Escoger enemigos: La Feria

SR. LÓPEZ

La prima Pepa -del lado materno toluqueño-, era inteligente como ajedrecista ruso y bailaba como Ginger Rogers, lo que disimulaba que era de físico normal tirando a fea. En esos tiempos de televisión en blanco y negro, a sus 26 de edad era oficialmente solterona, a pesar de lo noviera. Una vez, se organizaba la boda de su hermana menor con un doncel sinaloense y buscaban un hotel en el que alojar a la familia del novio. Sus papás, sus hermanos y ella, a la mesa del comedor, hacían una lista de posibles hoteles, Guía Roji y Sección Amarilla en mano (entonces las cosas se hacían a pelo), y tío Daniel, su papá, propuso uno que quedaba cerca de donde sería la fiesta, pero Pepa atajó: -Ese no, son cuartos muy chiquitos –se congeló la escena, ella enrojeció intensamente, tío Daniel carraspeó y murmuró: -Sí, sí… ese no –mientras se oía cómo se achicharraba el pelo de Pepa. Ya ni modo.

Muchos analistas coinciden en que Andrés Manuel López Obrador arrasó en los comicios del 2018, porque a su ‘voto duro’, cercano a los 16 millones, se sumó una masa de 14 millones de votos de la clase media. Han corrido ríos de tinta (no es cierto pero acomoda la frase), explicando que fue por esperanza, por decepción, por castigar a los otros partidos.

Por lo que haya sido, ganó con 30 millones 113 mil 483 boletas a su favor y sus tres contrincantes ni sumando sus votos lo alcanzaban. El tenochca simplex, ante los rotundos hechos se olvidó de explicaciones. Arrasó legalito. Punto redondo.

Sin embargo, ayer en su madrugadora desde el Salón Tesorería de su casa (Palacio Nacional), el Presidente -sin referirse a él, por esa su modestia que lo caracteriza-, explicó a nosotros los del peladaje:

“Una clase media manipulada fue la que permitió el fascismo de Hitler. En Chile, el golpe de Estado contra el presidente Allende, fue respaldado por la clase media. La clase media de Chile no informada apoyó a Pinochet. La clase media, ya lo dijimos, manipulada, no informada, respaldó a Huerta (Victoriano) en el asesinato al presidente Madero”, (sic, así habla, no se aceptan reclamaciones).

Los furiosos ataques con que obsequia a la clase media desde el día siguiente a los recientes comicios, aclara que confía en la lealtad del pobrerío nacional y atribuye los 9.2 millones de votos menos que cosechó respecto del 2018 (el 30.58% menos), a la clase media, manipulable y mal informada.

Queda en un arcano imposible de conocer, cómo la clase media en 2018 no era manipulable, estaba bien informada y por eso votó por él, para tres años después, escamotearle su voto y pasar a ser una despreciable media clase igual a la que permitió llegar al poder a Hitler, Pinochet y Huerta.

Eso se llama darse un balazo en el pie: no faltará algún malqueriente de él, de Morena y la 4T, que acepte el planteamiento presidencial para afirmar que la numerosísima clase media que votó por su sacra persona en 2018,  era un conjunto de bichos mal informados y manipulados como los que treparon a Hitler, Pinochet y Huerta; cuando la intención del Presidente es nada más establecer que los de clase media que lo abandonaron en estas elecciones, son de lo peor.

Las afirmaciones presidenciales hacen agua por todos lados:

Tildar a Hitler de fascista es ignorar del todo lo que es el nazismo, que coincide con el fascismo solo en el talante totalitario. Decir que a Hitler lo apoyó la clase media es desconocer absolutamente la historia: a Hitler, al Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán, el Nazi, lo financió y apoyó la élite económica alemana, contra la voluntad popular que nunca votó mayoritariamente por él; lo que consiguió Hitler fue resultado de alianzas parlamentarias y haber sometido a los legisladores opositores con violencia física y asesinatos, hasta obtener la aprobación de la Ley Habilitante del 24 de marzo de 1933, que desapareció al poder legislativo y le entregó el poder total a Hitler. Mala cita la del Presidente… minoría de votos… alianzas parlamentarias… amagos y persecución legal a opositores… ahí la dejamos.

También es un desatino achacar a la clase media chilena la caída de Allende y el ascenso al poder de Pinochet; los Estados Unidos y una fracción del ejército chileno, tiraron a Allende a bombazos. Pinochet siempre enfrentó una firme y hasta heroica oposición de las clases medias a su régimen militar, con millares de reprimidos, encarcelados y ejecutados. Y cuando quiso validar su permanencia en el poder ocho años más mediante el referendo del 5 de octubre de 1988, la clase media y alguna parte de las clases desprotegidas, votaron masivamente (60%) por el “No”, cosa que el diario ‘La Nación’ puso en un titular demoledor: “¡Corrió solo y llegó segundo!”, resultado de que Pinochet tenía suficiente fuerza para mantenerse en el poder, pero no la suficiente como para destruir a la oposición. Y, otra vez, mala cita presidencial… a Pinochet lo derrotó un frente común en que se unieron todos, socialistas y demócrata cristianos, obreros y clases medias.

Tampoco se ajusta a la realidad lo dicho por el Presidente sobre Huerta y la clase media. No solo la clase media estaba que trinaba contra el presidente Madero, todos estaban con los pelos de punta y furiosos por su ingenuidad y pasividad. Así, fueron militares, no las clases medias, los que se complotaron para derrocar a Madero, firmando el ‘Pacto de la Embajada’ (o ‘Pacto de la Ciudadela’), el 18 de febrero de 1913, en la sede de la legación yanqui con el apoyo entusiasta del embajador Henry Lane Wilson. Huerta derrocó a Madero, lo asesinó y se sentó en La Silla y don Wilson planteó a su gobierno reconocerlo como Presidente de México, pero casi se vomita cuando su propio presidente, Woodrow Wilson, rechazó reconocer a Huerta y al él lo quitó de embajador el 17 de julio de 1913. Nada que ver tuvo la clase media.

El 70% de la población se considera clase media (41% de los hogares según el Inegi). Si fuera cierta su perfidia, más le vale al Presidente aprender rápido a escoger enemigos.

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