En su ley: La Feria

SR. LÓPEZ

Usted, a estas alturas, ya sabe cómo se las gastaba Pepe, el más impresentable primo que tenerse pueda. Ahí le va otra de él, para que confirme la clase de gandalla genético que era. Cuando tenía 17 años, un día, a media tarde, le dijo a sus papás (Agustín y Josefina, tía Jose), que iba a salir un rato. Y efectivamente salió… un mes. Tiempo  que pasó en Acapulco con una gringa viejona, hasta que la señora tuvo que regresar a Boston (él dijo a este menda que era de allá, vaya usted a saber). Cuando volvió, después de que sus papás pusieron patas pa’rriba la morgue, las delegaciones de policía, hospitales públicos y el manicomio, buscando a su crío, este se presentó bronceado y tan fresco, saludando como si hubiera salido media hora. Al saber el via crucis de sus papás, puso cara de sorpresa y dijo: -Les avisé –y sí, sí les avisó-, y luego añadió que el término “rato”, era de extensión relativa: así como un siglo era un instante en la historia del planeta, un mes era un rato en una vida humana promedio. Y aunque usted no lo crea, se calmaron sus papás. No los engañó, ellos entendieron mal. Por eso era cómo era Pepe: sus señores padres no eran gente de luces.

El ciudadano Presidente de la república ha dicho “urbi et orbi” (a la ciudad y al mundo, pues), que el próximo 2 de julio, inicia la construcción de la refinería de Dos Bocas, Tabasco.

Ayer… no, la cosa es delicada, mejor copio de ‘Reforma’ la nota entera, léala con calmita:

“Mal parada quedó ayer la Secretaria de Energía, Rocío Nahle.

Horas después de asegurar que la Administración del Presidente López Obrador ya cuenta con “un documento” que le permitirá iniciar la construcción de la Refinería de Dos Bocas el 2 de julio, la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA) le dio un revés.

La dependencia que dirige Luis Vera Morales aclaró que sólo otorgó una exención que les permite realizar estudios, pero que no se trata de una autorización de carácter ambiental para iniciar la construcción. “Ya nos dieron el documento de poder iniciar la obra Lo que ellos están solicitando son prácticamente cuestiones burocráticas”, dijo primero Nahle en entrevista.

-¿Pero no es para comenzar los trabajos?

-“No. Los estudios son para que nos puedan decir qué trabajos pueden hacer

y cómo los pueden hacer”, aclaró Vera

El proyecto de la nueva refinería en Tabasco aún tiene pendiente la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) que originalmente fue elaborada en 2012 para un campo de perforación con 93 pozos.

Según expertos la exención permite a la Sener y Pemex realizar estudios del tipo de suelo, la vulnerabilidad que tiene a impacto de huracanes, el abasto hídrico y la composición del ecosistema en el predio.

Sin embargo, las dependencias no pueden realizar ningún tipo de obra hasta no contar con autorizaciones de impacto ambiental emitidas por la Semarnat, incluyendo, incluyendo la MIA” (fin de la cita del ‘Reforma’, primera plana de ayer, parte baja).

¿Mintió la señora Secretaria?… pues, no, nomás no dijo completo el asunto. Y a la hora que los renegridos periodistas fifís, filosos como ellos son, le rascaron al asunto, después de la declaración (negación) de la Agencia de Seguridad, Energía y Ambiente (ASEA), a cargo de Luis Vera Morales, pues tuvo que soltar la sopa.

Aquí lo que preocupa es que si así informan al ciudadano Presidente, la cosa está grave. Eso, en el pueblo de mis abuelos de Autlán, se llamaba, “pasarse de listo”. Y no salir a aclarar lo declarado por el Ejecutivo y asumir la responsabilidad por el mal entendido es… no puede decirlo este menda, las palabras de alto octano le son ajenas a su teclado (rima con ‘regaderas’).

No se vale. El que planta la cara es él, el Presidente. El ridículo lo hace él. La gente común, el tenochca simplex que integra al orgulloso peladaje nacional, no entiende de explicaderas: dijo y no cumplió (o sí, dependiendo). En este caso no cumplirá, a menos que apriete tuercas y obtenga a trancas y barrancas, todos los permisos y licencias necesarios… en cuyo caso, entrará más carne al asador de los periodistas (fifís y de los otros). Y cuando no salga en ese plazo ni ese costo: él volverá a poner la cara. No se vale, por donde le busque: no es correcto. El equipo, su equipo, debe decirle la verdad, le guste o no.

Ayer también, el diario ‘El Norte’, publica una carta dirigida a nuestro Presidente, firmada por un tal Guillermo Robles, vecino de la Colonia Villa Montana, San Pedro, Nuevo León, en la que le hace saber que la empresa Chevron acaba de adquirir de Petrobras, una refinería en Texas, con capacidad para refinar 110 mil barriles diarios de petróleo, por 467 millones de dólares, por lo que le sugiere, en lugar de gastarse 8 mil millones de dólares en construir la de Dos Bocas, compre una refinería en Texas, se ponga a refinar de inmediato y por un costo de más o menos 868 millones de dólares (cuatro veces la que compró Chevron, multiplicando por cuatro la capacidad de refinación; cosa discutible, pero siendo tanta la diferencia, valdría la pena revisar la idea; 8 mil millones de dólares frente a menos de 900… está de pensarse). Aparte le hace una observación: en los últimos doce años, nadie en el mundo ha construido una sola refinería… por algo será.

No es nueva la idea. Otros expertos reconocidos la han expresado: no construir, comprar algo que ya esté hecho, hay oferta en el mercado. Mucho más barata y produciendo de inmediato… pero a ver quién se atreve a intentar que se baje del macho. Nadie puede. Cuando la verdad es oficial, la realidad se aguanta. Él, ¡sí señor!, es de los que prefieren morir en su ley.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *