La chamba: La Feria

SR. LÓPEZ

En la familia materno-toluqueña de este menda, hace algunos decenios hubo un escándalo modelo “¡y retiemble en sus centros la Tierra!”. Unos tíos (se omiten sus generales, por lo que usted pronto entenderá), vivían en una casa grande y bonita que rentaban a un señor grande y feo. El caso es que un buen día se supo que la tía había puesto la ropa de su marido en unas maletas (viejas), y las maletas en la banqueta, con todo y tío; sustituyendo -al tío-, por el dueño de la casa. Las lenguas de doble filo hicieron tiras a la tía, alimentadas por el constante lamento del expulsado y cornudo tío, hasta que un día soltó su aburrido lamento  en presencia de tía Victoria, afamada por entrona y sin pelos en la lengua, quien lo interrumpió diciéndole: -A ver, a ver, estás muy ofendido pero debías más de tres años de renta y a fuerza de esconderte del dueño y de mandar a tu esposa a dar la cara por ti, ella acabó dándose cuenta que ahí sobraba uno, tú. Digno el señor, muy digno… si pagara sus deudas no le vuelan la vieja –enmudeció el palenque.

Nuestro Presidente dijo ayer: “No queremos la llamada Iniciativa Mérida, la propuesta que estamos haciendo es la del plan de desarrollo para el sureste y los países centroamericanos. Queremos que la inversión se dedique a actividades productivas y creación de empleos. No queremos helicópteros artillados, no queremos recursos para otro tipo de apoyos militares, lo que queremos es producción y trabajo”. Muy bien, si alguien ha criticado con vitriolo esa maldecida “Iniciativa” es el del teclado… pero es tarde, muy tarde.

Al requinto, Alfonso Durazo, el inmensamente irresponsable señor que detenta el cargo de secretario de Seguridad Pública, sin distinguir una resortera de una ametralladora, sin haber investigado en su vida ni la pérdida de un Gansito en la cooperativa de un kínder (ganso Marinela, no de los otros, uno sería incapaz), hizo segunda, diciendo que el gobierno federal solicitará al gobierno que encabeza el  Trump “reorientar por completo el gasto de la iniciativa Mérida para financiar la construcción y consolidación de la Guardia Nacional” (música de fondo: “Estás perdiendo el tiempo, pensando, pensando…”; y el tío Sam contestará: “quizá, quizá, quizá”).

Según don Durazo, la Iniciativa Mérida “tiene que modificarse para reflejar la nueva realidad política de México” (o sea, los yanquis se van a adaptar a nosotros, a nuestra nueva realidad política… ¡fácil!); y dijo también que “(…) nuestro planteamiento está en destinar los esfuerzos de Iniciativa Mérida bien al desarrollo regional o bien al crecimiento y consolidación de la Guardia Nacional” (el tumulto chairo hace el coro: “por lo que más tú quieras, hasta cuando, hasta cuando”… ¿Cuándo?… jamás).

El asunto no es nuevo, ya desde el 23 de abril pasado, nuestro Presidente dijo que “ya no queremos el Plan Mérida” (¿queremos Kimosabi?), y en esa oportunidad don Durazo aclaró: “No queremos un Plan Mérida marcado históricamente por un apoyo de carácter militar, queremos una iniciativa reorientada a la promoción del desarrollo de determinadas regiones y a fortalecer algunas capacidades de la Guardia Nacional, particularmente de carácter presupuestal”.

Bueno, le tengo noticias a ambos caballeros: ni un centavo ha dado el gobierno yanqui por eso de la Iniciativa Mérida (chéquelo en el portal de la Embajada de ese país: “(…) el objetivo de la Iniciativa Mérida ha sido apoyar los esfuerzos de México para fortalecer las capacidades de sus instituciones policiales, mejorar los procesos judiciales y el estado de derecho, generar confianza pública en el sector de justicia, mejorar la seguridad fronteriza, promover un mayor respeto por los derechos humanos y prevenir el crimen y la violencia (…) no hay fondos directos transferidos ni otros apoyos presupuestarios proporcionados por el Gobierno de Estados Unidos al Gobierno Mexicano” ¿Así o más claro?: ni un dólar.

El gobierno de los EUA ha dado capacitación y donado equipo militar y de vigilancia, pero la Iniciativa Mérida les interesa particularmente porque México (no se ponga de pie, le va a dar pena), les dio libre acceso, a nuestro sacro territorio, para operar simultáneamente (armados, no se crea cuentos), a la AFT (Buró de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos), el FBI (el Buró Federal de Investigaciones), la CIA (Agencia Central de Inteligencia), el Departamento de Defensa, la ICE (Oficina de Inmigración y Control de Aduanas), la Administración de Seguridad en el Transporte, la Patrulla Fronteriza, la Guardia Costera y los US Marshalls. Sin que se sepa bien a bien si esos son todos los policías que pueden entrar y entran a México. ¿Soberanía?… me suena, me suena.

Claro que no queremos la Iniciativa Mérida, en eso no se equivoca nuestro Presidente, pero ya estamos dentro y no podemos salirnos unilateralmente, así, por nuestro chones, porque les debemos hasta la camisa.

No queremos esa Iniciativa, repite este López (hay de otros López, viera usted… ¡ni Dios lo mande!), pero no es algo que podamos decidir por nuestra cuenta pues involucra el maldecido plan a Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Haití, la República Dominicana, los EUA y México. Y a ese efecto los yanquis aprobaron en su Cámara de Representantes, el 11 de junio de 2008, con apoyo de demócratas y republicanos, la Ley que los autoriza a participar en la tal cosa, cuyo origen fue una petición del gobierno de México en 2007. ¡Alabado sea el Señor!… pedimos, aceptamos condiciones, firmamos, abrimos el país a las policías y organismos de espionaje yanquis y ahora dice mi mamá que siempre no. No, señores, no es tan fácil. Ya se rompió esa tasa, en tantos pedacitos, que ni con lañas.

Pero pretender que en lugar de equipo, donado o vendido y capacitación, nos den dinero, es simplemente de risa loca, es de plano no haberle informado nada al Presidente de la república… eso o la peor deslealtad: darle por su lado. Total es parte de la chamba.

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