La Feria: A soplar gaitas

Sr. López

Tío Macro hacía honor a su nombre. Nadie lo midió ni de alto ni de ancho, pero llenaba las puertas al pasar; era un orangután, prieto requemado con la cara hecha a marro, brazos como ramas de árbol y manos como para jugar béisbol sin manopla; era callado, muy tranquilo, casi lento, pero en Autlán nadie bromeaba con él: se contaba que de un puñetazo en la cabeza había matado un toro semental que aplastó a uno de sus vaqueros… bueno, decían. Este menda que siempre le cayó bien -parecía un ratón sentado en una de sus piernas-, se lo preguntó con asombro infantil y él lo negó (apenas movió la  cabeza, haciendo casi una sonrisa). Tía Cuquita su esposa, era una dulzura de señora, con unos ojazos verde claro, menuda de cuerpo que derechita, apenas pasaba la cintura del esposo. Él, que mandaba en sus tierras con la mirada, en su casa era un corderito que sin decir una palabra, siempre hacía lo que dijera tía Cuquita, “ya nos vamos, Macro”, “nos quedamos un rato, Macro”, “ya deja de comer, Macro”, “a esa boda no vamos, Macro”, “de esos no quiero ser comadre, si tú quieres ve, yo no” (y no iba, ya parece). Ya más grandecito, el del teclado le dijo que los otros tíos -todos- decían que hacía mal en dejarse mandar, y esa vez sí habló: -Diles que vayan al rancho a pasar una temporadita, que yo los invito… y a ver quién puede con tu tía -¡así sería!

Mañana, pasadas las once, habremos oído a AMLO pronunciar solemnemente: “Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande” (primer párrafo del artículo 87 de la Constitución).

De verdad, de todo corazón, pida cada quien al dios en que crea o a la diosa Fortuna (si no sabe que hay Dios), que AMLO termine su sexenio cubierto de gloria, con sus sienes ceñidas de oliva. En serio. Más nos vale. Así como lo de la intervención de nuestras fuerzas armadas para combatir la delincuencia organizada no tiene solución, hasta en tanto no se limpie la estructura de todos los gobiernos del país, se vayan a la cárcel tantos falsos empresarios y tengamos policías de rechupete; igualito con la política: en tanto no se rehagan los partidos, se limpien de arriba abajo, formen cuadros y sean serios, más nos vale que AMLO haga de su administración un rosario de éxitos y que nos deje de sucesor a otro prócer, del partido que sea, pero más sólido de convicciones que el bronce de las estatuas de nuestros héroes (aplican restricciones… digo, hay “héroes” en nuestra historia oficial de pena ajena, no pocos).

Ser Presidente de este país no es tan fácil… ni tan difícil. Los problemas son muchos y diario hay una baraja de nuevos rompecabezas: no es fácil. Pero no es tan difícil si nomás se sigue la receta de cumplir la ley (paso uno); no interpretarla ni tratar de adaptarla a capricho (paso dos); y respetar verdaderamente la separación de poderes (no es ni puede ser Dios, los tiempos del pricámbrico clásico no volverán)… es como seguir los tres movimientos de Fab (para los que tengan edad suficiente y recuerden el “remoje, exprima y tienda”, del anuncio de ese jabón, causante de la desconfianza perpetua de este tecladista en la publicidad: ¿remoje, exprima y tienda?… ¡sí, cómo no!, había que tallar en el lavadero igual que con cualquier otro jabón… en fin).

Lo que importa es nada más eso: que AMLO haga un gran papel y enfrente las que va a tener que torear, sabiendo siempre que todo México está con él, unos, por fanáticos de su persona, otros, porque con sus hechos de él, se vayan convenciendo de que sí, sí era la persona que en esta circunstancia necesitaba el país. Es tan grande el poder con que asume la presidencia que no habrá medias tintas en el juicio sobre su desempeño: héroe o villano.

¡Por cierto!, hablando de villanos: don Taibo2 se introdujo a sí mismo una doblada de esas a las que hizo tan delicada alusión en su conferencia en la FIL. Los senadores de Morena retiraron la iniciativa de modificación a medida y beneficio de él, por lépero. Por lo pronto, no va de director del FCE (¡hay un Dios!). Pero no anticipemos vísperas ni echemos cuetes: sigue estando fatal que de verdad, los legisladores hayan tenido la intención de acomodar la ley al gusto del cliente.

Y al mismo tiempo, no expidamos el certificado de defunción a la esperanza: Morena en el Congreso ya se enteró que no era mansito el toro. El parón en seco a la iniciativa de Morena para quitar el fuero a su gusto y como querían, ya les hizo probar el amargo (horroroso) sabor de la derrota siendo mayoría: la escuálida oposición resultó capaz de unirse y quitarles la mayoría calificada: les faltaron 22 votos. Lástima Margarito. Locuras, lo que se llama locuras no pueden hacer sin la complicidad de los otros partidos. ¡Oooremos!

Segundo por cierto: don Taibo2, entérese: no aceptamos sus disculpas. Ese tuit de “Lamento profundamente haber utilizado una frase desafortunada y vulgar (…)”, en usted suena falso, porque todo México sabe cómo es usted (aparte de buen escritor), y aprovechando que usted mismo nos hizo saber que “conquistamos este último julio el derecho a llamar las cosas por su nombre”, empiece por llamarse a sí mismo con verdad: patriota de ocasión, simulador profesional, de esa izquierda de buena mesa y buenos vinos, y un patán muy ensoberbecido. En asturiano para que me entienda: “La trampa rescampla; díxolo Bras, puntu reúndu”.

Y para que vea don Taibo2, que no es uno tan exaltado como usted, el dicho de la senadora Xóchitl Gálvez, de que por su frase de la doblada  es un “violador en potencia”, es ir demasiado lejos. Doña Gálvez nos la dejó Chente Fox, como prueba viviente de la sabiduría de los refranes: “Dios da gaites a quien nun pue soplales”, se la traduce don Taibo2, si no la manda a soplar gaitas.

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