La Feria: ¡A consulta!

SR. LÓPEZ

Del tío Óscar (lado materno toluqueño), decían que en su juventud había sido guapísimo; este menda lo conoció ya calvo y panzón; también eran fama dos cosas que sí mantuvo toda su vida: el cociente de inteligencia de un caracol de jardín (poquito menos), y lo necio, terco de desesperar a un burro. Su esposa, tía Lucha, era normal de cerebro pero no le gustaba alegar y cuando su querido esposo disponía alguna tontería, que no pusiera en riesgo la salud de los hijos ni nadie, se hacía lo que él hubiera dicho. Una vez llegaron a Oaxaca en lugar de a Veracruz, el tío al volante, asegurando que ya vería que por ahí era más corto el camino. Total, igual, se lo pasaron muy bien. Ya de regreso para Toluca, llegaron primero a Villahermosa; tía Lucha se bajó del coche con sus hijos y volvieron en autobús. El tío los alcanzó a las dos semanas, contando que Mérida era preciosa. Nadie dijo una palabra. Para qué.

En las cámaras de Diputados y Senadores de esta nuestra risueña patria, ha pasado de todo, incluido el suicidio del diputado Jorge Meixueiro (oaxaqueño), al terminar su discurso en tribuna, el 18 de agosto de 1943, por un fraude electoral de su propio partido, el entonces PRM, luego PRI, pues por órdenes Maximino Ávila Camacho, hermano del que era Presidente de la república, le robaron su elección y dijo: “Sé, porque no soy un novato en estas cosas, lo que significa este silencio (…) ese gesto un poco trágico cuando se ve al compañero que trata de pugnar por hacer valer un triunfo que ha obtenido y cuando se tiene ya la conciencia de que, por disciplina, habrán de votar en su contra (…) puesto que no puedo cumplir en esta ocasión la palabra que empeñé, quiero esgrimir mi último argumento y salir de aquí”… sacó su revólver Colt 38, se lo metió en la boca y jaló del gatillo. Apenadísimos los diputados. Igual se aplastó en la curul el que no debía. La prensa de la época comentó: “(…) hermoso gesto de protesta en aras de la democracia y el honor (…)  logró salpicar con su sangre los rostros de sus defraudadores, fariseos de la revolución” (semanario “El Momento”); y “que su sangre fecunda sirva para regenerar el ambiente de la política nacional”  (diario “Oaxaca Nuevo”)… han pasado 76 años… pero, les dijeron fariseos de la revolución, no han de haber dormido. ¡Híjole!

Hemos tenido otros no pocos legisladores de primerísima calidad, en serio, junto con algunos como las senadoras Irma Serrano  (del “Fru Fru” al Senado, esa es carrera), o doña Layda Sansores, quien el 8 de diciembre de 2013, con motivo del debate sobre la reforma energética, remató su sencillo pero sentido discurso, con una frase que tal vez en los tiempos que corren, alguien rescate para ponerla en letras de bronce en el hemiciclo a Juárez; dijo doña Sansores; “Vayan y privaticen a la puta madre que les parió” (lo que es una imperdonable incorrección -se llama “leísmo”-, no se dice “que les parió”; lo correcto es “quelos parió”… ¡qué nos falta ver!).

También han pasado por el sacro recinto legislativo, personajes modelo “Pancho Cachondo” (el gordazo aquél, Francisco Solís Peón, a quien el PAN expulsó de sus filas por haberse tomado una fotografía desnudo, cubriendo sus genitales con un pequeño -pequeño- logotipo de su partido… ¡qué infamia!); y Antonio García Conejo, aquél diputado que el 12 de diciembre de 2013,  mientras pronunciaba su discurso se fue encuerando hasta quedar en calzones (trusa, de esas que venden en el súper), para dejar clara su oposición a la reforma energética. Digo, antes, se pegaban un tiro, vamos mejorando.

Tan vamos mejorando que ahora se alborota la opinión publicada por faltas de ortografía, como las del señor presidente de la comisión de Cultura y Cinematografía de la Cámara de Diputados, don Sergio Mayer, quien escribió un tuit en el que puso: “Regresan las comiciones de Cultura y Cinematografía y Salud a #MorenaDiputados. La voz del gremio Cultural se inpone. Con gusto aceptaría la invitación a precidirlas” (tres faltas en un tuit es un récord… del Presidente de la Comisión de Cultura).

Seamos positivos: de balazos a la “roqueseñal”, los gritos destemplados del Fernández Noroña y errores ortográficos, vamos mejorando.

Y del pavoroso caso de doña Jesusa Rodríguez, senadora suplente de la actual secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero, no tenga pendiente, hay solución: tomársela en serio, hacer las leyes que se derivan de sus afirmaciones y sentarse a ver qué pasa.

Doña Jesusa es la dama que el 20 de marzo pasado sostuvo que la mota es una planta sagrada y que los niños están expuestos a un peligro mayor (¡los niños de México!), las galletas Oreo: “(…) el producto más adictivo que existe en este momento en el planeta y está diseñado para que los niños sean adictos”.  Y es la misma que el 8 de marzo publicó en las redes un video en el que con motivo del  Día Internacional de la Mujer, dice: “No debemos olvidar a las hembras de todas las especies que están siendo explotadas por la industria alimenticia de una forma brutal; todas las hembras de todas las especies merecen vivir: las vacas, las puercas, las burras… todas las hembras somos iguales y debemos tener el mismo respeto e iguales derechos. La lucha feminista, si no es antiespecista, no es”… bueno, que le agreguen un párrafo al artículo primero de la Constitución que diga: “En los Estados Unidos Mexicanos la mujer tiene iguales derechos que las vacas, las puercas, las burras”. ¡Listo!

Sí… la Jesusa, quien nos recordó el 15 de marzo que en cada taco de carnitas traicionamos a la patria, pues cuando cayó la Gran Tenochtitlán, ese mismo día (se solicita la fuente de esta información tan importante), fue “el primer día en que se comieron tacos de carnitas en este país. Los españoles trajeron los cerdos y los mexicanos pusieron las tortillas. Recuerda: que cada vez que te comas tacos de carnitas, estás festejando la caída de la gran Tenochtitlán”. ¡Chin!

Lo de los tacos es cosa más delicada, pero tiene solución: ¡a consulta!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *