Fideicomisos

JOSÉ ANTONIO MOLINA FARRO

“Quien defiende a los fideicomisos defiende la corrupción”

AMLO

“¡A favor, cabrones!” Así gritó en el pleno la senadora de Morena Lucía Trasviña, al aprobarse la eliminación de 109 fideicomisos, por un  total de  68  mil millones de pesos. Ifigenia Martínez y Germán Martínez Cázares, fueron los únicos senadores de Morena que rechazaron la orden del presidente. Destaco el posicionamiento del PT, aliado de Morena, de inspiración maoísta, que apoyó la permanencia de 35 fideicomisos, entre ellos el Fonden y Financiera Rural, por 21,700 millones de pesos, aunque Claudia Guerrero del periódico Reforma, nos dice que este posicionamiento obedece a su exigencia no cumplida de la entrega directa de recursos para sus Centros de Desarrollo Infantil, así como candidaturas para 2021.  Legisladores de Morena los acusaron de traición al presidente. Para algunos enterados la discusión sobre los fideicomisos es ociosa, pues su destino se decidió el día que AMLO leyó sus 100 compromisos de gobierno en el Zócalo; Carlos Puig nos recuerda: “se cancelarán fideicomisos o cualquier otro mecanismo utilizado para ocultar fondos públicos y evadir legalidad y transparencia”. También hace días AMLO habló de  “eliminar estas lacras, estos fideicomisos y utilizar ese dinero en beneficio del pueblo de México”.  Advirtió, además, que se procederá contra quienes hayan cometido ilícitos, esto es, primero extingue los fideicomisos y ahora los va a auditar. Arturo Herrera, Monreal y Delgado  cual fieles apóstoles se sumaron al coro, faltaba más.

Abrigo la convicción de que aun desaparecidos los fideicomisos, la discusión no es ociosa, por las funestas consecuencias para el país; la indiferencia es complicidad, así como observar en la comodidad de la neutralidad el desmantelamiento institucional, la recesión económica, la destrucción del  Estado de derecho, el secuestro de la Suprema Corte, el INE, el TEPJF, la fractura del tejido social, las dádivas clientelares, la militarización del país, etc. Es imperativo contribuir a generar consciencia sobre una más de las decisiones absurdas, irracionales y disparatadas de la 4T, que afectan severamente el desarrollo  nacional. Los fideicomisos son el instrumento que por excelencia garantizan fines expresamente convenidos. Operan con reglas de operación y son los más auditados. Son un complemento del Presupuesto de la Federación, a salvo de decisiones políticas coyunturales y con presupuestaciones multianuales que permiten dar continuidad a los proyectos. Algunos de ellos reciben recursos de instituciones nacionales e internacionales que exigen transparencia y fiscalización. Sin estos fideicomisos no se tendrá un mecanismo para administrar y recibir donativos. Sergio Sarmiento dice, “El fideicomiso del CIDE es un ejemplo de los beneficios que se perderán. Aunque es una institución pública el gobierno no aporta recursos…el fideicomiso recibe recursos de instituciones nacionales e internacionales”. Hay que decir que al desaparecer los fideicomisos, sus recursos se convierten en extraordinarios y, por ende, se utilizarán discrecionalmente por Hacienda. La intención es clara, en el caso de que los recursos se utilizaran efectivamente para apoyar a estudiantes, científicos, damnificados, productores del campo, etc. el presidente los entregará personalmente y así ganar más adeptos. Egocentrismo y proyecto político, con vistas al 2021.

El 60% de los recursos de todos los fideicomisos son manejados por el Conacyt. María Elena Álvarez-Buylla directora general del Conacyt dijo que  “hubo transferencias al sector empresarial multimillonarias” y que “más del 40% de los recursos del Conacyt se transfieren al sector privado empresarial, esto es, desviación de recursos públicos al sector privado por 15 mil millones de pesos entre 2013 y 2018”… Además, “fueron transferidos 26 mil millones de pesos a privados a través del Programa de Estímulos a la Innovación”. Claro está que sin demostrar irregularidades ni fines o propósitos de las transferencias. De acuerdo a Arlequín del periódico El Universal, la directora del Conacyt dio una patada al pesebre, pues “en el anterior régimen neoliberal, antes de hacer ciencia revolucionaria recibió 17 millones 228 mil 714 pesos provenientes de fideicomisos con los que se financiaron varios de sus proyectos de investigación entre 2003 y 2015, es decir en regímenes panistas y priistas”.

De acuerdo a versiones académicas y empresariales, existen  asociaciones público privadas y convenios de investigación, donde los recursos públicos recibidos se potencializan en una proporción muy superior, para capacitar y formar a jóvenes investigadores, generar conocimiento, empleos, ingreso y producción. No dudo que haya fideicomisos opacos y en manos incompetentes, sin embargo hay que erradicar el mal, pero sin matar al enfermo.  Pero ésta es una práctica constante del presidente. Lo más sensato hubiese sido analizar caso por caso, desaparecer lo que tuviera que desaparecer y conservar lo que hubiese que conservar. Desaparecen 61 fondos del Conacyt para ser consolidados en un solo  fondo fiduciario que, según la directora de Conacyt,  “permitirá una mejor fiscalización, eficacia y transparencia”. Es deseable, pero ¿Cómo lo van a instrumentar y operar? ¿Bajo qué reglas de operación más eficaces que las ya existentes? La opinión de 700 investigadores nacionales e internacionales es que la medida condenará al país a décadas de atraso, dejará de pagar cuotas y membresías a organismos internacionales, dejaremos de participar en foros, congresos, talleres, intercambio de investigadores y se cancelarán oportunidades de desarrollo profesional a estudiantes talentosos. México se aislará del ámbito internacional justo en la cuarta revolución industrial, la industria 4.0, la digitalización, la robotización, la inteligencia artificial, el internet de las cosas…pero ya sabemos, para la 4T la ciencia es neoliberal. Deseo equivocarme. El tiempo lo dirá.

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