.
Han sido necesarias múltiples reformas y la implementación de acciones afirmativas, tales como las cuotas de género, hasta alcanzar, en 2014, el reconocimiento a nivel constitucional del principio de paridad de género en la postulación de candidaturas a legisladores federales y locales.
Por lo pronto, en el proceso electoral federal pasado, como en los comicios locales que en 2015 transcurrieron, el principio de paridad de género permitió el arribo de un número más amplio de mujeres a la Cámara de Diputados y a las legislaturas locales, así como en gobiernos municipales, un hecho que brinda oportunidad sin par para una acción eficaz que proyecte a la mujer hacia un futuro de mayor participación, camino a la plena igualdad.

Por Margarita Luna Ramos
(Ministra de la Suprema Corte)

Twitter: @margaritablunar
Correo: mbluna@mail.scjn.gob.mx

EL UNIVERSAL

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