¡Esos son logros!: La Feria

SR. LÓPEZ

Tía Lola -de las de Toluca-, era más desconfiada que una novicia en un cuartel y por lo mismo se quedó soltera. De todo recelaba, todo le parecía sospechoso, la puerta de su casa tenía cinco cerraduras, cadena con candado y tranca; todas las ventanas con reja por fuera y por dentro. Se movía en su coche con chofer y una de las ‘muchachas’ de su casa, sentada al lado de ella, atrás, pues aunque el buen Juanito era el chofer de su casa desde que era bebita, nunca se sabía qué intenciones podía tener ‘ese hombre’… y siempre la seguía un taxi, por si las dudas. Tía Lola heredó terrenos, casas y edificios de su papá y su mamá, pero perdió la mayoría porque no hubo Dios que la hiciera aceptar las inmobiliarias a cuyo nombre estaban no pocas, diciendo que le parecía muy raro eso de que las propiedades estuvieran a nombre de empresas y no iba a pagar impuestos dobles. Bueno, para irla pasando tenía y el impresentable primo Pepe, de mil amores, le quitó el problema de las inmobiliarias. El abuelo Armando decía: -Lola es lela -algo de cierto había.

Primer acto: el Presidente de la república señalando con dedo flamígero y apretando las mandíbulas hasta reventarse la tapa de las muelas, anunció que el Puerto de Veracruz fue concesionado a una empresa particular por cien años: -¡Ni Porfirio Díaz! –dijo.

Acto dos: alguien le dice al Presidente que esa empresa es propiedad del gobierno federal mexicano.

Acto tres: el Presidente, con el dedo en llamas y echando espuma por la boca, afirma: -¡Es un engaño, una simulación!… hay que buscar que se revoque ese contrato.

¿Cómo se llamó la obra?… ‘Los monólogos de la matutina’.

La interpretación chaira de esto es que el Presidente sabe bien que la Administración Portuaria Integral (API) de Veracruz, S.A. de C.V., es una empresa paraestatal y tan lo sabe que por eso dijo que la revisión del acuerdo es necesaria porque si bien el Gobierno es accionista de las API, la administración corresponde completamente a particulares, aunque -no le han dicho-, todos los empleados de la API son funcionarios públicos… nombrados por el gobierno federal (la SCT); pero, está bien, que se revise eso porque el ojo de lince del Presidente detecta desde lejos que la figura de empresas paraestatales mancilla al Estado, no es la más eficiente ni garantiza nada. Muy bien…

Ojalá no le dé un síncope al C. Presidente cuando sepa que también tiene que revocar las APIs de los puertos de Altamira, Coatzacoalcos, Ensenada, Guaymas, Lázaro Cárdenas, Manzanillo, Mazatlán, Progreso, Puerto Madero, Puerto Vallarta, Salina Cruz, Tampico, Topolobampo, Tuxpan… y una muy cerca del corazón del Ejecutivo, la de Dos Bocas (¡ah! y la de Acapulco, que esa sí está concesionada, para que vea, señor Presidente, le ayudamos).

Después de destrozar la administración de los puertos del país, porque lo importante es que ni parezcan empresas (eso de ‘S.A. de C.V.’ es una afrenta capitalista al liberal honor patrio), por congruencia el Presidente deberá seguirse de frente y sin retoque con las demás empresas paraestatales que son engaños y simulaciones, como bien prueba que sean sociedades anónimas de capital variable: Notimex, Agroasemex, Seguros de Crédito a la Vivienda, Diconsa, Liconsa, Exportadora de Sal (poderosísima), Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, Fonatur, y las otras que le apetezca fumigar de las 198 entidades que forman el sector paraestatal del gobierno federal, según las enlista el Diario Oficial de la Federación.

Ya en ocasión propicia se podrá estudiar por qué se hicieron las empresas paraestatales y las negras intenciones que tenían todos los anteriores gobiernos para permitir semejante barbaridad. Da para película: ‘El Santo contra las empresas vampiro’, taquillazo.

Lo importante, a ver si vamos entendiendo, es poner las cosas en su sitio: todo debe depender directamente de las secretarías del ramo que les toque y de la sacrosanta voluntad presidencial, que para eso nos lo mandó la Divina Providencia. No importa si el berenjenal burocrático paraliza al país. El punto es dejar muy claro que todos, todos, los gobiernos anteriores fueron una birria.

Ya en estas, esperemos con alborozo que el señor Presidente se dé un tiempecito para recapacitar en lo absurdo de la existencia de Pemex, que a fin de cuentas se quedó de dueño del petróleo del país, y ojalá disponga pronto que el petróleo y el gas se administren mediante consultas populares, que es lo mismo que esperemos decida hacer con la CFE, que es muy antidemocrático que la tarifa la fijen sin la autorización de nosotros los del pueblo bueno. ¡Transforme, señor Presidente!

Mientras, continúa la cosecha de éxitos de la 4T:

El Poder Judicial ordenó cancelar la orden de aprehensión contra el dueño de Altos Hornos, Alonso Ancira, por la venta de la planta Agronitrogenados, porque el delito, si se cometió, está prescrito. ¡El que sigue!

También el Poder Judicial concedió el amparo definitivo contra las disposiciones cavernarias de la Secretaría de Energía, bajo la responsabilidad (es un decir), de doña Nahle: las plantas eólicas podrán seguir funcionando. No se violarán los contratos. ¡Otro logro!

El jefe de la Oficina de la Presidencia, Alfonso Romo, ayer, en la Asamblea Anual de la Cámara de la Industria de Transformación de Nuevo León, criticó al gobierno federal por falta de cultura ‘motivacional’ y creatividad: -“(…) si esta cultura existiera en el Gabinete, México sería otro” –sentenció.

Y apenas el 6 de agosto, Víctor Toledo, titular de la Semarnat, dijo: -“(…) “no podemos idealizar a la 4T, es un gobierno lleno de contradicciones brutal (…) la 4T como un conjunto claro y acabado de objetivos no existe”.

Sí, damas y caballeros, la goliza de la 4T continúa: casi 60 mil muertos por la pandemia, otro tanto por la inseguridad pública, la economía en crisis desde antes del Covid-19… y un video filtrado que prueba que alguien entregó montones de dinero a unos funcionarios. No se distraiga nadie: ¡esos son logros!

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