La Feria: Catarata de dinero

Sr. López

Tía Nacha, de las de Autlán (de joven era de quitar el hipo de guapa y causó no pocos casos de tortícolis severa), vivía muy holgadamente, después de haber pasado años estirando centavos para que comieran sus hijos… asunto que arregló el día que le dijo a su marido tío Gildo (así se llamaba, en serio, era michoacano), con ese tono que usan las mujeres que vaticina lluvia de azufre, que le diera completa su quincena y ella administraría el dinero, “porque si no…”, tío Gildo ya siempre entregó su sueldo. Resultó que alcanzaba para todo y en pocos años compraron casa, bonita.

Con la tranquilidad que da saber que nadie hace caso a este López, propone algunas posibilidades de ahorro para el país. Da pena ver tan apurado a nuestro Presidente estirando el gasto.

Para empezar, el Congreso de la Unión… que dejen el número de diputados y senadores que quieran, honra y prez de la nación, orgullo del tenochca simplex (nomás hay que verlos en la Tribuna Máxima del país, poniendo grabaciones de Paquita la del Barrio, o deleitar el oído con alguna pieza oratoria del Noroñas o Salgado Macedonio-… pero que cada estado cubra el sueldo y la parte proporcional de los gastos administrativos (de lujo) del Congreso. A fin de cuentas, son representantes de sus entidades y que el ciudadano bota punta pa’rriba de Sonora, no pague con sus impuestos un centavo de lo que cuesta un legislador de cacle maya (ni al revés). Ahorro: 10,698 millones de pesos (mdp), sin tocar un quinto a la Auditoría Superior, ese es caldo aparte (y mucho más le habían de asignar, mucho más).

Otra propuesta: dejen en paz a la Suprema Corte, total, son poco menos de 4,800 mdp, el 0.08% del presupuesto: lo pagamos, pero el órgano llamado Consejo de la Judicatura Federal, los jueces de los jueces, cuyo objetivo principal es garantizar que no hagan cochinadas, nos cuesta a todos la bonita suma de 57,968 mdp al año (doce veces lo que la Corte, no frieguen). Que lo vuelvan organización ciudadana, que haga lo mismo, pagado por los que tienen interés en eso: los colegios de abogados, las escuelas de Derecho, quien sea (que organicen un Judicatón anual los Televisoaztecos, que le entre la raza y los empresarios, pero no sigamos pagando todos lo que ni nos consta que hacen). Con la Suprema nos basta. Y ya vamos en 68,666 mdp de ahorro.

Luego, a las ONG’s, cuyo gasto está escondidito entre varias secretarías; a eso, que le dé  tijeretazo a rape, anda arriba de los 14 mil mdp que pagamos entre todos para beneficio de burocracias privadas. Ya andamos en 82,666 mdp menos de gastos.

De la misteriosa partida “Erogaciones para los Programas de Apoyo a Ahorradores y Deudores de la Banca” (51’345 mdp), nada más se sugiere darle una revisada: parece, dicen, que ahí hay conceptos que en otros países serían fraude (créditos cruzados entre bancos, créditos “incobrables” a directores de la banca y otras fétidas lindezas). Con suerte le encuentran y dejan de tirar nuestro dinero.

Ojalá alguien deje en el buró del Presidente (duerme poco), el presupuesto de egresos abierto en el capítulo 13, “Erogaciones para la igualdad entre mujeres y hombres”… esas sí son vaciladas: casi 63,210 mdp se gastan en promover la “igualdad”, ¡por favor!, con que se apliquen las leyes bien y se gaste el presupuesto parejo, con eso basta… ¡63,210 mdp! para cosas como la “Participación Social para la Reconstrucción del Tejido Social”, “Promoción y defensa de los intereses de México en el ámbito multilateral”, “Programa Nacional de Convivencia Escolar”, “Regulación y supervisión de actividades nucleares y radiológicas” o la “Definición, conducción y supervisión de la política de comunicaciones y transportes”, es por decirlo quedito, chacotear con miles de millones de pesos. Y sumaría el ahorro 145,876 millones.

Luego, que alguien de buena fe se siente una tarde allá en Palenque con el Presidente y don Carlos Urzúa y les explique los trucos del presupuesto de egresos y algunas malas mañas heredadas. Unos ejemplos: el gobierno federal tiene escondidos 835,477 mdp en 374 fideicomisos: al 92% de esos fideicomisos nadie hace caso ni son fiscalizados, casi 768,639 mdp sueltos. Que le lleven una copia de “Fideicomisos en México. El arte de desaparecer dinero público” (mayo 9 de este año, elaborado por el Centro de Análisis e Investigación Fundar). Nomás que le calcule el desgarriate que se puede hacer con el presupuesto federal: en 2017, se asignaron para fideicomisos 42,737 mdp y  ejercieron 310,637 mdp, siete veces más. Y todos serenos. La suma de fideicomisos sin vigilancia equivale al 13% del presupuesto nacional… de plano. Si Andrés Manuel López Obrador aplica algo del inmenso poder que tiene y aprieta tuercas desde Hacienda y el Congreso, nos podemos desayunar con la buena noticia de que regresaron a las arcas del erario 768,639 mdp (ahí están disponibles, nomás es cosa de abrir el cajón). Y ya andamos entre ahorros y esto, en 914,515 millones.

Y en plan de hacer realidad la “4T”, que emita la orden perentoria (de obedecer sí o sí y ¡ya!), de reintegrar a México los fondos que esconde Pemex en las cuentas secretas que tiene en su “Tesorería Extranjera” (creación de mi general Calderón), que no ha habido modo de revisar cuánto es porque Pemex alega que es dinero sujeto a las leyes de los países en que lo tiene (¡Jesucristo-aplaca-tu-ira!); a la ASF en 2011 se le “permitió” echarle un ojo a una “muestra” y encontró 433,419 mdp. Hay un dineral de México -nuestro-, escondido en paraísos fiscales. Se puede recuperar lo que se pueda… y por cierto: en esas filiales extranjeras de Pemex reposan sonriendo algunos contratos bien protegidos por leyes extranjeras, de empresas como una que a lo mejor le suena: Odebrecht.

No se vale, acá, apretando gastos a la Cultura y ‘pichicateando’ sueldos, cuando entre el ahorro de gastos innecesarios y lo que obliguen a Pemex reembolsar al país, anda bailando por ahí de la quinta parte del presupuesto nacional: una catarata de dinero.

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