Furia alegre, concierto de Calle 13 en México

GMX

 La lírica pesada de calle, la rima de militancia social y los sonidos del rap, reggae, ska, ragaetón y rock, entre otras tinturas de folclor, fueron el escenario de un acto, más que politizado, de catarsis colectiva a favor de “los derechos humanos y la justicia”, virtud-derecho que fue recordada en varios momentos del concierto de la puertorriqueña Calle 13, combo que sintetiza la urbanasonorización contestataria de América Latina.

El acto, la noche del sábado en el Palacio de los Deportes, fue un encuentro de miles de escuchas con músicos “cojonudos” que usan el micrófono para gritar, para denunciar… en este caso, algo “que trasciende fronteras”: el caso Ayozinapa, como lo dijo el cantautor del grupo René Pérez Residente, minutos antes de subir a la tarima, su plataforma predilecta de activismo.

En tiempos de tuits y hastagh, Calle 13 es líder de opinión por conocer a la piedra filosofal de la comunicación masiva: la Internet. Pocos se manejan con tal dinamismo propagandístico a través de las redes sociales como ellos. Lo que tocan lo hacen viral. Lo consta sus millones de seguidores en la red.

El dueto iniciado por los hermanos René Pérez Joglar y Eduardo Cabra Martínez, y la media hermana de ambos, Iliena Cabra, y que ahora es excelente combo, “brindó por el aguante de los mexicanos” por el caso de Ayotzinapa.

Con su corillo, como se le dice en Puerto Rico a un grupo de amigos, preparó un coctel de celebración con muchas probadas de activismo: en toda la presentación se escucharon los conteos del respetable; del uno al 43 para finalizar con: “justicia” y “no están solos”.

“¿Cómo estar en una tarima y no decir sobre las injusticias sociales?”, dijo Residente minutos antes de subir al tablado y convertir su concierto en un acto “por los derechos humanos y la justicia”, al presentar en el escenario a familiares de los desaparecidos y darles varios minutos para que se expresaran.

“No queremos que algunos de ustedes sea el número 44”, dijo una de las madres de los desaparecidos cuando permanecieron en el proscenio.

Fue “Una fiesta de locos, un baile de los pobres -aludiendo al nombre de sus dos primera rolas de la noche- una erupción colectiva que se reflejó en los brincos, en la furia alegre, en el encabronado grito de “Uno, dos, tres, cuatro… hasta el número 43”, como el de la playera del cantante Residente de la selección mexicana de futbol con la leyenda Ayotzinapa.

“Vamos a tocar este tema que lo escribí pensando en todo lo que tenemos que aguantar. Así que esta noche brindamos por el aguante”, dijo René antes de ofrecer la rola El Aguante, disparo de adrenalina para su gente, que también gozó de buenos gráficos en dos pantallas gigantes y de un grupo de graffiteros desarrollando sus creaciones in situ.

El corillo chilango de los boricuas disfrutó de No Hay Nadie Como Tú -forma de Calle 13 de ver al amor en el contexto de las desigualdades-, y Cumbia de los Aburridos, que animó a la gente a abrazarse a petición de Residente, que insistía: “No soy de acá. Soy boricua y los apoyo de todo corazón; es completamente genuino”.

Invitaron a las tablas al guitarrista estadunindese Tom Morello, conocido como miembro de la influyente banda de rap core Rage Against the Machine y de la no menos importante Audioslave.

Morello ejecutó con los boricuas el tema Multi Viral, que da nombre a su reciente disco y cuyas letras fueron escritas alimón con el fundador de WikiLeaks, Julian Assange, que se unió a la lista de figuras que han colaborado con los puertorriqueños, como Eduardo Galeano (escritor que les dio espaldarazo al dar el intro del álbum Multi Viral), Silvio Rodríguez, Rubén Blades, entre otros.

Calle 13, por medio de la rima, dejó el pulso en línea. Mientras, Tom Morello hacía riffs con los dientes, lo que hizo que su guitarra se volteara para mostrar un 43 dibujado con un marcador en una hoja blanca.

Al concluir la rola, Residente, convidó el micrófono a los padres de Ayotzinapa. Morello y Calle 13 interpretaron Killing In The Name Of, clásico de Rage Against The Machine. También Ojos de color Sol, cuya colaboración de Silvio Rodríguez en este tema ofreció esencial dopamina.

La explosión siguió con Perseguidos, Por ti, La Vuelta al Mundo. También se unió a la celebración la cantautora Lila Downs para interpretar Latinoamérica y aumentar la energía en el ente vivo que también gozó de Respira el momento y Vamo´a portarnos mal, que contribuyeron al volcán creado por Calle 13 y sus seguidores.

La lírica callejera gestada en Trujillo Alto, San Juan, y la furia colectiva de los presentes terminó por oxidar aún más al Domo de Cobre.

“Bueno mi gente que no cunda el pánico, llegó Calle 13 el más satánico. Mi plan es desahogar mis enojos y hacerte llorar hasta que broten mocos de los ojos”.

Su plan para sus fanáticas es alimentar el tulipán. Con purina y un poco de calcán… yo vengo más dulzón que un flan. Boricua vale súbete la faldita que la celulitis en Puerto Rico es bonita.

Vía La Jornada, disponible en: Furia alegre, concierto de Calle 13 en México.

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