Ex delegado en Tlalpan, destructor ecológico

Ciudad de México. La delegación Tlalpan procederá a la demolición de tres casas, ubicadas en el paraje La Rufina, y denunció penalmente a sus propietarios por el daño ambiental causado al terreno, donde está prohibida la edificación de inmuebles.

Según información del área jurídica, sus dueños son el ex delegado de Tlalpan Higinio Chávez; el ex director de Servicios Urbanos de la demarcación Eloy Fuentes, y presuntamente el diputado federal por el 14 distrito, Carlos Hernández Mirón.

Los dos primeros ya fueron notificados del procedimiento, tienen hasta el 21 de octubre para interponer un juicio de nulidad o amparo. De no proceder, el 28 de octubre deberán demoler el inmueble o lo hará la delegación y cobraremos un proceso coactivo fiscal.

Hernández Mirón, quien ha negado ser el propietario de uno de los inmuebles, no se ha apersonado como dueño, pero tiene hasta el 12 de octubre para interponer algún recurso legal y el 19 para demoler, pues la notificación y verificación se hizo el 21 de septiembre, señaló el informante.

A la fecha, ni el Tribunal de lo Contencioso Administrativo ni algún juzgado administrativo ha notificado de algún recurso. En los primeros días de noviembre estaríamos demoliendo esas casas. No hay marcha atrás, a menos que un juez lo ordene, lo cual confiamos no suceda porque se violó el uso de suelo, aseguró.

Dicha conducta es sancionada en el Código Penal local con de tres a nueve años de prisión y hasta 5 mil días de multa (365 mil 200 pesos), que aumentarán en una tercera parte por tratarse de uso de suelo de conservación, de acuerdo con el artículo 343 bis.

A lo anterior se agregan de 6 meses a 5 años de prisión y hasta 2 mil días de multa (146 mil 80 pesos) por extraer suelo o cubierta vegetal, y hasta 9 años de cárcel y 3 mil días (219 mil 120 pesos) a quien cambie el uso de suelo forestal, según el Código Penal federal, sin considerar quepodría tipificarse ecocidio, lo cual es un delito grave, alertó.

La zona arbolada de la carretera Picacho-Ajusco esconde la finca y las casas estilo chalet construidas hace ocho años, de acuerdo con lugareños. Una pequeña brecha de camino de lodo y terracería es el único acceso para llegar al lugar.

Luego de pasar seis viviendas construidas de cartón, lámina, madera y plástico, al lado izquierdo de la vereda, se levanta a unos 500 metros un chalet, con área de descanso, palapa y sala de jardín, custodiada por dos perros que impiden acercarse a la malla ciclónica.

La propiedad es de Flores, quien presentó un contrato privado con reserva de dominio, donde se asienta que el ex delegado Chávez le vendió el terreno de 2 mil 800 metros, el cual no es válido para la construcción realizada, según el área jurídica de la demarcación.

Metros adelante está otra casa en obra de piedra de dos niveles, sobre un terreno de 2 mil 500 metros, que parece abandonada y, según lugareños, es propiedad del diputado Carlos Hernández.

La finca de Chávez, sin embargo, no tiene comparación. Está valuada en 16 millones de pesos; cuenta con una casa de tres niveles, estacionamiento para seis autos, salón de fiestas y terraza-bar; y en sus jardines hay un temazcal, un spa con vestidor, un estanque artificial y caballerizas.

El agua que utilizan proviene de un manantial natural al que se conectó de manera irregular; cuenta con fosas sépticas y plantas de luz.

Vía La Jornada

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