En Texas, el archivo de Gabo “queda en buenas manos”     

 

 

EL UNIVERSAL

MÉXICO, D.F.- Con la venta del archivo personal de Gabriel García Márquez al Harry Ransom Center de la Universidad de Texas en Austin, su legado ha quedado bajo custodia impecable y en la mejor compañía posible, al lado de documentos de Ernest Hemingway, William Faulkner, Virginia Woolf, Jorge Luis Borges y otros autores que el Premio Nobel de Literatura en 1982 tanto quiso, aseguró este lunes a este diario Jaime Abello, director general de la Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI).

Este lunes, en un comunicado, el centro dedicado a la investigación en el área de humanidades de esa universidad estadounidense informó que adquirió el archivo que abarca más de 50 años de la vida y obra del escritor colombiano fallecido en abril pasado en la ciudad de México y que incluye manuscritos originales de 10 libros, la mayoría de ellos en español, desde Cien años de soledad (1967) y El amor en los tiempos de cólera (1985) hasta Memoria de mis putas tristes (2004). Entre esos tesoros destacan los borradores de la novela inédita del autor, En agosto nos vemos, así como más de 2 mil correspondencias, entre ellas cartas de Carlos Fuentes y Julio Cortázar.

El acervo, que podría estar disponible para investigación en otoño de 2015, tras ser revisado y catalogado, también comprende borradores de su discurso al aceptar el Nobel en 1982, más de 40 álbumes de fotos documentando su vida; las máquinas de escribir Smith Corona y las computadoras en las cuales escribió varios de sus trabajos más elogiados; álbumes de recortes de periódicos de todo el mundo que recopilan su carrera, e investigaciones para El general en su laberinto (1989) y una copia mecanografiada de Crónica de una muerte anunciada (1981).

Ese acervo, consideró Abello, “tiene un alto valor documental para entender el taller de creación literaria de Gabo, y hay que verlo como una fracción importante pero no única de su legado, el cual tiene muchos aspectos”.

El escritor, quien fuera amigo cercano a Gabo, aclaró que no participó en las negociaciones, ya que fue un asunto estrictamente familiar, pero celebró que este centro se haya interesado en la adquisición.

“Celebro que así se asegure la mejor conservación, catalogación, exhibición y digitalización de este patrimonio documental, de una manera que lo hará accesible para el público en general y para los académicos no sólo de la propia Universidad de Texas sino de América Latina y el mundo entero. Este proceso confirma el interés universal en la obra y trayectoria de García Márquez”, dijo vía correo.

Pocas ofertas

La noticia sobre la venta del archivo despertó reacciones encontradas entre las autoridades de Colombia y los familiares del escritor.

La ministra de Cultura de Colombia, Mariana Garcés, declaró que para su país habría sido un honor disponer de ese archivo. “Para la Biblioteca Nacional hubiese sido un honor tener los archivos, pero lo que quiero decir es que la de Texas es una universidad con grandes colecciones literarias. Para Colombia es una gran lástima no tenerlo”, dijo, de acuerdo con reportes de agencias internacionales de noticias. Sin embargo, uno de los hijos del escritor, Gonzalo García Barcha, declaró que no recibió ninguna oferta desde Colombia y que el archivo fue vendido por la familia a la universidad, aunque no reveló el precio.

García Barcha comentó que la familia quería que el archivo de su padre quedara en un lugar que tuviese “colecciones similares” para estar “bien acompañado”.

Por su parte, el editor Mario Jursich Durán, de la revista literaria colombiana El Malpensante, lamentó que el gobierno colombiano no gestionara la adquisición. “No se han divulgado cifras, pero es fácil suponer que la factura ronda el millón o millón y medio de dólares. ¿En serio no teníamos esos centavos? ¿En serio tiene más músculo financiero un modesto centro educativo del sur de Estados Unidos? Ahí tienen un buen ejemplo de las prioridades nacionales y de lo poco que le interesa a nuestro Ministerio de Cultura el mejor escritor de la lengua española en el siglo XX”, escribió en Facebook.

En México, donde el autor vivió poco más de 60 años y escribió algunas de sus novelas más icónicas, tampoco se contempló la posibilidad de adquirir el acervo. Rafael Tovar y de Teresa, presidente de Conaculta, declaró este lunes que nunca se planteó platicarlo con la familia ni los herederos lo plantearon. “Creo que estará muy bien custodiado en Austin. No sé los detalles. Sé que están muchos manuscritos, muchos de los materiales, y esa es una decisión personal de sus herederos, que nosotros respetamos”, dijo.

La Universidad de Texas dijo que las negociaciones comenzaron a finales de 2013 y se hizo a través de la Glenn Horowitz Bookseller. De sus planes anuncia la digitalización de partes de la colección para hacerlas accesibles al público, así como la organización de un simposio universitario para explorar la influencia de la vida y obra del autor, esto en otoño de 2015, fecha en la que se prevé abrir el acervo para su investigación.

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