Flojitos y cooperando: La Feria

SR. LÓPEZ

Ya vamos librándola. Navidad quedó superada, indigestiones y congestiones de bebidas de esas que aligeran las penas, son un recuerdo borroso ante la brutal realidad de los estragos de la noche ‘terribilis’ del Año Nuevo. ¡Fuerza!, que no se diga que la raza de bronce no puede con eso y más.

Como esta Feria es la primera del año 2020 (roguemos al Buen Dios no se ponga de moda eso de decir 20-20), este menda considera prudente un acto caritativo de optimismo tecleado.

Esperemos alborozados que a más tardar en marzo tengamos ya dos partidos políticos más, el de doña Margarita Zavala (‘México Libre’, parece que se va a llamar, suena bien), que sin prejuzgar podemos considerar que será de derechas (si algo significaran aún esas referencias topográficas al referirse a ideologías); y el que han ido tejiendo los maestros del país cuya maternidad se atribuye a la Elba Esther Gordillo (que todo indica llevará por nombre ‘Redes Sociales Progresistas’).

Buena falta hacen al país partidos políticos nuevos que vengan a ventilar el aire tan cargado y fétido de nuestra política como está (como de piquera en la que se bebió y fumó toda la noche, jugando póker con barajas marcadas, con las ventanas cerradas y dos parroquianos dormitando sobre sus vomitadas… así estamos y si duda, revise algunos personajes que están entre los diputados y senadores y que en cualquier otra circunstancia estarían en galeras a cadena perpetua).

Uno de esos nuevos partidos, el de doña Margarita, sin ruido ni bulla se ha ido armando; han sido cuidadosos con quien invitan, parece que no van nada mal y anticipo que será una sorpresa de esas que causan eructo con flatulencia simultánea. El ninguneo que le han recetado a doña Zavala potenciará su capacidad de dar mucha lata, porque las convicciones son algo que ya no sabe manejar algo así como el 85% de nuestros políticos (ya quedamos que esta Feria va en tono optimista).

Lo previsible (origen es destino… ¿será cierto?, quién sabe, pero suena bien), es que el partido México Libre, adopte de inicio una postura de oposición a ultranza. Y eso rinde frutos. Parece que no, pero sí. Y más cuando esa postura es resultado de sólidas convicciones: nuestros políticos (no todos, siempre hay excepciones muy respetables), nuestros políticos, repito, no saben lidiar con gente que dice lo que piensa y hace lo que dice: las convicciones las suponen siempre una vulgar estrategia, porque así las usan ellos. Doña Margarita y su partido pueden hacer la gran diferencia con la derecha (?) que hoy padecemos y no será raro ver que cambien de partido algunos panistas decentes que todavía quedan. Veremos.

México tiene mucha gente y mucha gente para todo. Hay del chairo frenético al más exquisito intelectual, pasando por nosotros los del peladaje estándar, al que le viene al pelo aquello de Rigoleto: “La donna è mobile/ qual piuma al vento/ muta d’accento/ e di pensiero”; nomás que cambiando lo de ‘donna’, por elector (para nuestro caso): El elector es voluble/ como pluma al viento/ cambia de palabra/ y de pensamiento.

Y por lo que toca al partido RSP, nace como lo que es: un trabuco dirigido por gente que sí le sabe, aparte de la Maestra, y gente que trae ganas de ya hacer valer su peso político (enorme). Si uno perteneciera (ni lo mande Dios), al partido Morena, que todavía no es partido, estaría muy preocupado, porque si siguen como van y nada permite abrigar que cambien de estilo, van a necesitar reforzarse para las elecciones intermedias del 2021… y ahí va a estar muy sosiega, tejiendo chambritas doña Elba (pero chambritas con alambre de púas), que la señora no se espanta de nada y menos ahora que ya paladeó la hiel de la imperdonable persecución presidencial, máximo error del sexenio del Peña Nieto, que si pensara (es una suposición), jamás hubiera cometido esa canallada y con un poquito de suerte hubiera terciado la banda presidencial a José Antonio Meade.

Por su lado Mexico Libre, aglutinando a gente bien definida con ideas muy suyas. Por el otro, RSP, ya con una masa incalculable de seguidores, convencidos desde hace décadas de lo que son y representan. Que se preocupen los partidos cascajo y entre ellos el PRI, que cada vez más parece satélite de Morena, y cada vez tiene más cerca la lumbre en los aparejos (Genaro García Luna puede poner su dedo leproso sobre varias cabecitas que terminarían de hacer talco el prestigio del tricolor que no merecía fin tan triste, olvidada su ideología, arrumbados sus principios, abandonado por sus mejores).

Un peligro se cierne sobre el horizonte nacional: si de veras se obliga a los sindicatos a realizar elecciones libres y secretas, el Presidente va a enfrentar chubascos inesperados e imprevistos que quién sabe si pueda capotear Luisa María Alcalde: por más inteligente que sea, por más firmes que sean sus convicciones, por más adoración que tenga por el Presidente de la república, no es fácil enfrentar a correosos profesionales, cada uno con su propio saco de mañas y todos con el recurso último del carrusel de huelgas o ya a las desesperadas, la huelga general. Esa gente no le teme a nada, ni a los toletazos, ni a los balazos, ni a la cárcel ni a las fosas de cuneta: están hechos a marro y se han fajado con Secretarios de Trabajo de su calibre, saliendo siempre airosos; tres muestras: Porfirio Muñoz Ledo, Adolfo López Mateos y Arsenio Farel Cubillas.

Se desea a nuestro Presidente (o sea, a México), que tenga un magnífico año. Ojalá y se fajen los pantalones sus cercanos y le identifiquen que La Silla presidencial tiene mecha y está encendida. Ojalá, sinceramente, todo discurra bien, pero el presupuesto 2020 no augura nada bueno, los campesinos van a brincar, los indígenas, también; en el Istmo las cosas están como agua para chocolate; el sistema de Salud, diga lo que digan, va mal, muy mal, babas aparte; los maestros están afilando charrascas. Y récele: los partidos actuales, Morena el primero, no van a seguir flojitos y cooperando.

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