Entre comidas: La Feria

SR.LÓPEZ

Este domingo pasado, nuestro Presidente encabezó la ceremonia luctuosa por los asesinatos de Madero y Pino Suárez, en Palacio Nacional. Casi toda la audiencia fue de militares (al menos eso se vio en la televisión).

En su discurso refrendó el gran respeto que tiene por don Pancho. Dijo varias cosas interesantes: su gobierno ha ‘retomado’ los ideales democráticos del expresidente Madero, no solo por convicción o humanismo “sino también para afianzar los cambios con el respaldo de la gente, evitar retrocesos y resistir ante cualquier reacción conservadora” (…?), y agregó una frase enigmática, críptica, por decir lo menos:

“No podemos soslayar la bella y, al mismo tiempo, dolorosa lección del maderismo, recordemos, democracia sí, pero justicia social también… con el triunfo de nuestro movimiento, durante la elección del primero de julio de 2018, quedó demostrado que el poder dimana del pueblo”.

¿Será que al prócer le faltó ‘justicia social’ en su ideario?… y la relación con las elecciones del 2018, no se entiende (en buen plan, sin ganas de irritar a nadie), pero ¿qué símil puede haber entre una pacífica elección organizada por la ciudadanía -el INE-, y un alzamiento armado como el protagonizado por Madero y compañía?… y también: ¿Morena es ‘movimiento’?… uno pensaba que es partido. Pelillos a la mar. El discurso político hace mucho y particularmente entre los de la 4T, no tiene que ser sesudo, basta que suene bien (a sus oídos de ellos), por eso repiten sin cansarse las mismas palabras: derecha, conservadores y su florilegio de insultos selectos: fifí, hipócrita, manipulador, saqueador, etc.

Tal vez acomode recordar algunos párrafos sueltos de una conocida obra (al final le digo cuál y quién es el autor):

Página 119: “(…) considera como enemigos a los que pueden entorpecer sus proyectos, y amigos a todos los que le ayudan (…) no vacilará (…) en perdonar a sus enemigos desde que capitulen; en perseguir a sus amigos cuando constituyan un estorbo para sus fines; en engañar a la Nación”.

Página 120: “(cuando) el jefe de ese movimiento se haya investido de poderes (…) omnímodos, y como a ese jefe (…) debe la Nación el triunfo anhelado, resulta que deja al frente de sus destinos al mismo jefe con los mismos amplísimos poderes”.

“El hombre que llega al poder en estas circunstancias, se encuentra por consiguiente, investido con los poderes más amplios que pudiera desear, afianzados por la simpatía del pueblo y su inmenso prestigio”.

“(…) en la mayoría de los casos sucede que esos afortunados (…)  una vez obtenido el triunfo, se sienten embriagados por la victoria y mareados por la adulación, y olvidan las promesas que hicieron a la Patria, y olvidan que sus éxitos los debieron a la fuerza de los principios que proclamaban; a la fuerza de la opinión pública y a la ayuda del pueblo”.

Página 121: “(…) cuando el afortunado (…) que llega al gobierno de ese modo, tiene gran tacto, y respetando la forma va estableciendo su poder absoluto por medio de una red de funcionarios que le son adictos, y que se extiende invadiéndolo todo (…) va usurpando una a una todas las funciones del poder (…)  y oprimirá a su patria cada vez más, sin que ésta pueda darse cuenta de ello, pues habrán desaparecido los que podrían guiarla; tanto sus escritores, sus pensadores como sus caudillos, habrán sucumbido ante las seducciones del nuevo César o habrán caído bajo el peso de su espada omnipotente”.

“No es grandeza de alma lo que se necesita para seguir esa conducta, sino astucia, paciencia, hipocresía”.

Página 126: (Bolívar dijo) “La Nación cuya existencia depende de un solo hombre, no puede tener vida duradera”.

Página 127: “(…) es fácil seducir a la mayoría; en cuanto a la minoría (los pensadores, los escritores, los estadistas), todo se reduce a saberse deshacer de ella aprovechando la época de entusiasmo y proceder con gran habilidad y paciencia, resultando que cuando la Nación quiera darse cuenta de ese hecho, será porque todos los ciudadanos rectos, dignos e incorruptibles que podrían servirle de guías, han desaparecido, ella misma se encontrará maniatada a los pies del ídolo elevado por sus propias manos”.

Página 129: “Por este motivo se ha descrito gráficamente la política (del afortunado) en dos palabras: ‘pan o palo’ y el notable tribuno y escritor, Ing. Francisco Bulnes, la ha condensado en su célebre frase ‘El mínimum de terror y el máximum de benevolencia’”.

“(…) lo que siempre (le) ha importado (…) es que no se opongan a su política personal, ha sido sumamente tolerante en cuestiones de principios, y con los brazos abiertos recibe en sus filas a liberales y conservadores, y ha puesto en vigor la política de conciliación (…)”

¡Nooo!… no sea mal pensado, no es un escrito de algún fifí intelectual orgánico de la ‘derecha’ o de los ‘conservadores’, atacando a nuestro Presidente, Andrés Manuel López  Obrador, ni es un libro contra Morena, la 4T o su ‘revolución pacífica’, no señor, sino parte del análisis de la personalidad y modo de hacer política del dictador Porfirio Díaz, que contiene un libro de 357 páginas que se titula ‘La sucesión presidencial en 1910’, editado en 1908, escrito por Francisco I. Madero.

Vale ese examen sobre Díaz, para aquellos tiempos, no en estos. Ahora en tiempos de redes, celulares con video y gente mucho más informada, ahora en tiempos de una robusta prensa que puede escribir desde Timbuctú y llega al instante el texto al teléfono de millones de tenochcas digitalizados, ya no es tan fácil.

Lo que llama la atención es que quien abjura y maldice a la mafia del poder se vaya a presidir un gran acto de la CTM, el más acabado ejemplo del corporativismo del PRI, con el que se tuvo con bozal a millones de obreros durante decenios, casi un siglo… y antes, con el otro movimiento obrero recientemente aparecido, el de Pedro Haces, expriista reciclado como morenista.

Uno esperaría que el papel de prócer y reconstructor patrio fuera de tiempo completo, no a ratitos, entre comidas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *