Entre amores y odios

 Los conflictos familiares son complejos porque van colmados de emociones, de sentimientos, resentimientos y culpas.

Leticia Bonifaz
(Profesora Investigadora Centro de Investigación y Docencia Económicas)

Los conflictos familiares son complejos porque van colmados de emociones, de sentimientos, resentimientos y culpas. La familia es vista, en general, como un espacio de paz y armonía, sin embargo, en barandillas y tribunales se puede medir el nivel de desgaste al que pueden llegar las relaciones humanas.
Si del odio al amor hay un paso, del amor al odio también. Además, puede haber odio y amor a la vez. Un sentimiento no excluye al otro.
El “te odio y te quiero” de la canción refleja una situación bastante común que se ve en los casos de divorcio y de manera muy particular en la violencia intrafamiliar. Ésta es a la vez consecuencia y causa. Hay factores que la detonan y secuelas que la manifiestan. Existe una altísima cifra negra que no nos permite conocer realmente la dimensión del problema. Los referentes son las llamadas a la policía, y los datos que arrojan los distintos tribunales y procuradurías.
La violencia intrafamiliar (psicológica, física o económica) no siempre se denuncia porque en ocasiones ni siquiera se asume y cuando se asume, hay miedo e impotencia, acompañado de justificaciones y culpas. A esto se suma la poca confianza en las instituciones. Se tienen documentados casos de violencia contra las mujeres que se denunciaron después de muchísimos años y cuando llegó el “hasta aquí”, fue demasiado tarde.
Al interior del hogar llegan a sufrir violencia los niños, los adolescentes, los adultos mayores y, en general, las mujeres. Son los adultos los que mayores posibilidades tienen de hacer denuncias y no siempre encuentran la respuesta idónea, el cauce adecuado. Los niños y los adultos mayores son los que menos posibilidades de defensa tienen al no poder expresar lo que viven.
El tema de la violencia intrafamiliar se consideró en los orígenes un asunto privado. Hace relativamente poco tiempo que se volvió de interés público. En diversas leyes, particularmente aquellas que protegen a las mujeres y a la infancia, hay diversas medidas preventivas, de contención, de orientación y otras que prevén mecanismos de empoderamiento. Sin embargo, hasta ahora, la solución última es de carácter penal: la tipificación de un delito.
La víctima está atrapada en esta relación de amor/odio. Desea que la violencia termine, pero no necesariamente que el generador de ella acabe tras las rejas, —suponiendo que el proceso penal culmine con una sentencia condenatoria—.
Por esa razón, aunque se tenga la fortaleza para presentar una denuncia, es común que en breve tiempo se desee otorgar el perdón con la esperanza del cambio, aunque la experiencia muestra que pronto se reinicia un nuevo episodio violento. Es por eso que, a veces, el propio ministerio público o el juez cívico, intentan persuadir o disuadir a la víctima.
En algunos Códigos, el legislador, protegiendo a la víctima, puso reglas que impiden que el perdón pueda ser otorgado. Esta decisión no ha logrado siempre consenso entre los especialistas.
Durante el proceso, costoso y largo, el presunto responsable deja de cumplir con los deberes alimentarios y con los que en general tiene para con su familia, provocando con ello daños colaterales adicionales.
La experiencia internacional muestra que pueden dar mejores resultados, en vez de la prisión, las órdenes estrictas que impiden al generador de violencia acercarse a la víctima con sanciones muy severas en caso de incumplimiento. En México, todavía no encontramos el modelo que atienda de raíz el problema y muchas víctimas silenciosas siguen encerradas en círculos que difícilmente podrán romper solas.
La discusión de éste y otros temas relacionados con la familia está incluida en los foros de justicia cotidiana: “www.justiciacotidiana.com” donde se están recibiendo testimonios y propuestas.

vía EL UNIVERSAL

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *