Ilusión óptica: La Feria

SR. LÓPEZ

El primo Güero, Manolito, salió a su papá (mismo ancho que alto y fondo; fofo, guanguito del lado materno-toluqueño), hijo único muy delicadito, consentidísimo por su mamá, tía Marcela. Bueno, pues el primo Güero como de quince de edad, fue a que una pedicura le arreglara una uña enterrada que se le había infectado en el dedo gordo de un pie, lo que para su mamá era casi de ambulancia y emergencias y fue de ambulancia y emergencias, porque lo atropelló un camión. Aquello fue de ¡y retiemble en sus centros!, la tía le habló a toda la familia, como si estuviera agonizando el baboso de su hijo y la verdad, sí estaba grave: fueron cinco interminables horas en el quirófano de la Cruz Roja (coro toluqueño de tías y primas: 21 rosarios a rodilla), hasta que un médico salió a informar que ya estaba fuera de peligro, aunque en observación hasta poder llevarlo a otro sanatorio para su total recuperación… y entonces la tía, con desgarradora voz, preguntó si le habían arreglado la uña del pie. Jamás en la historia de la medicina, desde Hipócrates y Galeno, un médico ha insultado tan feo a una atribulada madre con su sola mirada, como ese doctor que salvó la vida del primo Güero. Días después, el padre de este menda a su estilo, le arregló la uña: se la arrancó a pelo; luego dijo: -A ver si se va haciendo hombrecito –tía Marcela para siempre le dejó de hablar a López senior, el primo Güero también. La familia lo celebró a escondidas.

Publicó ‘El Universal’, ayer a las 13:04, de la agencia AFP: “El mundo entero tiene que actuar ante el coronavirus: OMS. La Organización Mundial de la Salud urgió este miércoles a gobiernos en el mundo entero, incluso a los que no han registrado casos del nuevo coronavirus, a ‘estar alerta’ y a ‘actuar’ para prevenir el contagio”.

Los que saben han informado dos cosas importantes: esta cepa de coronavirus 2019-nCoV, mata poco (el 9%, lo que no es consuelo), y es de difícil transmisión de humano a humano (lo que no exime de estornudar con todas las precauciones); y hay casos confirmados en China (claro, ahí empezó), Japón, Corea del Sur, Tailandia y los EUA: lo mejor es ser muy precavidos.

En México, hasta ayer no había casos. Los que estaban en duda, resultaron negativos. Todo en orden pero las autoridades sanitarias y el mismísimo Presidente de la república, están a las vivas, informándonos y dándonos recomendaciones. Muy bien. Ni modo que no.

Sin embargo, llama la atención de este su texto servidor la alarma general que esto ha provocado en México, particularmente entre nuestros altos funcionarios, dado que desde hace años hay otra cosa en el país que ya mata diario un promedio de cien personas: la delincuencia organizada y desorganizada.

Dirá usted que por eso mismo todos los días, rayando el alba, se reúne el ‘gabinete de seguridad’, pero un conservador, neoliberal, irredento lector de prensa opositora, respondería si se atreviera, que eso es igual a una reunión diaria de directores de hospital para intercambiar cifras de pacientes que se les murieron en la plancha, claro, si hubiera tan valeroso fifí, cosa de dudarse, vista la ‘chaireada’ de perro bailarín, con que obsequiaron frente a Palacio Nacional, a los LeBarón, Javier Sicilia y acompañantes de la marcha esa tan infame pidiendo ‘Verdad, Paz y Justicia’… ¡qué desvergüenza!… ¡qué desmemoria!… ¡qué atrevimiento!… ¡ni aguantan nada!

No es comparable una enfermedad provocada por un virus con una epidemia de sangre propagada por asesinos. Claro que no. En China hay 6 mil contagiados y 132 han fallecido: grave sin duda, pero como bien dijo ayer nuestro Presidente “No tenemos problemas en México, es nuestro país, afortunadamente, de los más preparados y con menos riesgos por la afectación de este virus, para que estemos tranquilos; desde luego atentos, pero tranquilos”; y tan preparados que también ayer informó la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud, que todos los integrantes de la Red Nacional de Laboratorios de Salud Pública, tendrán las pruebas para detectar esa mugre (coronavirus 2019-nCoV)… dentro de 15 días (o sea: estamos listos pero no estamos listos, estamos atentos y tranquilos… listos a la mexicana, agarrados de la tilma de nuestra madrecita del Tepeyac).

Esta alarma en México, acaparó las primeras planas de la prensa escrita y saturó noticieros de radio y televisión, pues no es de desdeñar que haya 6 mil chinos enfermitos (a casi 13 mil kilómetros de aquí, con la certeza de quiénes vienen desde allá hasta acá, para ponerlos en cuarentena, al estilo chino y sanseacabó), y al mismo tiempo se queda uno pasmado al recapacitar en que andamos ya cerca de 300 mil difuntos por la guerra al narco iniciada estúpidamente, por la estúpida estrategia yanqui, acatada estúpidamente por nuestro gobierno y continuada, estúpidamente hoy, sin que podamos esperar que dentro de 15 días (ni meses), haya una estrategia para terminar con esto que corroe a cientos de miles de familias y millones de tenochcas simplex, pues, aparte, hay mutilados, secuestrados, desaparecidos (cerca de 50 mil, aunque dicen que son más de 60 mil), o tantos empresarios y comerciantes que ‘pagan piso’, o sea: extorsiones.

Sin duda hay que estar prevenidos e impedir una epidemia de ese o cualquier virus… ¡qué bueno que se verificó si lo traían siete personas que llegaron de China!, pero al año tenemos cerca de 900 mil delitos penales de todo tipo con un 99.3% de impunidad. En México es más seguro cometer un delito que cruzar una calle… solo la cachaza nacional da para espantarse por una enfermedad controlable, de baja letalidad.

Nuestro actual Presidente sabe que promesas incumplidas, aplazamiento de compromisos, decisiones al capricho y claras metidas de pata, no afectan su popularidad, es cierto. Pero su poder inmenso tiene fecha y hora de caducidad. Su carisma no es heredable, su habilidad retórica tampoco, su credibilidad topará con los hechos. Jamás es perpetuo un sueño ni una ilusión óptica.

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