La Feria: Agua y ajo.

Sr. López
Allá por 1950, murió tío Alfredo (de los de Toluca). Vivo dio mucha lata (fue muy coscolino), y muerto también, porque falleció intestado y una fila de pindongas de doble suela, fueron a ver a la flamante viuda, tía María Luisa, para exigir “su” parte de la apetitosa herencia. Contaban los viejos que la tía respondió lo mismo a cada una: -Lo que le tocaba, ya se lo dio mi marido” -y sanseacabó.
Hay frases famosas previas al desastre: “Sí paso” (con el tren a dos metros del coche); “¿Muerde?” (antes de acabar en la Cruz Roja); “No está cargada” (apuntando con el revólver del abuelo)… y la campeona de la temporada: “En este gobierno no hay ladrones”, dicha ayer por nuestro Presidente, al mostrar su desacuerdo con las observaciones a la Cuenta Pública 2020, por 60 mil 834 millones de pesos, de la Auditoría Superior de la Federación (ASF).

Semejante frase dicha en México, pone en serias dudas la credibilidad del que la pronuncie. “En este gobierno no hay ladrones”, es como asegurar que en la estación Hidalgo del Metro de la CdMx, en hora pico, no hay mexicanos. Y tal vez por eso, el mismo Presidente matizó de inmediato: “(…) y si hay delitos, si hay corrupción, se va a castigar a quien sea, no hay impunidad para nadie”.

Se notó que el Presidente estaba muy irritado, dijo:

“Desde que existe (la ASF) ¿cuántos funcionarios han sido castigados? ¿Vieron lo de la entrega de los reclusorios a privados?, ¿vieron lo de la compra del gas de manera excesiva? Por poner casos. ¿Observaron de que -sic- estaban entregando contratos para favorecer a medios de comunicación que construían hospitales?, ¿vieron lo de Odebrecht?, ¿vieron lo de OHL?, ¿vieron lo de Iberdrola?, no. Ahora que estamos nosotros pues sí están viendo”.

Alguien debería pasarle una tarjetita al Presidente, para que se entere que la ASF es la entidad más antigua del gobierno de nuestro país, existe desde el virreinato. A brocha gorda, empezó en 1524 como Tribunal de Cuentas de la Nueva España (para revisarle los ingresos y gastos a Hernán Cortés); pasó a Contaduría Mayor de Cuentas en 1812, luego a Contaduría Mayor de Hacienda (CMH) en 1824; y quedó como Auditoría Superior de la Federación desde el 2000. Es la única entidad que ha prevalecido en México, ya casi 500 años. No, no es cosa menor, ni el país, paisito.

Durante los años 80 del siglo pasado, bajo el mando de Miguel Rico Ramírez, la entonces CMH, estaba considerada como una de las tres más importantes del mundo, por la calidad técnica de sus trabajos de fiscalización superior y la honradez a prueba de bomba de sus funcionarios, las otras dos eran la de Alemania y la de los EUA (la temida Government Accountability Office, GAO).

Las preguntas de nuestro Presidente acerca de qué ha hecho en el pasado la ASF y su abierta acusación de que antes no ha hecho nada y ahora que él está en el poder sí, es de pena ajena. Al menos para la Organización Internacional de Entidades Fiscalizadoras Superiores (INTOSAI), nuestra ASF es muy respetable, por algo de 2007 a 2010, la presidió; de 1991 a 2016, encabezó su Grupo de Trabajo sobre Deuda Pública; de 2004 a 2016, fue miembro de su Comité Directivo; desde 2013 preside otro grupo de trabajo sobre el valor y beneficios de las entidades de fiscalización superior; y desde 2017 es cabeza del Grupo de Proyecto de IntoSAINT, responsable de la promoción, implementación y desarrollo continuo de la Herramienta para la Autoevaluación de la Integridad (IntoSAINT) de alcance mundial. Lo dicho, ni somos paisito, ni es de risa nuestra ASF.

Y sobre sus preguntas concretas: de los reclusorios privados, la ASF los auditó durante el sexenio pasado y denunció posibles fraudes por 41 mil millones en la construcción y operación de ocho; de las importaciones de gas, cuando menos desde 2007 las revisa la ASF y ha detectado posibles irregularidades; de los hospitales esos, los auditó cuando menos desde 2017 (Auditoría Cumplimiento Financiero: 2017-1-19GYN-15-0246-2018); de lo de Odebrecht, la ASF detectó a los responsables, lo reportó en noviembre de 2017 y en febrero de 2020, denunció un presunto quebranto por más de 1,228 mdp; de Iberdrola (y su subsidiaria Iberinco, no se le pase señor Presidente), la ASF desde 2004, comprobó irregularidades y montos injustificados. En resumen: el Presidente, se equivocó de ejemplos de inacción de la ASF, todos los casos que les echó en cara, han sido revisados y denunciados por la ASF, todos.

Y la ASF también ha revisado al actual gobierno de la 4T y halló irregularidades en la compra de pipas para resolver la crisis de abasto de gasolinas y en sus obras insignia (Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, refinería de Dos Bocas y Tren Maya), que presentan deficiencias en su proceso de ejecución, lo que ha significado sobrecostos y retrasos. Aparte, encontró irregularidades en Segalmex por 3 mil millones y deficiencias en sus programas sociales. Imposible mencionar todos los hallazgos. Pero sí importa mucho aclarar que la ASF no mete a nadie a la cárcel ni lo procesa: denuncia y la Fiscalía General de la República, dependiente del Poder Ejecutivo, hace su chamba… o no.

Se entiende la molestia del Presidente: en el 2019, primer año de su administración, quedaron pendientes de solventar 98 mil 974.6 millones de pesos, por desvío de recursos, gastos sin justificar o falta de documentación comprobatoria; y esa cifra es mayor a todo lo que se acumuló en los seis años de Calderón (82 mil 155.2 mdp). Y también le ganó a Peña Nieto superando en un año los hallazgos de cada uno de sus primeros tres años. Sí, se entiende la molestia, el primer año de la 4T es el tercero con más faltantes en la historia de la ASF.

Y aclaró paradas el Presidente: “(…) están mal sus datos, yo tengo otros datos (…) la Auditoría Superior de la Federación le está dando mal la información a nuestros adversarios. Yo creo que no deben prestarse a estas campañas”.

Bueno, a uno, tenochca simplex nivel banqueta, le toca otra vez lo mismo: agua y ajo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *