Huir del paraíso: La Feria

SR. LÓPEZ

En la familia materno-toluqueña de este menda, la religión era cosa muy seria. Las señoras eran las custodias de la fe, menos en casa de tío Alfredo donde él comandaba la acción católica. El tío era fanático y de mano muy dura, aunque su hablar fuera melifluo y sus modos finos. Era mal visto por la familia y no lo trataban. Una vez en una sobremesa, ya fiambre tío Alfredo, alguien dijo que a nadie constaba que hubiera sido tan duro, pero el abuelo Armando que nunca hablaba por ventilar la garganta, atajó: -Sus hijas y sus hijos huyeron de esa casa en cuanto pudieron, por algo sería -siguiente tema.

Llamó la atención del mundo la protesta callejera que hubo este domingo en Cuba. Cientos o miles, muchos para no errarle, se echaron a la calle gritando “¡Patria y Vida!”, en claro mentís al lema oficial del gobierno de la isla: “¡Patria o Muerte!”.

“Esto es por la libertad del pueblo, ya no aguantamos más. No tenemos miedo. Queremos un cambio, no queremos más dictadura”, dijo a BBC Mundo una manifestante.

Esa muy rara protesta en Cuba, fue reprimida duramente como se ve en videos subidos a las redes sociales. El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, por televisión y radio, el mismo domingo, arengó: “Estamos convocando a todos los revolucionarios del país, a todos los comunistas, a que salgan a las calles y vayan a los lugares donde vayan a ocurrir estas provocaciones (…) La orden de combate está dada: ¡a la calle los revolucionarios!”. Órale.

Por su lado, nuestro Presidente, ayer, lunes, habló del asunto y dijo (no es cita), que no quería comentar sobre temas internos y de autodeterminación pero señaló que para terminar con ese problema lo primero es levantar el bloqueo, que haya diálogo y no violencia para solucionar las demandas de los cubanos; y ofreció enviar ayuda humanitaria, medicamentos, vacunas contra el Covid-19 y comida, recordando que Cuba al inicio de la pandemia nos mandó médicos y enfermeras. “Amor con amor se paga”. También pidió que la ayuda que ofrece México no sea politizada.

Es añejo el asunto entre Cuba y los EUA. Empezó en diciembre de 1898, con la firma del Tratado de París, que finalizó la guerra España-EUA, y le concedió a EUA gobernar Cuba de 1898 a 1902, después quedaba libre y soberana. Sí cómo no. El tío Sam quería fuera una colonia autogobernada y eso fue, 57 años.

La revolución comandada por Fidel Castro derrocó al fétido dictador Fulgencio Batista, el 1 de enero de 1959. El mundo aplaudió y los EUA reconocieron el gobierno surgido de ella.

Castro negó muchas veces ser comunista, un ejemplo: “Nuestra Revolución es tan cubana como nuestras palmas (…) toda esta campaña de comunista, campaña falsa, campaña canallesca, que ni nos preocupa, ni nos asusta (…) ya lo he dicho muy claramente: no somos comunistas, que quede bien claro”; aseguró en Washington, en su discurso del 17 de abril de 1959 ante la Asociación Americana de Editores de Periódicos de los EUA.

A los dos años, el 3 de enero de 1961, el presidente Eisenhower, rompió relaciones diplomáticas con Cuba por las expropiaciones que emprendió Castro. Inmensa metida de pata: el 23 de marzo de 1964, la Corte Suprema de Justicia de Estados Unidos, sentenció la validez de las nacionalizaciones y el derecho de Cuba a llevarlas a cabo, pagándolas con bonos a 20 años y un interés del 4.5% anual.

Ya con Kennedy de presidente fue la fallida invasión a Cuba por Bahía de Cochinos (del 15 al 19 de abril de 1961), los mercenarios fueron derrotados. Luego, el 3 de febrero de 1962, Kennedy firmó la orden presidencial unilateral para implantar el bloqueo total contra Cuba (endurecido con sucesivas leyes: la Ley Torricelli de 1992; la Helms-Burton de 1996; la Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales y Ampliación de las Exportaciones del 2000). Obama quiso mejorar la cosa, poquito consiguió y el Trump, apretó más aún.

Para cuando le decretaron el bloqueo, Castro ya tenía aterrorizada a la población y muchas tropelías cometía, pero esa inmensa torpeza yanqui del bloqueo, empujó a Castro en plena Guerra Fría a los brazos de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) para lo que proclamó su revolución como marxista-leninista.

Castro nunca fue trigo limpio ni prospecto de yerno para nadie con la cabeza en su lugar, pero la torpe soberbia de la Casa Blanca, presidente tras presidente, afianzó a Castro en el poder.

Cuba ha sufrido lo indecible tanto por el bloqueo como por los innegables abusos de poder de Castro y compañía. Abusaron y abusan, no es calumnia, ahí está para la historia el discurso del asesino compulsivo venerado por ignorancia y por lo fotogénico que era, el Che Guevara, quien dijo en su discurso ante la Asamblea General de la ONU el 11 de diciembre de 1964: “Sí hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando”. ¡Ah, bueno!

México nunca aceptó ni apoyó el bloqueo. Que nuestro Presidente repita que ese bloqueo debe terminar es lo que opina el mundo, la ONU repetidamente lo ha censurado por ser como es, una violación a los principios del Derecho Internacional… pero a ver quién le dobla el brazo al imperio.

Sin embargo, si podemos opinar sobre el totalmente ilegal bloqueo, entonces podemos opinar sobre los atropellos que sufre el pueblo cubano. En Cuba no hay libertad política con un solo partido, el comunista; no hay libertades cívicas; no hay elecciones libres; no hay prensa libre; no hay libertad económica; la represión se legalizó y es aplicada por las fuerzas de seguridad y grupos de civiles, incluyendo golpizas, detenciones arbitrarias y penosos actos públicos de humillación; no hay Poder Judicial soberano, subordinado al Ejecutivo; en Cuba hay presos políticos. En Cuba no hay libertad.

Los defensores del régimen castrista vigente, aseguran que ese país progresó enormidades en educación y medicina, debe ser cierto, pero esos mismos defensores no pueden explicar por qué no se permite que la gente se vaya de Cuba y que los que se van, se juegan la vida. Cosa rara, huir del paraíso.

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